La localidad de Fuensanta de Martos volvió a convertirse en punto de referencia para los aficionados al podenco con la celebración de una prueba de trabajo en campo incluida en la Liguilla Social de la Federación Andaluza de Caza. Un total de 34 perros, entre podencos andaluces y manetos, se midieron en una jornada marcada por la exigencia del terreno y el alto nivel de los participantes.
Los acotados de la Sociedad de Cazadores de la localidad, caracterizados por su orografía irregular, vegetación cerrada y abundancia de querencias, obligaron a los perros a emplearse a fondo desde el primer turno. En este escenario, cada lance exigía lectura del terreno, inteligencia en la búsqueda y, sobre todo, una resistencia física constante para mantener el ritmo durante toda la prueba.
Chiruca y Turrón destacan en sus respectivas categorías
En la categoría de podenco andaluz, la victoria fue para Chiruca, de José Ramón Medina Ogalla, que firmó una actuación muy completa, destacando por su capacidad de adaptación al terreno y constancia en la búsqueda. Supo resolver con eficacia los lances más complicados, manteniendo siempre un patrón de trabajo ordenado.
Tras ella se clasificaron Cuco, de Gabriel Acino Galván, y Aris, de Miguel Bueno Ruiz, en una tabla muy ajustada en la que también destacaron Mala, de Yerai López González; Seli, de Luis Parra Negrillo; y Ela, de Antonio Martín Rodríguez. Todos ellos ofrecieron actuaciones de mérito en un terreno que no permitió errores.

En la categoría de manetos, el primer puesto fue para Turrón, de Antonio Jiménez Melero, que volvió a demostrar el potencial de esta variedad en pruebas de trabajo real. Su rendimiento estuvo marcado por la intensidad en la búsqueda y una gran seguridad en zonas de monte cerrado, donde el manejo del viento y la persistencia resultaron determinantes.
Completaron el podio Pocholo, de Antonio Jiménez Lara, y Pitufo, de Antonio Jiménez Ocaña, en una clasificación que volvió a poner en valor la evolución del maneto dentro de este tipo de competiciones.
Reconocimiento a los ejemplares locales
En la clasificación de podencos andaluces locales, el triunfo fue para Marquesa, de Francisco Jesús Santiago Martos, que supo sacar partido de su conocimiento del terreno para imponerse con claridad. Tras ella se situaron Careta, de José María Mora Luque, y Vinicius, de Antonio Jesús Zúcar Luque.
Más allá de los resultados, la prueba volvió a servir como escaparate del trabajo funcional del podenco, donde se valora exclusivamente el rendimiento en el campo. Este tipo de competiciones permiten medir aspectos clave como la iniciativa, la capacidad de resolver lances, la resistencia y la conexión con el guía, factores determinantes en la caza práctica.
Además, la cita reafirma el papel de la Liguilla Social como herramienta para fomentar la mejora genética y el mantenimiento de las aptitudes naturales de estas razas, en un contexto en el que el trabajo real en el campo sigue siendo el principal criterio de selección.
La jornada se desarrolló con normalidad y con una notable participación, consolidando a Fuensanta de Martos como uno de los escenarios habituales para este tipo de pruebas dentro del calendario andaluz.
