Patos en el delta del Ebro

El vídeo, protagonizado por Pedro Ampuero, nos sitúa en uno de los humedales más emblemáticos de Europa para la caza de aves acuáticas. El Delta del Ebro combina arrozales y marjales abiertos al Mediterráneo, un ecosistema que marca el ritmo migratorio de numerosas especies.

La modalidad practicada es el puesto fijo en humedal, una técnica clásica profundamente arraigada en nuestro país. Tras el sorteo de puestos y la charla previa, los cazadores se distribuyen en barca antes de que asome la primera luz. El viento complica la colocación de los señuelos, que deben moverse con naturalidad para no alertar a los bandos.

Entre las especies presentes destaca el pato cuchara (Spatula clypeata), uno de los protagonistas de la jornada. Como explica Pedro, los patos pasan la noche alimentándose en los arrozales y regresan al humedal al amanecer para descansar. Esa franja de luz tenue es el momento decisivo.

Coordinación, acero y un lance con tensión

La jornada se desarrolla bajo un sistema colectivo. Solo el jefe de tirada puede efectuar el primer disparo. Hasta entonces, todos esperan. Es una cuestión de seguridad y de respeto a la organización tradicional de estas cacerías.

Cuando los primeros patos rompen el aire sobre el marjal, la tensión se palpa. Un pato cuchara (Spatula clypeata) cae abatido, pero la corriente comienza a arrastrarlo. La recuperación se convierte en un pequeño desafío: prismáticos en mano, indicaciones entre compañeros y la colaboración imprescindible del perro. No es un lance espectacular en términos de cantidad, pero sí en intensidad.

Pedro Ampuero detalla además una cuestión clave en la caza sostenible en España: el uso obligatorio de munición de acero en humedales. Esta medida evita la contaminación por plomo y forma parte del compromiso con la conservación del entorno. No es un detalle menor, sino parte esencial de la jornada.

Más allá de la percha

La percha final es modesta. Algunos patos, nada más. Pero el mensaje del vídeo es claro: la caza del pato en el Delta del Ebro no se mide en cifras, sino en experiencia. En el amanecer sobre el agua, en la organización impecable, en la tradición compartida y en la camaradería.

Pedro Ampuero reconoce que hoy en día puede parecer que solo cuentan las jornadas espectaculares. Sin embargo, este relato apuesta por la verdad: días mejores y peores, viento incómodo, esperas largas y momentos breves pero intensos.

Cuando las barcas regresan y el sol ya ilumina el marjal, queda la sensación de haber vivido una jornada honesta. Así es realmente la caza del pato en España: disciplina, respeto, naturaleza y emoción contenida. Y eso, más que cualquier cifra, es lo que define su esencia.

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