La Generalitat Valenciana ha rechazado reautorizar la caza nocturna en los humedales de Alicante, una decisión que vuelve a situar el debate cinegético en plena tendencia territorial. La resolución responde a la petición de varios cotos que buscaban recuperar la actividad tras la sentencia del TSJCV.
La Consellería confirma que no modificará los Planes Técnicos de Ordenación Cinegética (PTOC) de los ocho acotados que solicitaron el cambio. La propuesta, presentada por la Federación Valenciana de Caza en nombre de los titulares, se sustentaba en un estudio que defendía la capacidad del cazador para identificar correctamente las especies durante el anochecer. Sin embargo, el documento ha sido puesto en duda por uno de los departamentos técnicos autonómicos y por colectivos conservacionistas.
Informes divididos y un estudio bajo sospecha
El análisis aportado por la FVC fue evaluado por tres departamentos de la Consellería. Dos de ellos —Espacios Naturales y la Unidad de Caza y Pesca de Alicante— consideraron viable autorizar de nuevo la caza nocturna con base en los resultados. El tercero, Vida Silvestre, lo rechazó al detectar fallos metodológicos, errores en la identificación de aves y prácticas poco realistas, como el uso de prismáticos en condiciones que no se corresponden con la realidad del disparo.

Las críticas más duras llegaron desde Amigos de los Humedales del Sur de Alicante (AHSA), que cuestionó la validez del estudio al entender que no reflejaba el comportamiento real de un cazador en una tirada nocturna. Además, la asociación advirtió de errores importantes en los censos ornitológicos incluidos en el documento.
El impacto sobre la cerceta pardilla, clave en la decisión
La postura de la Generalitat llega tras la sentencia del TSJCV de diciembre de 2024, que ya calificaba la caza nocturna como no selectiva y perjudicial para la recuperación de la cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris), especie declarada en situación crítica por el Gobierno de España. Aunque el tribunal no prohibió expresamente esta modalidad, sí declaró “no ajustados a derecho” los antiguos PTOC, lo que dejó abierta la vía para su revisión.
La introducción de emisores GPS en ejemplares de cerceta pardilla —una herramienta científica clave en estos humedales— ha reforzado la idea de que la actividad nocturna compromete gravemente a la especie. Con este contexto, la Consellería ha optado por la vía más prudente: mantener la prohibición de facto.
Desde AHSA celebran la decisión y aseguran que «beneficiará a la biodiversidad de ecosistemas tan sensibles como El Hondo, las lagunas de Torrevieja y La Mata, o los humedales de Santa Pola». Para los cazadores, la resolución supone un nuevo revés a una modalidad histórica que muchos defienden como parte de la identidad cinegética de la zona, pero cuyo encaje legal y técnico sigue generando polémica.





