El conflicto entre ganaderos y grandes carnívoros sigue siendo uno de los principales desafíos en muchas regiones del mundo, especialmente en ecosistemas donde la actividad humana convive con fauna salvaje. Un reciente estudio publicado en la revista científica European Journal of Wildlife Research aporta nuevos datos sobre una solución poco convencional: el uso de burros como animales protectores del ganado.
La investigación, desarrollada en la sabana del sur de África, concretamente en Namibia, ha analizado durante diez meses el comportamiento de depredadores como el leopardo (Panthera pardus), la hiena parda (Parahyaena brunnea) y el chacal de lomo negro (Lupulella mesomelas) en presencia y ausencia de burros dentro de explotaciones ganaderas.
Un caso en España ya mostró su capacidad frente al lobo
No es la primera vez que se documenta el comportamiento defensivo de estos animales. El 23 de abril de 2023, el fotógrafo de naturaleza Pedro Arroyo grabó en la zona de Peregrinos, entre Ávila y la Comunidad de Madrid, una escena reveladora: tres burros persiguieron a un lobo que trataba de acercarse a un grupo de ciervos, obligándolo a retirarse.
Según su relato, los animales detectaron al depredador gracias a su agudo oído y olfato, reaccionando de inmediato con una persecución directa. El episodio evidenció su instinto territorial y su capacidad disuasoria, reforzando una práctica tradicional que durante siglos formó parte de la ganadería extensiva en la Península Ibérica.
Un experimento sobre el terreno con resultados claros
Para llevar a cabo el estudio africano, los científicos instalaron sesenta y una cámaras de fototrampeo que registraron la actividad tanto de los depredadores como del ganado. El experimento se dividió en dos fases: una inicial sin burros y otra posterior en la que estos animales fueron introducidos junto a terneros, considerados especialmente vulnerables.
Los resultados son contundentes. Mientras que en ausencia de burros se registraron algunos episodios de depredación, durante la fase en la que estos animales estuvieron presentes no se produjo ninguna baja entre los terneros. Este dato sugiere un efecto disuasorio claro, aunque no necesariamente ligado a enfrentamientos directos.
Cambios en el comportamiento de los depredadores
El estudio también detectó variaciones en la actividad de los carnívoros. En particular, el leopardo modificó su patrón de uso del territorio en la segunda fase del experimento. Sin embargo, los investigadores señalan que este cambio podría estar influido también por factores como la disponibilidad de presas naturales, y no exclusivamente por la presencia de burros.
Lo que sí quedó patente es una reducción significativa en la frecuencia de aparición de depredadores en zonas con ganado cuando los burros estaban presentes, lo que explicaría la ausencia de ataques. No obstante, las cámaras de fototrampeo no permiten captar interacciones a pequeña escala, por lo que los autores plantean el uso futuro de tecnología GPS para profundizar en estos comportamientos.

Una alternativa viable a los perros guardianes
Tradicionalmente, los perros han sido la herramienta más utilizada para proteger el ganado frente a depredadores. Sin embargo, su uso presenta inconvenientes: pueden resultar costosos, requieren mantenimiento y en ocasiones interfieren con otras especies silvestres.
En este contexto, los burros emergen como una alternativa interesante, especialmente en sistemas extensivos donde su mantenimiento es más sencillo. Aunque su eficacia había sido sugerida previamente de forma anecdótica, este estudio aporta por primera vez evidencia científica sólida sobre su potencial como animales guardianes.
El trabajo concluye que los burros pueden desempeñar un papel relevante en la reducción de conflictos entre ganaderos y fauna salvaje, contribuyendo así tanto a la protección del ganado como a la conservación de grandes carnívoros.
