La Junta de Extremadura ha abierto el plazo para que los cotos de la región se incorporen al Plan de Caza Adaptativa de la tórtola europea (Streptopelia turtur) de cara a la temporada 2026-2027, un modelo que condiciona su aprovechamiento cinegético al cumplimiento de medidas concretas de conservación.
La resolución, publicada por la Dirección General de Gestión Forestal, Caza y Pesca, marca el inicio de un proceso clave en la gestión de esta especie, cuya situación ha obligado en los últimos años a replantear su caza bajo criterios técnicos y de sostenibilidad. Los cotos interesados disponen de 10 días hábiles desde su publicación en el Diario Oficial de Extremadura para formalizar su adhesión.
Aquellos acotados que ya participaron en campañas anteriores continuarán dentro del plan, siempre que mantengan los compromisos adquiridos y acrediten su cumplimiento.
Censos obligatorios y mejora del hábitat
El acceso a los cupos de caza estará condicionado al cumplimiento de dos requisitos fundamentales. Por un lado, los cotos deberán realizar censos de tórtola durante mayo y junio, mediante recorridos a pie basados en la observación directa y la escucha, utilizando la aplicación oficial CensData.
Por otro, será obligatorio aplicar al menos dos medidas de mejora del hábitat, entre las que se incluyen siembras sin tratamientos fitosanitarios, recuperación de cubierta vegetal, instalación de puntos de agua o el aporte de alimento suplementario.

Estas actuaciones serán objeto de verificación por parte de los técnicos de la administración autonómica, que evaluarán sobre el terreno el grado de cumplimiento.
Cupos condicionados al compromiso del coto
Una vez revisadas las solicitudes, la Junta publicará una nueva resolución con el listado de cotos autorizados, así como los cupos asignados y las condiciones específicas de caza para cada uno de ellos.
El sistema contempla penalizaciones claras: el incumplimiento de los compromisos adquiridos supondrá la exclusión del reparto de cupos y posibles limitaciones en futuras campañas, reforzando así la exigencia del modelo.
Desde el sector cinegético extremeño se interpreta esta convocatoria como la consolidación de un sistema que sitúa al cazador como pieza clave en la gestión activa de la especie, vinculando directamente el aprovechamiento a la mejora del medio y al seguimiento poblacional.





