Conseguir que nuestros perros vivan más años y, sobre todo, que lleguen a edades avanzadas manteniendo una buena calidad de vida es el objetivo de una investigación que se está desarrollando actualmente en Estados Unidos. Más de 1.300 perros participan en un ensayo clínico destinado a comprobar si una pastilla administrada diariamente puede retrasar algunos de los procesos asociados al envejecimiento y prolongar su vida saludable.
El medicamento experimental se denomina LOY-002 y ha sido desarrollado por Loyal, una compañía biotecnológica de San Francisco que trabaja para conseguir la autorización de un fármaco específicamente dirigido a prolongar la vida saludable de los perros. El tratamiento ha superado ya algunos pasos importantes dentro del proceso regulatorio estadounidense, pero todavía no ha sido aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA).
Más de 1.300 perros participan en el experimento
La prueba se realiza dentro del estudio clínico STAY, desarrollado en 70 centros veterinarios de Estados Unidos. El ensayo ya ha completado el reclutamiento de más de 1.300 perros y está diseñado para averiguar si los animales que reciben LOY-002 viven durante más tiempo y mantienen una buena calidad de vida durante más años.
Para participar, los perros deben tener al menos diez años y pesar más de 14 libras, aproximadamente 6,35 kilos. Durante un periodo que puede alcanzar los cuatro años reciben diariamente una pastilla masticable y pasan revisiones veterinarias y análisis periódicos que permitirán a los investigadores conocer su evolución.
Uno de los aspectos fundamentales del estudio es su diseño. Se trata de un ensayo doble ciego y controlado con placebo, lo que significa que ni los propietarios de los perros ni los investigadores saben qué animales están tomando LOY-002 y cuáles reciben una pastilla sin el principio activo. De este modo se pretende comprobar de forma objetiva si existen diferencias entre ambos grupos.
Según la compañía responsable de su desarrollo, el compuesto pretende actuar sobre la disfunción metabólica relacionada con la edad. Loyal sostiene que busca imitar algunos de los efectos beneficiosos asociados a la restricción calórica sin provocar que el animal pierda peso ni reducir su apetito.

La FDA todavía no ha aprobado la pastilla
El proyecto ha llamado especialmente la atención después de que el Centro de Medicina Veterinaria de la FDA aceptara el apartado de seguridad presentado dentro del expediente de LOY-002. La documentación aportada incluía información de más de 400 perros que habían recibido el medicamento durante diferentes periodos, llegando algunos de ellos hasta un año de tratamiento.
Según los datos comunicados por Loyal, en esas pruebas no se detectaron acontecimientos adversos clínicamente significativos, incluso cuando se administraron dosis de hasta cinco veces la prevista. Este paso se suma a otro conseguido anteriormente: en febrero de 2025, la FDA aceptó la denominada «expectativa razonable de eficacia».
Esto no significa, sin embargo, que el medicamento esté autorizado ni que se haya demostrado ya que prolonga la vida de los perros. La compañía ha completado dos de los grandes apartados necesarios para solicitar una autorización condicional ampliada, los relacionados con la expectativa razonable de eficacia y la seguridad, pero todavía queda pendiente el correspondiente a la fabricación. Además, la efectividad tendrá que confirmarse posteriormente con los resultados del ensayo.
¿Cuántos años podría vivir de más un perro?
Alrededor de las investigaciones destinadas a retrasar el envejecimiento canino ha circulado una cifra especialmente llamativa: una posible ganancia equivalente a «24 años humanos». Sin embargo, esta afirmación puede llevar fácilmente a una interpretación equivocada, porque no significa que LOY-002 vaya a sumar 24 años a la vida de un perro ni que permita a estos animales alcanzar necesariamente esa edad.
La comparación procede de una hipótesis utilizada en investigaciones sobre otro medicamento, la rapamicina. Si hipotéticamente un tratamiento consiguiera incrementar un 30 % la esperanza de vida de un perro y se aplicara la popular equivalencia simplificada de siete años humanos por cada año canino, el aumento resultante podría compararse con unos 24 años en una persona.
Por ahora no se ha demostrado que LOY-002 consiga ese incremento del 30 %. Precisamente para averiguar si realmente prolonga la supervivencia de los animales, cuánto tiempo puede añadir y en qué condiciones transcurren esos años adicionales se está realizando el estudio STAY.
Otra investigación estudia la rapamicina
LOY-002 no es el único camino que están explorando los científicos. El Dog Aging Project desarrolla paralelamente el ensayo TRIAD, centrado en la rapamicina, un medicamento inmunosupresor que se utiliza en medicina humana y que también está siendo estudiado por sus posibles efectos relacionados con el envejecimiento.
En este caso, perros sanos de al menos siete años y 20 kilos reciben rapamicina o un placebo durante un año y posteriormente continúan bajo observación durante otros dos. Los investigadores quieren conocer si el tratamiento puede ampliar su supervivencia y mejorar diferentes indicadores relacionados con aspectos como el funcionamiento del corazón, la movilidad o la capacidad cognitiva.
Los perros ofrecen además una oportunidad especialmente interesante para estudiar estos procesos porque comparten con las personas el hogar, numerosos factores ambientales y determinados hábitos, al tiempo que presentan una considerable diversidad genética. Los resultados de estos trabajos podrían servir para comprender mejor el envejecimiento de nuestros compañeros de cuatro patas y, en el futuro, aportar también información relevante sobre este proceso en los seres humanos.
De momento, sin embargo, LOY-002 sigue siendo un medicamento experimental. Los primeros pasos regulatorios permiten que su desarrollo continúe avanzando, pero será el seguimiento de esos más de 1.300 perros durante los próximos años el que determine si una sencilla pastilla diaria puede conseguir algo que millones de propietarios desearían: disfrutar durante más tiempo de sus perros y que esos años adicionales sean también años de buena salud.
