camara-trampa

Esta es la altura a la que debes colocar una cámara trampa para fotografiar fauna, según la ciencia

En el seguimiento de fauna silvestre, cada decisión técnica cuenta, aunque a veces pase desapercibida. Desde el modelo de cámara hasta la sensibilidad del sensor o la separación entre puntos de muestreo, todo influye en los datos que luego se traducen en informes, censos y planes de gestión. Ahora, una investigación internacional vuelve a recordar que incluso los detalles más cotidianos del montaje pueden tener consecuencias científicas de calado.

Durante años, muchos proyectos han decidido esa altura por experiencia, por recomendaciones generales o por lo que “siempre ha funcionado”. El problema es que la tasa de captura —el número de veces que un animal activa el sensor por día de cámara— no solo depende de cuánta fauna hay, sino de cómo se muestrea y de cómo se comporta cada especie.

Si en un seguimiento a largo plazo se cambian las alturas, o si dos equipos trabajan con protocolos distintos, los resultados pueden dejar de ser comparables. Incluso puede parecer que una población sube o baja cuando, en realidad, lo que ha variado es la probabilidad de detección.

Ese es el punto de partida de un trabajo publicado el 16 de febrero de 2026 en Remote Sensing in Ecology and Conservation.

Una prueba a gran escala en cuatro países

El estudio, liderado por investigadores vinculados al IREC (CSIC–UCLM–JCCM) y con colaboración internacional, reunió cinco experimentos independientes en cuatro biomas y cuatro países. En total, 172 estaciones de muestreo “pareadas”: en cada punto se colocaron dos cámaras iguales, una baja y otra alta, para que la única diferencia real fuese la altura.

En España, por ejemplo, se compararon alturas de 20 y 40 cm en Cabañeros, y 30 y 80 cm en fincas y espacios con altas densidades de ungulados. En Suecia se enfrentaron 40 y 80 cm; en Canadá, 50 cm y 1 metro; y en Sudáfrica, 50 cm y 130 cm. La idea era cubrir situaciones reales, no un experimento de laboratorio.

El tamaño de las especies analizadas también ayuda a entender la dimensión del trabajo: el rango de pesos fue desde apenas 0,013 kg hasta 461 kg. Es decir, desde fauna muy pequeña hasta animales gigantes en términos de fototrampeo.

Tasa de captura según la masa corporal y la altura de la cámara, con diferencias claras entre dispositivos bajos y altos a lo largo del gradiente de especies, del armiño al alce.

La ‘altura de la rodilla’ funciona… casi siempre

Los resultados dejan un mensaje práctico: para estudios multiespecie, lo más equilibrado es instalar la cámara entre 30 y 50 centímetros del suelo, con un punto especialmente consistente alrededor de 40 cm, lo que en muchos manuales se conoce como ‘la altura de la rodilla’.

¿El motivo? Las cámaras bajas detectan muchas más especies pequeñas (0–10 kg) y medianas (11–50 kg). Muchos de esos animales se mueven pegados al terreno, entran y salen rápido, y a veces ni siquiera llegan a activar un sensor colocado demasiado arriba. En cambio, cuando la cámara está más alta, parte de esa actividad simplemente se pierde.

El estudio identifica además un umbral aproximado: alrededor de 50 kg cambia la tendencia. Por debajo, la cámara baja suele ganar. Por encima, las cámaras altas empiezan a ser más eficaces, sobre todo cuando hablamos de animales muy grandes.

También observaron algo lógico pero importante: las detecciones simultáneas (que ambas cámaras capten el mismo paso) aumentan con el tamaño. Cuanto más grande es un animal, más fácil es que lo vean “desde arriba” y “desde abajo”.

El detalle que puede falsear una tendencia de fauna

Más allá del dato curioso, lo serio está en el uso que se hace de la tasa de captura. Este indicador se usa para inferir cambios en abundancia, actividad o presencia, y puede alimentar modelos más complejos. Si la altura introduce un sesgo sistemático, el riesgo es claro: confundir un cambio metodológico con un cambio real en la naturaleza.

Por eso los autores insisten en la estandarización. No basta con decir poner la cámara a ojo a esa altura de la rodilla, especialmente en redes grandes o proyectos con varios equipos. Recomiendan medir siempre desde el suelo con un método consistente para que los datos sean comparables en el tiempo y entre zonas.

¿Y si el objetivo es una sola especie grande? Ahí el consejo se matiza: cuando se busca un animal concreto de gran tamaño, puede ser mejor ajustar la cámara a la altura del hombro o la cruz de la especie objetivo, sobre todo si interesa captar el cuerpo completo o facilitar identificaciones.

Compártelo

Relacionadas

Scroll al inicio