El lince, en el cementerio de Llera (Badajoz).

Graban a un lince ibérico entre las tumbas de un cementerio de Badajoz

Un seguidor de Cazaflix ha enviado a la redacción un sorprendente vídeo en el que se puede ver a un lince ibérico paseando con total tranquilidad por el interior del cementerio municipal de Llera, en la provincia de Badajoz, a plena luz del día.

El vídeo, de apenas unos segundos de duración, muestra al felino caminando despacio entre las tumbas del camposanto sin mostrar signos de nerviosismo. Tras recorrer parte del recinto, el animal sale por la puerta principal y abandona el cementerio con la misma calma con la que había entrado.

Llera es un pequeño municipio del sur de la provincia de Badajoz, en Extremadura, con una población que ronda los 800 habitantes. Se encuentra en una zona de transición entre la Campiña Sur y las primeras estribaciones de las sierras del sur pacense, un entorno agrícola y ganadero que, en los últimos años, ha comenzado a registrar una mayor presencia de fauna salvaje.

El éxito de la recuperación del lince ibérico

El lince ibérico (Lynx pardinus) ha sido durante mucho tiempo uno de los grandes símbolos de la conservación en la península ibérica. A comienzos del siglo XXI, la especie llegó a contar con apenas unas decenas de ejemplares en libertad, lo que la situó al borde de la extinción. Sin embargo, décadas de trabajo coordinado entre administraciones, científicos y organizaciones conservacionistas han cambiado radicalmente ese escenario.

Gracias a los programas de cría en cautividad y reintroducción, así como a proyectos europeos como Life LynxConnect, la población de lince ibérico no ha dejado de crecer. Estos planes no solo han buscado aumentar el número de animales, sino también conectar distintos núcleos poblacionales para mejorar la diversidad genética y asegurar la viabilidad de la especie a largo plazo.

Avistamientos cada vez más frecuentes

En la actualidad, el número de linces ibéricos supera ya los 2.000 ejemplares censados en la península ibérica, una cifra récord que explica por qué los avistamientos son cada vez más habituales. Aunque sus principales bastiones siguen estando en Andalucía y Extremadura, la especie se ha asentado también en Castilla-La Mancha y ha comenzado a expandirse hacia nuevos territorios.

Este aumento de la población hace que no resulte extraño que algunos ejemplares aparezcan en zonas humanizadas, especialmente en áreas rurales y periurbanas. Caminos, fincas agrícolas, urbanizaciones e incluso lugares tan poco habituales como un cementerio forman ya parte del paisaje que estos felinos exploran en su proceso natural de expansión.

Desde Cazaflix se recuerda la importancia de respetar siempre la tranquilidad del animal ante cualquier avistamiento, evitando acercarse, molestarlo o interferir en su comportamiento. La presencia de un lince ibérico en libertad es, hoy más que nunca, una buena noticia para la biodiversidad de nuestro país.

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