Durante años, las cifras sobre el abandono de perros de caza en España se movieron en el terreno de la propaganda. Organizaciones animalistas como PACMA y Fundación Affinity lanzaban estimaciones que hablaban de 50.000 galgos abandonados cada año, sin respaldo oficial. Ahora, el primer informe elaborado por el propio Gobierno desmonta de raíz ese relato: las cifras reales son hasta diez veces menores de lo que se había afirmado.
El documento, publicado por el Ministerio de Asuntos Sociales y Agenda 2030, analiza los datos de 284 centros municipales y protectoras correspondientes al año 2023. Por primera vez, el Estado dispone de un registro verificable y homogéneo que permite conocer la magnitud real del fenómeno. Y los resultados contradicen de forma rotunda las narrativas que durante décadas han criminalizado al mundo cinegético.
PACMA llegó a asegurar que más de 12.000 perros de caza eran abandonados cada año. Fundación Affinity, por su parte, hablaba de más de 170.000 abandonos en total en España, sin distinguir entre perros perdidos, entregados o realmente abandonados. Hoy, los datos oficiales dejan claro que aquellas cifras eran una ficción estadística.
Un total de 18.764 perros recogidos en todo el país
Según el estudio, durante 2023 se registraron 18.764 entradas de perros en centros municipales y protectoras de toda España. De ellos, más del 80 % fueron clasificados como «perdidos o abandonados», mientras que el resto correspondía a entregas voluntarias o incautaciones. Eso se traduce en 15.216 animales realmente extraviados o abandonados, sin distinción por raza ni procedencia.
El informe señala además que el 50,8 % de los perros recogidos eran mestizos, el 21,3 % pertenecían a otras razas y solo el 12,9 % estaban catalogados como “de razas de caza”. Si se aplica esa proporción a las cifras totales, el número real de perros de caza perdidos o abandonados en España durante todo 2023 rondaría los 2.000 ejemplares. En el caso de los galgos, apenas unos 425 animales.
Estas cifras contrastan con los 50.000 galgos que, según las campañas animalistas, eran “abandonados cada año”. La diferencia entre la realidad y el discurso ideológico supera el 1000 %, una brecha que evidencia hasta qué punto el relato mediático estuvo construido sobre datos falsos o manipulados.
Las protectoras inflan los números
Otro dato revelador del informe es la divergencia entre los registros de los ayuntamientos y los de las protectoras privadas. Mientras los primeros informan de un 9,3 % de perros de razas de caza entre sus recogidas, las protectoras declaran un 22,3 %. Esa diferencia de más de 13 puntos porcentuales apunta a una sobrerrepresentación clara de este tipo de perros en las estadísticas manejadas por las entidades animalistas.

Además, el informe muestra que los servicios municipales logran identificar mediante microchip al 36,1 % de los animales recogidos, frente al 19,5 % de las protectoras. Esto sugiere que muchos de los casos declarados por las entidades privadas carecen de trazabilidad fiable, lo que refuerza la sospecha de que las cifras se inflaban deliberadamente para reforzar un relato anticaza.
Las protectoras que durante años difundieron esos datos sin verificación no contaban con controles externos ni auditorías. En la práctica, se trataba de encuestas voluntarias, no de estudios estadísticos representativos. El nuevo informe desmonta ese sistema y establece por primera vez un estándar oficial basado en información contrastada.

Fundación Affinity y PACMA, desmentidos por el propio Gobierno
Si se comparan los datos oficiales con los que venía publicando Fundación Affinity, la distancia es abrumadora. La organización estimaba 173.867 perros abandonados en 2024, frente a los 15.216 que el Gobierno acredita como perdidos o abandonados reales. PACMA, por su parte, había sostenido cifras que multiplican por cinco las registradas oficialmente. El nuevo estudio deja poco margen a la interpretación: la narrativa del abandono masivo no se sostiene.
Las conclusiones del informe confirman lo que el sector cinegético lleva años denunciando. Los perros utilizados para la caza están identificados, controlados por veterinarios y sometidos a normas autonómicas estrictas. Aun así, los cazadores han sido señalados sistemáticamente como responsables del abandono animal, mientras los datos reales contaban otra historia.
Por primera vez, el propio Ejecutivo ofrece un documento con datos verificables que desmonta ese mito. «Los números son oficiales, públicos y verificables», señala el texto. Y su lectura es clara: menos de 3.000 perros de razas de caza realmente perdidos o abandonados en toda España, frente a los 50.000 que durante años repitieron los grupos animalistas.

Un relato ideológico que se desmorona
El estudio del Gobierno marca un punto de inflexión en un debate que se había contaminado de ideología. Durante décadas, la ausencia de datos oficiales permitió que determinadas organizaciones construyeran un relato basado en estimaciones sin control ni metodología científica. Ese vacío se tradujo en campañas mediáticas y legislativas que criminalizaban injustamente a los cazadores.
La publicación del informe no solo aporta transparencia: también obliga a revisar años de informaciones erróneas. Los datos confirman que el abandono de perros de caza es marginal y residual, y que las cifras infladas sirvieron para sostener un discurso político contra una actividad legal y regulada.
En definitiva, el Gobierno ha puesto negro sobre blanco lo que el campo sabía desde hace tiempo. La realidad de los datos acaba de desmontar uno de los grandes mitos del animalismo moderno.
@jara_y_sedal ♬ sonido original – Jara y Sedal





