El nuevo informe de FACE confirma que la caza sostenible de ungulados no solo es una herramienta eficaz de gestión, sino una historia de éxito en la conservación europea. Basado en datos de 34 países, este estudio demuestra cómo los cazadores contribuyen a mantener el equilibrio ecológico, reducir los conflictos con la fauna y promover modelos de consumo sostenibles.
«Una historia de éxito en la conservación europea»
En un contexto en el que la caza sigue siendo objeto de debate público, la Federación de Asociaciones de Caza y Conservación de la UE (FACE) ha publicado el informe más actualizado sobre capturas de ungulados en Europa, con datos de 34 países. Este documento, elaborado a partir de contribuciones de sus miembros nacionales, ofrece una imagen clara de la recuperación y gestión sostenible de estas especies en el continente.

Lejos de los tópicos, el informe subraya que los cazadores son actores esenciales en la conservación de la biodiversidad: desarrollan planes de gestión, fijan cupos de caza en función del seguimiento poblacional y reportan sus actividades a las autoridades. Todo ello permite mantener poblaciones estables y evitar problemas como la degradación del hábitat o la propagación de enfermedades por sobrepoblación.
Una herramienta moderna de gestión ecológica
Los datos recogidos por FACE desmienten la visión reduccionista de la caza como mera actividad recreativa. En realidad, cumple funciones ecológicas, sociales y económicas fundamentales. Además de controlar poblaciones, genera riqueza en el mundo rural, apoya medios de vida tradicionales y proporciona carne silvestre de origen local, sostenible y con baja huella ambiental.
El informe resalta que millones de europeos consumen esta carne natural, compartida entre cazadores, familias y amigos. Este modelo fomenta el consumo responsable y de cercanía, en plena sintonía con las políticas europeas de sostenibilidad y lucha contra el cambio climático.
Frente a los desafíos del futuro, gestión activa
Con la fragmentación del hábitat, el avance urbano y el cambio climático poniendo en jaque los ecosistemas, la gestión activa que ejercen los cazadores se revela más necesaria que nunca. Frente al inmovilismo, la caza sostenible es una práctica de futuro, basada en datos, compromiso y respeto por la naturaleza.
«La conservación en Europa no se entiende sin los cazadores», concluye el informe, que constituye un espaldarazo a la labor cinegética en un momento clave para su defensa y visibilización pública.





