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Zorro.

España encara un cambio decisivo en el control de depredadores: un estudio revela carencias, prioridades y un nuevo rumbo de gestión

EL control de predadores vuelve a situarse en el centro del debate tras la publicación de un estudio que analiza cómo se controla hoy la predación en los cotos españoles, una práctica clave para especies como la perdiz roja, y que apunta hacia una tendencia clara: avanzar hacia un modelo de gestión más profesional, selectivo y homogéneo.

La investigación marca un punto de inflexión en la gestión de la predación

El trabajo, publicado en Animals y liderado por la Fundación Artemisan, revisa la normativa vigente en todas las comunidades autónomas y evalúa cómo se aplican hoy los métodos de control en 373 cotos de caza. Aunque el control de depredadores continúa muy extendido —el 90 % declara practicarlo—, el estudio advierte de que la investigación científica en este ámbito se ha quedado rezagada desde la aprobación de la Ley 42/2007, que obligó al uso exclusivo de métodos selectivos y homologados.

Según el análisis, solo cinco comunidades autónomas cuentan con normativa propia, mientras que once siguen la regulación estatal. Siete especies figuran en las órdenes de veda, con el zorro, la urraca y el jabalí como protagonistas. En el caso del jabalí, los autores recuerdan que se trata de una especie cinegética que, a su vez, puede comportarse como depredadora, con impactos cada vez mejor documentados sobre fauna cinegética y no cinegética.

Un zorro con un pato en la boca.
Un zorro con un pato en la boca. © Shutterstock

El estudio también confirma que el uso de trampas homologadas está permitido en diez comunidades, aunque su aplicación real es escasa: solo el 8% de los cotos las utiliza para zorro y el25% para córvidos como la urraca. En todas las regiones, la caza directa sigue siendo el método de control predominante, alcanzando cifras de entre el 76 y el 100 % de los cotos según la zona.

Hacia un modelo integral y profesionalizado

Para José Antonio Torres, investigador de Fundación Artemisan y responsable del trabajo, el reto de los próximos años pasa por dar un salto cualitativo. La gestión actual se basa en el control selectivo de depredadores oportunistas, pero —según el estudio— existe margen para avanzar hacia un marco de gestión integral de la predación, alineado con la futura Estrategia Nacional de Gestión de la Caza.

El informe propone que todas las comunidades dispongan de normativas específicas y que se impulse la profesionalización del control de depredadores, especialmente en aquellos territorios donde las especies protegidas sufren la presión de generalistas como zorros o urracas. Entre las prioridades figura también facilitar el control de otras especies cuando las evidencias científicas así lo avalen, como ocurre con los gatos asilvestrados, cuya expansión supone un riesgo serio para la fauna silvestre.

El trabajo subraya además que los cotos necesitan ayudas para mejorar el hábitat, una herramienta fundamental para reducir la vulnerabilidad de especies como el conejo de monte o la perdiz roja. Y apunta a otro aspecto clave: favorecer la presencia de grandes depredadores naturales, como el lince ibérico o las grandes rapaces, cuya recuperación contribuye a equilibrar los ecosistemas y reducir la presión sobre las especies presa.

La publicación completa está disponible en la revista «Animals» bajo el título From Removal to Selective Control: Perspectives on Predation Management in Spanish Hunting Grounds.

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