Cuando se observa una codorniz común (Coturnix coturnix), con su cuerpo compacto y su vuelo corto, nadie imaginaría que pudiera cruzar media Europa. Sin embargo, los datos obtenidos por un grupo de investigadores españoles demuestran que esta pequeña ave migratoria es capaz de hazañas aéreas extraordinarias.
Durante una jornada de campo en Badajoz, Eduardo Laguna, investigador de la Fundación Artemisan y coordinador del Proyecto Coturnix, relató a Jara y Sedal uno de los casos más singulares registrados hasta la fecha: una codorniz equipada con GPS en Ciudad Real alcanzó Berlín tras recorrer 2.300 kilómetros en cuestión de días.
Un viaje que desafía toda lógica
El seguimiento por satélite reveló un desplazamiento impresionante. «Una noche voló de Ciudad Real a Valencia, la siguiente alcanzó Tarragona, cruzó los Pirineos, pasó por Francia y llegó a Alemania, donde permaneció en la zona de Berlín antes de perderse la señal», explicó Laguna.
De los cinco ejemplares marcados con emisores, dos realizaron trayectos de larga distancia, lo que ha permitido a los científicos confirmar que la migración de la codorniz es mucho más compleja y rápida de lo que se creía. Otro ejemplar, por ejemplo, siguió una ruta mediterránea hasta Montpellier y el sur de París, estableciéndose allí temporalmente.

Ciencia, gestión y conservación
El Proyecto Coturnix, financiado por Mutuasport y apoyado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, tiene como objetivo conocer la estrategia vital de la codorniz ibérica, una especie muy presente en la caza menor española. Gracias al uso de tecnología GPS, los investigadores pueden trazar rutas migratorias precisas, detectar zonas de reproducción secundaria y evaluar las amenazas ambientales a lo largo del recorrido.
«Las codornices de regadío se mueven menos porque encuentran recursos durante más tiempo, mientras que las de secano deben desplazarse más», explica Laguna. Este tipo de información, hasta ahora inalcanzable con los sistemas tradicionales de anillamiento, resulta clave para mejorar la gestión cinegética y la conservación de la especie.
La caza como aliada de la ciencia
Más allá del laboratorio, el Proyecto Coturnix ha demostrado el enorme potencial del sector cinegético en la investigación. En el Coturnix Challenge, celebrado en agosto, participaron más de 2.200 cazadores de toda España en 665 municipios, registrando 25.210 codornices en solo dos jornadas. Castilla y León lideró la participación, seguida por Aragón, Extremadura y Andalucía.
Estos datos, obtenidos mediante el método SEC, consolidan a España como referente europeo en el seguimiento y conservación de la codorniz, y demuestran que la colaboración entre cazadores y científicos puede marcar la diferencia.





