ASICCAZA y el Consejo General de Colegios de la Profesión Veterinaria de España (OCV) han celebrado este 23 de septiembre una reunión institucional en la sede del Consejo en Madrid para abrir una etapa de colaboración permanente entre el sector de la carne de caza y la profesión veterinaria. El objetivo es reforzar el papel del veterinario en toda la cadena, alinear criterios técnicos del campo a la industria y abordar retos que afectan a cazadores, titulares de cotos, industrias y administración sanitaria.
Por parte de ASICCAZA acudieron Jaime Hurtado (director-gerente), Nicolás Urbani (asesor veterinario) y Cecilio Folgado (secretario general de AGEMCEX), mientras que la delegación de la OCV estuvo encabezada por su presidente, Gonzalo Moreno, junto a Luis Colmenar y José Miguel Gil. «Queremos que los veterinarios tengan cada vez una mayor presencia en ASICCAZA y en los proyectos que desarrollamos», subrayó Jaime Hurtado, insistiendo en una relación técnica, directa y exigente para mejorar procesos y resultados.
Desde la OCV, Luis Colmenar remarcó la prioridad sanitaria: «La protección de la salud pública debe ser siempre el punto de partida fundamental», y defendió que los veterinarios desarrollen su labor con independencia de criterio, seguridad y todas las garantías. Ambas organizaciones coinciden en que sumar conocimiento y especialización es clave para ganar eficacia y homogeneidad en un sector con mucha operativa de campo y ventanas de tiempo muy ajustadas.
Retos operativos y líneas de trabajo conjuntas
La agenda de trabajo compartida pone el foco en cuestiones muy prácticas: operativa veterinaria en actividades cinegéticas, gestión y evisceración de las piezas en el campo, trazabilidad desde el origen, recogida y transporte hasta el establecimiento autorizado y formación especializada. La intención declarada es buscar criterios que faciliten un funcionamiento eficaz y lo más homogéneo posible, respetando las competencias autonómicas y los marcos normativos ya vigentes.
ASICCAZA trasladó, además, la necesidad de contar con profesionales suficientes y con la cualificación adecuada para atender picos de actividad y particularidades de la caza mayor y menor. Esto pasa por poner en valor la función del veterinario a pie de campo y en la industria cárnica de caza, y por ajustar los circuitos de información y coordinación entre titulares de cotos, guardería, rehalas, cuadrillas y empresas, de manera que la inspección y el manejo sanitario sean más ágiles y previsibles.
Para el cazador y el titular de coto, si estas líneas avanzan, la mejora debería notarse en protocolos claros de evisceración y acondicionamiento en el campo, menos dudas en la documentación que acompaña a la pieza y tiempos de recogida y transporte más ordenados. Experiencias autonómicas recientes en control sanitario de carne de caza muestran que modernizar procedimientos y compartir datos funciona, como ya contamos con el impulso dado en Extremadura en materia de inspección y coordinación sanitaria (modernización del control sanitario).
Trazabilidad digital y precintos: proyecto en desarrollo
La Interprofesional presentó a la OCV su proyecto para digitalizar la trazabilidad de las piezas, incorporando nuevos sistemas de identificación mediante precintos que faciliten el seguimiento y la información asociada desde el origen. Según la nota oficial, se trata de una iniciativa en desarrollo: no se han publicado plazos, fases de despliegue ni cobertura territorial definitiva, y su diseño contará con el criterio técnico de la profesión veterinaria (comunicado de ASICCAZA).
Junto a la trazabilidad, ASICCAZA mostró los estudios de microbiología que viene realizando para disponer de datos objetivos, detectar puntos de mejora y fundamentar medidas sobre evidencia. Traducido al campo, disponer de resultados microbiológicos comparables ayuda a decidir qué ajustes de manejo tienen más impacto real en seguridad alimentaria y calidad organoléptica, y cuándo conviene reforzar la formación práctica de cuadrillas y personal de apoyo.
Esta colaboración llega con antecedentes de trabajo conjunto. En 2024, la OCV y ASICCAZA promovieron una mesa multidisciplinar para formación específica y para avanzar en un protocolo de primera inspección veterinaria en el terreno, además de presentar una plataforma de digitalización para la trazabilidad, referencia que la Organización Colegial recogió en su web institucional (nota de la OCV).
Qué cambia ahora para el sector
El anuncio no implica cambios normativos inmediatos ni la entrada en vigor de nuevos procedimientos. Lo que hay es una vía de colaboración estable para coordinar criterios técnicos y acelerar mejoras operativas. La normativa sanitaria y cinegética aplicable sigue siendo la vigente en cada comunidad autónoma y en la UE, y cualquier ajuste procedimental deberá respaldarse, en su caso, con publicaciones oficiales o guías técnicas claramente difundidas.
Para las industrias de carne de caza, una trazabilidad más digital y un sistema de precintos con mejor información deberían facilitar la recepción, el registro y el control de calidad de las partidas. Para los cazadores y los titulares, reducir la fricción documental y clarificar la evisceración y el transporte es ganar tiempo y seguridad en campañas intensas. En paralelo, la OCV ha insistido en que el trabajo veterinario debe ejercerse con independencia y garantías, algo que el sector comparte como base de confianza.
El impulso institucional también encaja con la estrategia de dar valor a la carne de caza en ferias, concursos y formación, donde la trazabilidad y la sanidad avalan el producto. En los últimos meses hemos visto a la Interprofesional reforzar esa pata divulgativa y gastronómica, con iniciativas y eventos que acercan la carne de caza al público general (ASICCAZA en FERCATUR o acciones en escuelas de cocina). Si la coordinación técnico-veterinaria suma, el resultado se notará en campo, en la industria y en el plato.

