Piara de jabalíes en una carretera.

Uno de cada tres accidentes ya lo causa un jabalí o un corzo: urge cazar más para evitar muertes

La Dirección General de Tráfico (DGT) ha presentado esta semana un informe revelador que pone cifras al impacto de la fauna silvestre en la seguridad vial: en 2024 se produjeron 36.138 accidentes de tráfico en los que hubo implicación de animales. La cifra, por sí sola alarmante, representa ya uno de cada tres siniestros registrados en vías interurbanas.

El balance humano no deja lugar a dudas sobre la gravedad del problema: 8 personas murieron y 549 resultaron heridas como consecuencia de estos siniestros. En algunas comunidades como Castilla y León, el porcentaje de accidentes provocados por fauna supera ya el 61 % del total en carretera, convirtiéndose en un fenómeno estructural más que en una anécdota puntual.

El informe señala como principales causantes al jabalí (Sus scrofa), responsable del 42 % de los incidentes, y al corzo (Capreolus capreolus), con un 32 %. También el ciervo (Cervus elaphus) aparece como especie recurrente, especialmente en zonas de alta densidad forestal. Estas cifras coinciden con territorios donde la presencia humana es escasa y la actividad agrícola o ganadera se ve cada vez más condicionada por el crecimiento descontrolado de la fauna salvaje.

Señal de tráfico advirtiendo del peligro de circular por una zona con presencia habitual de jabalí.
Señal de tráfico advirtiendo del peligro de circular por una zona con presencia habitual de jabalí. © Shutterstock

El papel de la caza en la gestión del problema

Durante el turno de preguntas en la rueda de prensa de presentación del informe, el presidente de la Real Federación Española de Caza (RFEC) fue contundente: la única herramienta eficaz para controlar esta situación es la caza. Recordó que el número de capturas de jabalíes se ha duplicado en los últimos diez años, al igual que lo han hecho los accidentes de tráfico con animales. Para la RFEC, no hay casualidad: «Donde no se puede cazar, el problema crece. Y con él, las víctimas».

La Asociación Española de la Carretera, responsable técnica del documento, coincide en esa necesidad. En sus recomendaciones finales propone la monitorización sistemática de las poblaciones silvestres y plantea la necesidad de abrir un debate realista sobre la gestión activa de especies como el jabalí en colaboración con el sector cinegético. También se subraya que el problema no solo afecta a la seguridad vial, sino también al sector agrario, la sanidad animal y la estabilidad de los ecosistemas.

El mundo de la caza ha vuelto a mostrar su disposición a colaborar con las administraciones para desarrollar protocolos eficaces que permitan reducir el impacto de la fauna sobre las infraestructuras y los ciudadanos. Una vez más, los cazadores se ofrecen como parte de la solución, recordando que la ausencia de control solo conduce a más accidentes, más daños… y más muertes.

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