El telescopio terrestre se ha convertido en uno de los grandes aliados del cazador de rececho. Observar una pieza desde cientos de metros, estudiar su cuerna, valorar sus características o simplemente analizar el terreno antes de iniciar una aproximación puede ahorrar muchos pasos y, sobre todo, evitar decisiones precipitadas. Sin embargo, cuando la jornada exige caminar durante horas, cada gramo y cada centímetro ocupado en la mochila adquieren una importancia considerable.
Ahí es precisamente donde quiere marcar diferencias el ZEISS Conquest Apia 65, protagonista de la nueva review que acaba de publicar Cazaflix. Con una longitud inferior a 30 centímetros y un peso de 1.350 gramos con el ocular, este telescopio terrestre apuesta por un formato especialmente compacto sin renunciar a un rango de aumentos que alcanza los 50x.
Un telescopio para llevar siempre encima
Las dimensiones del Apia 65 permiten guardarlo dentro de la mochila con relativa facilidad, algo especialmente interesante durante los recechos de montaña o aquellas jornadas en las que es necesario desplazarse constantemente entre diferentes puntos de observación. La idea es sencilla: disponer de capacidad para observar a gran distancia sin que el telescopio se convierta en uno de los elementos más incómodos del equipo.
El modelo incorpora un objetivo de 65 milímetros y óptica HD, una combinación destinada a proporcionar una imagen con suficiente contraste y definición para reconocer detalles de los animales a distancia. La nitidez se mantiene además hacia los bordes del campo de visión, algo especialmente útil cuando estamos observando varios ejemplares juntos y necesitamos comparar unos con otros.
La capacidad de alcanzar los 50 aumentos permite detenerse en un punto elevado, localizar una pieza y realizar una primera valoración antes de decidir si merece la pena comenzar una aproximación. Una circunstancia habitual en los recechos, donde una decisión tomada desde lejos puede evitar posteriormente varios kilómetros de esfuerzo innecesario.
Pensado para utilizarlo en el campo
ZEISS ha incorporado diferentes soluciones destinadas a facilitar el manejo del telescopio durante largas sesiones de observación. Los anillos de ajuste son amplios y su diseño facilita el control, mientras que el ocular inclinado y la copa ocular ajustable permiten encontrar una postura cómoda incluso cuando el usuario lleva gafas.
También resulta interesante la posibilidad de girar el telescopio alrededor de la anilla de fijación al trípode. El sistema dispone de posiciones de bloqueo cada 45 grados, de modo que podemos modificar la orientación del ocular y adaptarla a nuestra postura sin necesidad de mover continuamente el conjunto.
A ello se suma un parasol extensible para proteger el objetivo frente a la incidencia de luz lateral, un revestimiento exterior de goma que mejora el agarre y el tratamiento LotuTec, pensado para facilitar que el agua y la suciedad se desprendan de las superficies ópticas.
Del Apia 65 directamente al móvil
Uno de los aspectos más interesantes de la nueva review de Cazaflix es la posibilidad de utilizar el ZEISS Conquest Apia 65 junto al teléfono móvil. Gracias al adaptador de digiscoping, el smartphone puede convertirse en una extensión del propio telescopio y permitir al cazador registrar aquello que está observando.
El sistema combina un soporte para el teléfono con el correspondiente acople al ocular. Una vez realizado el ajuste inicial y alineada correctamente la cámara, la conexión magnética permite colocar y retirar el móvil en cuestión de segundos. De este modo, podemos pasar de observar directamente a través del ocular a grabar una secuencia sin necesidad de repetir todo el montaje.
Además, el teléfono puede colocarse tanto en horizontal como en vertical dependiendo del uso que queramos dar a las imágenes. Una posibilidad que permite conservar una observación, revisar posteriormente determinados detalles o preparar directamente un vídeo para compartir.
Una herramienta para valorar las piezas
El digiscoping no sirve únicamente para guardar el recuerdo de un rececho. Poder disponer de fotografías y vídeos en la pantalla del teléfono permite detenerse sobre determinados detalles de una pieza, ampliar la imagen o enseñar lo observado al compañero con el que estamos cazando.
En recechos en los que resulta necesario estudiar detenidamente un animal antes de comenzar la aproximación, disponer de esas imágenes puede convertirse en una herramienta adicional. También permite conservar observaciones realizadas durante diferentes jornadas y compararlas posteriormente con tranquilidad. Cuando queremos volver a utilizar el telescopio de manera convencional, basta con retirar el teléfono y continuar mirando directamente a través del ocular.
Preparado para las exigencias del rececho
Un telescopio destinado a acompañar al cazador en la montaña debe estar preparado para enfrentarse a condiciones muy diferentes. Humedad, lluvia, polvo, cambios de temperatura y largas horas dentro de una mochila forman parte de la realidad de muchas jornadas.
Por ello, el cuerpo del ZEISS Conquest Apia 65 es resistente al agua y está relleno de nitrógeno para proteger su interior frente a la humedad y reducir la aparición de empañamiento interno.
Su combinación de formato ultracompacto, 1.350 gramos de peso, objetivo de 65 milímetros y hasta 50 aumentos resume buena parte de la filosofía de este modelo: proporcionar capacidad de observación a larga distancia manteniendo unas dimensiones contenidas para llevarlo durante horas en la mochila.
Cazaflix estrena la review completa
Cazaflix acaba de publicar la review completa en vídeo del ZEISS Conquest Apia 65, en la que mostramos de cerca sus principales características, su funcionamiento y las diferentes soluciones que incorpora para facilitar su utilización durante un rececho.
En el vídeo también explicamos paso a paso cómo funciona el sistema de digiscoping, desde la colocación del soporte y la alineación de la cámara hasta la conexión magnética que permite poner y quitar el teléfono rápidamente.
Una prueba destinada a conocer en profundidad un telescopio que apuesta por una cualidad especialmente apreciada cuando toca echarse la mochila al hombro: ofrecer alcance y capacidad de observación ocupando el menor espacio posible.
