En Las Rozas (Madrid) hay vecinos que ya no se sorprenden al cruzarse con una piara camino del trabajo. El Ayuntamiento lleva casi dos décadas lidiando con jabalíes que bajan del monte hasta las urbanizaciones, y ahora ha decidido pedir ayuda a quien mejor domina los datos y los sensores: las empresas tecnológicas. El Consistorio, a través de Las Rozas Innova, ha abierto un concurso dirigido a startups, scaleups y pymes para encontrar una herramienta capaz de anticipar los movimientos de estos animales antes de que lleguen a parques y jardines, según detalló Jara y Sedal.
El reto se enmarca en GovTech4All, un programa europeo en el que participan 32 agencias de innovación de 20 países y que financia con fondos comunitarios la propuesta ganadora. El plazo de presentación se cerró el 17 de septiembre de 2026, según precisó la propia entidad municipal, y las candidaturas debían entregarse de forma anónima a través de la Plataforma de Contratación del Sector Público para garantizar que el jurado valorase solo el mérito técnico, sin saber qué empresa había presentado cada propuesta.
44.000 euros de presupuesto
Conviene no confundir las dos partidas económicas del concurso. Las tres propuestas mejor valoradas se reparten premios de 3.000, 2.000 y 1.000 euros, además de un año de acceso al Hub de Las Rozas Innova con mentoría, formación y contactos empresariales. Aparte de ese reconocimiento, la solución ganadora accede a una dotación de 44.000 euros, financiada con fondos europeos, para desplegar un proyecto piloto en condiciones reales durante doce meses junto a la Concejalía de Sanidad y la empresa que ya presta el servicio municipal de control de fauna. Los 44.000 euros no son, por tanto, el premio del concurso, sino el presupuesto para poner a prueba la tecnología elegida sobre el terreno.
Las Rozas Innova ha dejado un margen amplio sobre qué tipo de tecnología puede presentarse: monitorización remota, sensórica, visión artificial, sistemas conectados o plataformas de análisis de datos son algunas de las vías que la convocatoria menciona como válidas. El objetivo declarado es ganar precisión a la hora de detectar jabalíes y reducir tanto las falsas alarmas como los avisos que se escapan sin registrar, es decir, pasar de reaccionar cuando el animal ya está en la calle a saber de antemano por dónde se va a mover.
Un problema que viene de 2007 y un contrato de 315.000 euros
El municipio madrileño arrastra esta situación desde 2007, con focos recurrentes en Monte Rozas, Punta Galea y El Cantizal, según recoge Jara y Sedal. No es casualidad: Las Rozas tiene unos 29 kilómetros cuadrados de superficie forestal, buena parte repartidos entre el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares y el Parque Regional del Curso Medio del Guadarrama, lo que deja un contacto directo y constante entre el monte y las urbanizaciones. A eso se suman el abandono de actividades agrícolas y ganaderas en las fincas cercanas y la facilidad con que los jabalíes encuentran agua y comida en jardines y papeleras.
Antes de este concurso tecnológico, el Ayuntamiento ya había reforzado su respuesta. En diciembre de 2023 formalizó un contrato de 315.000 euros para el control y la gestión sanitaria de las poblaciones de fauna silvestre sinantrópica, es decir, animales salvajes que se han acomodado a vivir pegados a los núcleos habitados. Aquel servicio tenía un plazo de ejecución de dos años prorrogables hasta cinco más. Desde la oposición municipal, el portavoz de Más Madrid, Carlos Arnal, ha relativizado la magnitud del problema y ha apuntado que buena parte de estos animales «se mueven por otros municipios como Majadahonda y Torrelodones», mientras que un portavoz del Consistorio ha reconocido que resulta difícil cuantificar con exactitud cuántos ejemplares conviven con el término municipal.
Jaulas con sensores que fallan cuando el monte está lleno de comida
Hoy Las Rozas ya cuenta con jaulas de captura selectiva equipadas con sensores y alertas por red móvil, que permiten saber al instante cuándo ha entrado un animal sin necesidad de vigilancia presencial continua, además de cerramientos cinegéticos pensados para dificultar el paso hacia determinadas zonas residenciales. El propio Ayuntamiento admite que estas herramientas tienen límites claros: funcionan mejor cuando escasea el alimento natural en el monte y los jabalíes se acercan a las viviendas por necesidad, pero pierden eficacia en temporadas de abundancia, dependen de la meteorología y de dónde se coloque cada jaula, y capturan sobre todo ejemplares jóvenes, los menos experimentados a la hora de esquivar una trampa.
Esa es precisamente la grieta que el nuevo concurso quiere tapar: pasar de un sistema que responde cuando el problema ya está en la calle a otro que anticipe dónde y cuándo va a aparecer. Para quien gestiona un coto o trabaja el campo en el alfoz madrileño, la diferencia no es menor, porque cualquier avance en predicción también ayuda a coordinar mejor las actuaciones con la Comunidad de Madrid y a evitar que el control urbano choque con la gestión cinegética de los terrenos colindantes.
Cuando el jabalí deja de ser un problema de monte
La fotografía de Las Rozas no es un caso aislado. La Comunidad de Madrid amplió este año a trece el número de comarcas declaradas en emergencia cinegética temporal por sobrepoblación de jabalí, frente a las diez de 2025, en una región donde la especie podría rondar entre 35.000 y 40.000 ejemplares. La Resolución 752/2025 de la Dirección General de Biodiversidad y Gestión Forestal, publicada en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid, reconoce que el jabalí está implicado en dos de cada tres incidentes regionales relacionados con fauna silvestre y autoriza medidas extraordinarias como la captura en vivo y la instalación de capturaderos en los puntos donde no resulta posible o recomendable usar armas de fuego. Esa misma resolución afecta a 151 municipios madrileños y distingue actuaciones según se trate de suelo urbano o periurbano, terreno rústico o cotos privados de caza.
Barcelona vive una versión mucho más dura del mismo fenómeno. Tras detectar en noviembre de 2025 un foco de jabalíes muertos cerca de Collserola, la Generalitat desplegó a la UME, drones y controles policiales, con el objetivo inicial de eliminar entre 8.000 y 10.000 jabalíes en un radio de 20 kilómetros alrededor del foco. Meses después, los técnicos reconocen que el control total sigue siendo extremadamente difícil pese a la maquinaria desplegada. Un estudio genético del Instituto Leibniz de Investigación de Zoológicos y Vida Silvestre, elaborado con científicos de Barcelona, confirma además que los jabalíes urbanos de Berlín y Barcelona ya forman grupos genéticamente diferenciados de los que viven en el monte, aunque sigue existiendo intercambio entre ambas poblaciones, lo que según los investigadores obliga a pensar en planes de gestión conjuntos entre ciudad y entorno rural en lugar de actuar solo puertas adentro.
Accidentes, destrozos y el riesgo sanitario que preocupa a la región
La presencia estable de jabalíes en una población no es solo una cuestión de convivencia incómoda. La propia Resolución 752/2025 enumera entre sus consecuencias los daños en zonas verdes, infraestructuras y mobiliario urbano, los accidentes de tráfico y un mayor grado de agresividad hacia animales de compañía y personas. A ello añade el riesgo para la salud pública que supone el incremento descontrolado de la especie como vector de enfermedades como la triquinosis, la brucelosis, la tuberculosis o la peste porcina africana, capaces de generar daños económicos a la ganadería y, en algunos casos, de transmitirse al ser humano. Esa mención no implica que exista ningún brote de esas enfermedades en Las Rozas: forma parte de los factores sanitarios que la Administración regional vigila al gestionar la población de jabalí en toda la Comunidad de Madrid, y que también recoge a escala nacional el Plan Nacional de Gestión de las Poblaciones de Jabalíes Silvestres del Ministerio de Agricultura, centrado en reducir el riesgo de entrada y difusión de la peste porcina africana en España.
Lo que convierte en pionero al reto de Las Rozas es intentar reunir toda esa información en una única herramienta preventiva y someterla a una prueba de un año en condiciones reales, algo que de momento no tiene un equivalente exacto documentado en otros municipios españoles. En la hemeroteca de Cazaflix puede seguirse el contexto regional en la prórroga de la emergencia cinegética por la explosión de jabalíes en Madrid, con medidas que ya incorporan fototrampeo y visores térmicos en los cotos, y también el origen de este mismo concurso cuando sus bases todavía estaban pendientes de publicación oficial.
El resultado del piloto dependerá, en todo caso, de algo que ninguna cámara ni ningún sensor resuelve por sí solo: la coordinación entre el Ayuntamiento, la Comunidad de Madrid, los gestores de los terrenos cinegéticos colindantes y los propios vecinos a la hora de retirar comida accesible, mantener los cerramientos y respetar los protocolos de captura. La tecnología puede avisar antes y con más precisión de por dónde se mueve la piara, pero quien conoce el monte sabe que el control real sigue pasando por el trabajo sobre el terreno.
