La Rioja crea el guía de caza, el guía de pesca y el sello de carne cinegética

El Gobierno riojano ultima el decreto cinegético y la nueva Ley de Pesca tras el visto bueno del Consejo Asesor de Medio Ambiente

Publicado:

Un guarda rural que lleva años patrullando un coto de la sierra riojana podría, a partir de ahora, dar el salto a guía de caza sin tener que empezar de cero. Es uno de los cambios que trae el nuevo marco normativo que el Gobierno de La Rioja tiene ya en su recta final: dos textos, un decreto sobre figuras cinegéticas y una nueva Ley de Pesca y Gestión Piscícola, que acaban de superar uno de los últimos trámites antes de su aprobación definitiva. La consejera de Agricultura, Ganadería, Mundo Rural y Medio Ambiente, Noemí Manzanos, presidió la reunión del Consejo Asesor de Medio Ambiente en la que se debatieron ambos anteproyectos, según el relato publicado por La Rioja, que recoge sus declaraciones tras la sesión del 4 de noviembre.

Según esa información, con este nuevo paso «ambos textos normativos han superado uno de los últimos pasos previos a su aprobación definitiva, que permitirá definir un marco moderno, consensuado y ajustado a las necesidades de los sectores cinegético y piscícola de La Rioja», explicó Manzanos. El paquete normativo afecta directamente a cazadores, pescadores, titulares de cotos y guardas rurales de la comunidad, y llega después de un proceso que arrancó meses atrás con la consulta pública del decreto cinegético. Cazaflix ya contó entonces los primeros pasos para regular al guía de caza, al cazador ético y la calidad cinegética de los cotos, un proceso que ahora entra en su fase final.

Guía de caza: prueba teórico-práctica o convalidación como guarda rural

El decreto cinegético prevé que quienes quieran ejercer como guías de caza deban superar una prueba teórico-práctica, aunque también se abre la puerta a convalidar esa condición a quienes ya trabajan como guardas rurales. Sus funciones estarán centradas en la caza de gestión, el seguimiento sanitario de las reses abatidas y la seguridad durante monterías y recechos, tal y como detalla el anuncio del Gobierno riojano. En la consulta pública previa del decreto ya se apuntaba que este profesional sería designado por la Dirección General de Medio Natural y Paisaje y que podría proceder tanto del ámbito cinegético como de la guardería rural, siempre que superase las pruebas correspondientes, con funciones que incluían también el mantenimiento del acotado y el control de predadores.

Lo que todavía no se conoce con precisión es el contenido exacto de esa prueba, quién la convocará en la práctica, si existirá un registro oficial de guías habilitados o qué documentación se exigirá a los guardas rurales para acreditar su experiencia. Son detalles que previsiblemente se resolverán en el desarrollo reglamentario, y que determinarán en última instancia cuántos profesionales del monte riojano pueden sumarse a esta nueva figura sin pasar por el examen desde cero.

El decreto crea también la figura del cazador ético, pensada para reconocer las buenas prácticas de los cazadores más veteranos. Es un reconocimiento simbólico que, según lo avanzado hasta ahora, busca poner en valor la experiencia y el comportamiento ejemplar en el monte, aunque el texto definitivo tendrá que precisar qué méritos o trayectoria serán necesarios para obtenerlo.

Tres niveles de calidad para blindar la carne de caza riojana

La pieza más novedosa del decreto es, probablemente, el sistema de certificación de calidad cinegética de los cotos, estructurado en tres niveles: básico, alto y excelente. Esta clasificación se otorgará tras medir parámetros naturales y de gestión del terreno, y será precisamente la que habilite a un coto para usar la mención «carne de caza de La Rioja». No se trata, por tanto, de un simple distintivo territorial, sino de un sello que premia la gestión: cuanto mejor cuidado esté el acotado, mayor será la categoría que pueda alcanzar.

En la fase de consulta pública ya se había avanzado que el sistema evaluaría aspectos como la capacidad de carga del terreno, el carácter autóctono de las especies o la diversidad faunística, junto a factores de gestión activa como los censos, el control poblacional o el seguimiento sanitario, además de mejoras de hábitat como la disponibilidad de agua o refugio. Conviene no confundir esta certificación cinegética con los controles veterinarios y de trazabilidad que debe superar cualquier pieza de caza antes de llegar al consumidor: el sello acredita la calidad del terreno y su gestión, no sustituye la inspección sanitaria obligatoria. Sobre ese frente, la formación de los propios cazadores también avanza: la Federación Riojana de Caza ha impulsado recientemente un curso sobre sanidad animal, bioseguridad y manipulación de carne de caza dirigido a cazadores federados.

La licencia interautonómica, todavía por desarrollar en La Rioja

El decreto también habilitará al Gobierno de La Rioja a firmar convenios de reciprocidad con el Estado y con otras comunidades autónomas para que los cazadores riojanos puedan acceder a licencias válidas en otros territorios. Es una demanda que el sector lleva tiempo trasladando, y que el propio Consejo Asesor de Medio Ambiente ha reconocido como necesaria, según recoge el anuncio del Gobierno riojano.

Lo que hace el decreto riojano, por tanto, es abrir la puerta legal para que la comunidad pueda suscribir ese tipo de acuerdos de reciprocidad en el futuro. La fuente consultada no detalla con qué comunidades concretas, en qué plazo ni con qué tasas o condiciones se materializará esa reciprocidad, de modo que esos extremos quedan pendientes del desarrollo del propio decreto y de los convenios que finalmente se firmen. Para el cazador que se desplaza entre comunidades, el cambio solo será efectivo el día en que esos acuerdos lleguen a buen puerto, y conviene no dar por hecho que la mera aprobación del decreto abra automáticamente la puerta a cazar o pescar fuera de La Rioja con la licencia autonómica.

Pesca sin examen: identificación y formación para los más jóvenes

El segundo gran bloque de la reforma es la nueva Ley de Pesca y Gestión Piscícola, que sustituirá a una norma con veinte años de vigencia. Según el anuncio del Gobierno riojano, el texto busca dar respuesta a la evolución de la actividad durante las últimas décadas, a los impactos del cambio climático y a las modificaciones legislativas producidas a nivel estatal, europeo y autonómico.

La novedad que más va a notar el pescador de a pie es la desaparición del examen clásico, sustituido por un sistema de identificación. La información disponible no detalla todavía si ese trámite se limitará a acreditar la identidad del solicitante o si incorporará algún tipo de registro o declaración adicional, así que conviene esperar al texto definitivo antes de dar por cerrado el procedimiento. Junto a ello, la ley prevé la modificación de las tasas, estableciendo la gratuidad para los menores de 12 años previa asistencia a una jornada formativa, una medida pensada para facilitar la entrada de los más jóvenes en la pesca sin renunciar a una mínima preparación previa sobre normativa y buenas prácticas. El anuncio oficial no precisa la duración ni el contenido exacto de esa jornada.

La norma crea además la figura profesional del guía de pesca, con funciones de control y apoyo técnico, aunque sus requisitos de acceso y su formación concreta quedan pendientes de desarrollo reglamentario. En el terreno ambiental, el texto refuerza la protección de los ecosistemas acuáticos y la conectividad fluvial, reordena los tramos y espacios deportivo-sociales para regular la presión pesquera, simplifica los procedimientos de acuicultura y actualiza el régimen sancionador.

Qué queda pendiente antes de que estos cambios sean reales

Pasar por el Consejo Asesor de Medio Ambiente es un trámite relevante, pero no equivale a la entrada en vigor de ninguna de las dos normas. Tanto el decreto cinegético como la Ley de Pesca y Gestión Piscícola deben completar su tramitación y publicarse oficialmente antes de que guías, cazadores, pescadores y titulares de cotos puedan acogerse a las nuevas reglas. Hasta entonces, siguen siendo de aplicación la normativa y los procedimientos actualmente vigentes en materia de licencias, exámenes y gestión cinegética.

Lo que queda ahora es la tramitación final y, en su caso, el desarrollo reglamentario que fije los detalles que hoy siguen en el aire: el contenido exacto de la prueba para guías, el procedimiento de convalidación de los guardas rurales, los indicadores concretos de la certificación cinegética o los territorios con los que La Rioja acabará firmando reciprocidad de licencias.