La sede madrileña de la Real Federación Española de Caza (RFEC), en la calle Francos Rodríguez, se llenó este miércoles de prensa y carpetas con un mismo título: «La Caza También Vota». Cazaflix estuvo presente en la rueda de prensa convocada para las 10:30 horas, donde la federación presentó el decálogo de compromisos políticos que trasladará a las formaciones que concurran a las elecciones generales del 29 de noviembre de 2026. No es un documento simbólico: la RFEC ha avisado de que hará público qué partidos se comprometen con cada uno de los diez puntos, de manera que los cazadores puedan votar sabiendo qué defiende cada candidatura.
Al frente de la comparecencia estuvo Josep Escandell, presidente de la RFEC, acompañado por representantes de las federaciones autonómicas: José Mª Mancheño, presidente de la Federación Andaluza de Caza (FAC); José Mª Gallardo, presidente de la Federación Extremeña de Caza (FEDEXCAZA); el presidente de la Federación de Caza de Madrid, y Paula, responsable de comunicación de la entidad. El respaldo territorial era, de hecho, uno de los mensajes de fondo: la federación quería dejar claro que el decálogo no nace solo de Madrid, sino que cuenta con el aval de las federaciones de las comunidades autónomas.
Una campaña que ya tiene recorrido
«La Caza También Vota» no es un invento de última hora. La RFEC ya puso en marcha una campaña con el mismo lema de cara a las elecciones generales del 23 de julio de 2023, siguiendo el ejemplo de la FAC, cuando entonces presidía la entidad Manuel Gallardo, y repitió fórmula en 2024 con «La Caza Vota en Europa» para los comicios al Parlamento Europeo, con un decálogo de reivindicaciones y reuniones con los partidos antes de la cita electoral. La campaña de 2026 sigue el mismo guion —documento de compromisos, encuentros con las formaciones y seguimiento público de las respuestas— pero lo adapta al mandato estatal 2026-2030 y concreta los diez puntos de manera más específica que en ediciones anteriores.
El documento presentado este miércoles se hace en representación, según cifra la propia federación, de más de 300.000 cazadores federados, y sitúa la actividad cinegética como motor económico, social y ambiental del medio rural español. Esa es la premisa de la que parten los diez compromisos: sin caza ordenada, sostiene la RFEC, se resiente la gestión del campo, la lucha contra la despoblación y el control de especies que generan daños agrícolas o accidentes de tráfico.
Los diez compromisos, uno por uno
El primer punto reclama un marco normativo estable para la caza sostenible y pide actualizar, financiar y ejecutar de forma efectiva la Estrategia Nacional de Gestión Cinegética, el documento aprobado en 2022 por el Ministerio de Agricultura que fija los objetivos del sector a medio plazo. El segundo compromiso se centra en la defensa de las modalidades tradicionales y pide revisar la legislación sobre bienestar y transporte animal para adaptarla a las particularidades de los perros y demás animales auxiliares de caza, uno de los frentes que más preocupa a los cazadores con perro ante la normativa de bienestar animal.
El tercer punto mira hacia el campo cultivado: la RFEC pide que la Política Agraria Común y los instrumentos de restauración de la naturaleza incentiven de forma voluntaria prácticas agrícolas que favorezcan la biodiversidad y la recuperación de la caza menor, sin perjudicar la rentabilidad de las explotaciones. El cuarto compromiso reclama integrar la caza como herramienta de gestión de fauna —para prevenir daños agrícolas, accidentes de tráfico y facilitar la coexistencia con la ganadería extensiva— y pide un papel activo del sector en las estrategias de sanidad animal bajo el enfoque «una sola salud», que vincula la salud humana, animal y ambiental.
El quinto punto pide que las decisiones sobre fauna se apoyen en ciencia independiente, con censos y seguimientos poblacionales donde participen cazadores, universidades y administraciones. El sexto reclama simplificar trámites administrativos y armonizar la normativa entre comunidades autónomas, un asunto especialmente espinoso porque la caza es competencia exclusiva de las comunidades autónomas desde la Constitución, aunque el Estado conserva competencias en materia de medio ambiente que condicionan buena parte de la regulación.

Seguridad, furtivismo y munición
El séptimo compromiso aborda la seguridad y el furtivismo, y pide reforzar los medios de vigilancia y actualizar el Reglamento de Armas para adaptarlo a las necesidades actuales de la gestión de fauna. La RFEC no detalla en el decálogo qué artículos concretos quiere modificar, por lo que de momento se trata de una petición genérica de revisión normativa, no de una reforma ya tramitada.
El octavo punto pone el foco en el medio rural: pide incorporar la caza a las políticas de desarrollo rural y reto demográfico, con medidas de empleo, relevo generacional, incorporación de la mujer al sector y valorización de la carne de caza como recurso económico de los pueblos. El noveno reclama que las organizaciones cinegéticas participen en la elaboración de las normas que les afectan, tanto en España como en la Unión Europea, incluyendo una evaluación previa del impacto rural y cinegético de cualquier iniciativa legislativa.
El décimo y último compromiso trata la modernización del sector y, de forma expresa, las restricciones sobre la munición con plomo. Aquí conviene situar el contexto: desde 2023 está prohibido disparar o transportar munición de plomo en humedales y en una franja de 100 metros a su alrededor, en aplicación del Reglamento (UE) 2021/57, que modificó el reglamento europeo REACH sobre sustancias químicas. La Comisión Europea ha seguido avanzando en esa dirección con una restricción más amplia del perdigón de plomo, con plazos de transición de varios años para que el sector se adapte. La RFEC no pide frenar esa transición, sino que se aplique de forma gradual y proporcionada, con apoyo técnico y económico para que los cazadores puedan incorporar alternativas seguras y eficaces, un punto que afecta directamente al bolsillo y a los hábitos de quien sale al campo con la escopeta.
Ahora toca que los partidos respondan
El paso siguiente, según explicó la federación durante la presentación, es trasladar el documento a las candidaturas y recoger su posición antes del 29 de noviembre. La clave de la campaña no está tanto en el decálogo en sí —que recoge reivindicaciones ya conocidas por el sector— como en el compromiso de la RFEC de hacer público, partido por partido, quién firma y quién no. Es ese ejercicio de transparencia, más que el documento, lo que convierte a «La Caza También Vota» en una herramienta real para el cazador que quiera votar con esta información sobre la mesa.
De fondo queda un debate que ya ha protagonizado otros choques entre la RFEC y la Administración. Cazaflix ya contó cómo la federación anunció una respuesta frontal ante el intento de limitar la presencia de menores en las jornadas de caza, un frente que conecta directamente con la preocupación por el relevo generacional que recorre buena parte de este decálogo. Tampoco es ajena a ese mismo debate la formación: la RFEC mantiene activa, a través de la Escuela Española de Caza, una nueva edición de su curso de instructor-adiestrador de perros de caza, una de las vías con las que el sector intenta sostener la cantera de cazadores y profesionales que reclama el octavo punto del documento.
