El Partido Popular ha instado al Gobierno de España a analizar en profundidad las alternativas a la prohibición del uso de plomo en la munición de caza, una medida que actualmente estudian las instituciones europeas. La propuesta fue defendida el 5 de marzo de 2026 por el diputado Jacobo Varela durante la Comisión de Economía, donde salió adelante pese al voto en contra de los grupos de izquierda.
El texto aprobado plantea que el Ejecutivo realice una evaluación objetiva y detallada de las consecuencias sanitarias, ambientales, económicas y de seguridad que tendría la sustitución del plomo por otros materiales. También pide estudiar la compatibilidad de las alternativas con las armas actualmente en uso, una cuestión que preocupa a buena parte del sector cinegético.
Según defendió Varela durante el debate, la iniciativa pretende promover una regulación equilibrada basada en el análisis técnico, evitando decisiones precipitadas que puedan generar efectos no previstos sobre la actividad cinegética y la industria relacionada.
Diálogo con el sector cinegético y el mundo rural
La propuesta también reclama que cualquier cambio normativo se realice mediante un proceso de diálogo con los sectores implicados, entre ellos federaciones de caza, asociaciones rurales y representantes de la industria.

El objetivo sería acercar posiciones y formular una estrategia nacional coherente ante las instituciones europeas, teniendo en cuenta las particularidades del modelo cinegético español y su implantación en el medio rural.
El documento recuerda que la caza desempeña un papel relevante en la economía rural, además de contribuir a la gestión de poblaciones animales y a la conservación de hábitats naturales.
Un periodo de transición de diez años
La iniciativa popular advierte de que una transición acelerada hacia la prohibición del plomo podría provocar consecuencias económicas y sociales significativas.
Entre los riesgos señalados se encuentran la posible pérdida de cazadores, el impacto sobre la industria nacional de municiones y la reducción de la actividad económica vinculada a la caza, especialmente en zonas rurales.
Por ello, el texto aprobado insta al Gobierno a defender ante las instituciones europeas un periodo de transición de al menos diez años para aplicar cualquier prohibición del plomo en la munición de caza. Este plazo permitiría, según los promotores de la iniciativa, adaptar progresivamente a cazadores, fabricantes y mercados, así como estudiar posibles medidas de mitigación o compensación económica.
Varela explicó que el objetivo es promover un enfoque realista que compatibilice la protección ambiental con la seguridad y la viabilidad socioeconómica del sector, además de garantizar que la transición no afecte a la capacidad de producción de munición dentro de la Unión Europea, un aspecto que también tiene implicaciones estratégicas para la industria de defensa.





