La isla de Mallorca volverá a recurrir este verano a la caza como herramienta de control poblacional. El Consell de Mallorca ha declarado por tercer año consecutivo la emergencia cinegética para las poblaciones de paloma doméstica y paloma torcaz, una medida que permitirá adelantar el inicio de su captura con el objetivo de reducir los daños que ambas especies ocasionan en explotaciones agrarias, ganaderas y núcleos urbanos.
El periodo extraordinario comenzará este 2 de agosto y permanecerá abierto hasta el 30 de agosto, adelantándose así varias semanas al calendario ordinario de la temporada cinegética. La temporada general para la paloma torcaz está prevista para el 23 de agosto, mientras que la de la paloma doméstica arrancará el 3 de septiembre.
Una medida excepcional por tercer año consecutivo
La resolución ha sido aprobada por la Dirección Insular de Caza, dependiente del Departamento de Medio Ambiente del Consell de Mallorca, tras constatar la elevada densidad de ambas especies y los problemas que generan tanto en el campo como en distintas localidades de la isla.

El conseller de Medio Ambiente, Pedro Bestard, ha explicado que la declaración de emergencia cinegética permite aplicar medidas extraordinarias cuando una especie alcanza niveles de población que provocan perjuicios importantes. Según ha señalado, la decisión responde a las solicitudes trasladadas por numerosos ayuntamientos que llevan tiempo reclamando actuaciones para controlar la proliferación de palomas y torcaces.
Fechas autorizadas para la caza
Durante este periodo extraordinario, la paloma torcaz podrá cazarse en los cotos autorizados los días 2, 6, 9, 13, 15, 16 y 20 de agosto.
Por su parte, la paloma doméstica podrá abatirse los días 2, 6, 9, 13, 15, 16, 20, 23, 27 y 30 de agosto.
En ambos casos, la normativa autoriza la práctica de la caza mediante escopeta, tanto con perro como sin él, exclusivamente dentro de los terrenos cinegéticos habilitados.
Con esta decisión, Mallorca vuelve a apostar por el control cinegético como herramienta de gestión para contener la sobrepoblación de estas aves y reducir el impacto que su elevada presencia provoca sobre la agricultura, la ganadería y la convivencia en zonas urbanas.
