Julián Ramírez de Arellano hace historia al completar los 7 Big Game de África con arco recurvo tradicional

El cazador gaditano asegura haber culminado un desafío iniciado hace 18 años: abatir con arco tradicional y mediante tiro instintivo las siete grandes especies africanas que componen este particular reto cinegético. León, leopardo, elefante, rinoceronte, búfalo, hipopótamo y cocodrilo forman una lista que habría completado en agosto de 2025.

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El español Julián Ramírez de Arellano, natural de Chiclana de la Frontera (Cádiz), ha anunciado la culminación de uno de los retos más exigentes de su trayectoria como cazador con arco. Según la información facilitada por el propio cazador, se habría convertido en la primera persona en completar los denominados 7 Big Game de África utilizando exclusivamente un arco recurvo tradicional y sin sistemas de puntería asistida.

El desafío comprende siete de las especies de caza mayor africanas más emblemáticas: león, leopardo, elefante, rinoceronte, búfalo, hipopótamo y cocodrilo. Ramírez de Arellano asegura haberlas cazado empleando únicamente arcos tradicionales y recurriendo al denominado tiro instintivo, prescindiendo de visores y otros elementos de puntería habituales en modalidades modernas de caza con arco.

La culminación del reto llegó en agosto de 2025, cuando consiguió las dos especies que todavía faltaban en su particular lista: el hipopótamo y el leopardo. Detrás quedaban nada menos que 18 años de expediciones por África, durante los que el proyecto tuvo que superar numerosos obstáculos.

Un desafío que comenzó hace 18 años

Completar este recorrido no ha sido cuestión de una única expedición ni de unas pocas temporadas. De acuerdo con el comunicado difundido por el cazador, el proyecto se prolongó durante casi dos décadas debido a la complejidad que entraña organizar este tipo de cacerías y obtener las correspondientes autorizaciones, además de diferentes lesiones, circunstancias personales y la paralización internacional provocada por la pandemia de COVID-19.

La dificultad añadida estaba en el arma elegida. Frente a los modernos arcos de poleas, que pueden incorporar visores, estabilizadores y otros elementos técnicos destinados a facilitar la ejecución del disparo, Ramírez de Arellano optó por el arco recurvo tradicional. Esta modalidad exige aproximarse considerablemente a los animales y basa buena parte de la ejecución del tiro en la técnica, la repetición y la capacidad del arquero para calcular de manera instintiva la trayectoria de la flecha.

Las enormes diferencias existentes entre las siete especies obligaron además a adaptar el equipo a cada situación. No presenta las mismas exigencias anatómicas un leopardo que un búfalo, un cocodrilo o un elefante, por lo que el cazador fue modificando las características de sus arcos, flechas y puntas a lo largo de las distintas expediciones.

Arcos de hasta 90 libras

Para completar el desafío, Ramírez de Arellano utilizó diferentes arcos recurvos tradicionales con potencias comprendidas aproximadamente entre las 50 y las 90 libras. Los equipos de mayor potencia estuvieron destinados a aquellas especies que, por su tamaño, estructura ósea o grosor de piel, exigían mayores prestaciones de penetración.

También fueron seleccionándose distintas configuraciones de flechas de elevado peso y puntas de caza en función de cada animal. La elección de estos componentes buscaba alcanzar los niveles adecuados de penetración y energía para cada especie, siempre dentro de las exigencias legales aplicables en los lugares donde se desarrollaron las expediciones.

Este aspecto técnico adquiere especial importancia cuando se trata de cazar animales de gran tamaño con arco tradicional. La distancia de tiro, la colocación de la flecha y el conocimiento preciso de la anatomía de cada especie resultan determinantes.

A la espera de su homologación oficial

Ramírez de Arellano considera que haber completado las siete especies de esta forma constituye un hito sin precedentes en la historia de la caza con arco tradicional. No obstante, el propio comunicado señala que el cazador se ha puesto ahora a disposición de las federaciones internacionales, nacionales y autonómicas para que la documentación correspondiente pueda ser estudiada y, en su caso, el logro quede homologado y registrado oficialmente.

El gaditano reivindica además el proyecto como una defensa de la caza tradicional y del concepto de fair chase, basado en afrontar la caza reduciendo al máximo las ventajas técnicas y aumentando las exigencias para el cazador.

Tras 18 años de viajes, preparación y diferentes expediciones africanas, la consecución del hipopótamo y el leopardo en agosto de 2025 puso el punto final al recorrido. Si la documentación aportada confirma la condición anunciada en el comunicado, Julián Ramírez de Arellano habrá completado un desafío singular: reunir león, leopardo, elefante, rinoceronte, búfalo, hipopótamo y cocodrilo cazados con arco recurvo tradicional y tiro instintivo.