En los últimos días se han localizado varios ejemplares de fauna salvaje muertos en las orillas del embalse de El Talave (Albacete), punto de llegada del trasvase Tajo-Segura. Según la cobertura de la radiotelevisión pública CMM, los recuentos varían entre 21 y alrededor de 30 animales en distintos días, con presencia principalmente de cabras y jabalíes, a falta de parte oficial por especie. No se trata del embalse de Alarcón, como se ha difundido en redes, sino de El Talave, en el término de Liétor (Albacete).
La sociedad de pesca de la zona comunicó el hallazgo a la Confederación Hidrográfica del Segura, a la Delegación provincial de la Consejería de Desarrollo Sostenible de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y al SEPRONA de la Guardia Civil. A la espera de comunicados o informes, queda por concretar la cifra final, la identificación taxonómica exacta y la causa, así como posibles actuaciones como la retirada coordinada de cadáveres, vallados adicionales o rampas de escape en los puntos de riesgo.
Para pescadores, senderistas y cuadrillas que frecuentan el entorno, la recomendación es clara: no manipular los restos ni acercar animales de compañía, avisar al 112 o al SEPRONA ante nuevos avistamientos y extremar la precaución en orillas y accesos mientras la administración trabaja en el punto. Es una cuestión de seguridad y de sanidad, y permitirá a los agentes recopilar pruebas sin contaminación de la escena.
Qué se sabe y qué falta por confirmar
Las imágenes y testimonios recogidos por la radiotelevisión autonómica confirman la aparición de cadáveres en número significativo en El Talave (Albacete). En uno de los recuentos se llegó a 21 ejemplares y, sumando distintos días, se ha hablado de alrededor de 30, cifras que aún deben corroborar las autoridades. En esas primeras observaciones se alude sobre todo a cabras y jabalíes, aunque la identificación oficial por especie sigue pendiente. La pieza de CMM puede consultarse en este enlace a la cobertura de CMM.
Por ahora no hay una causa cerrada. La hipótesis más repetida en prensa apunta a arrastres y ahogamientos en tramos del canal del trasvase Tajo-Segura sin suficientes salidas para la fauna, cuyos cadáveres acabarían llegando al embalse. Debe tomarse como hipótesis periodística hasta que la Junta, la Confederación Hidrográfica del Segura o la Guardia Civil publiquen un parte o un informe técnico que lo confirme.
El punto afectado se ubica junto a la pedanía de Talave (Albacete), en el término municipal de Liétor (Albacete), donde el canal conecta con el embalse de El Talave (Albacete). Esa precisión es relevante para orientar cualquier actuación y para evitar confusiones geográficas con otras presas del Júcar o del Tajo.
Un riesgo conocido en los canales del trasvase
El problema no es nuevo. En 2022, un reportaje de alcance nacional, apoyado en datos solicitados por transparencia y en documentos de la Fiscalía de Medio Ambiente, describía el canal del Tajo-Segura como una trampa para corzos, jabalíes y otros mamíferos cuando faltan vallados y rampas de escape en ciertos tramos a cielo abierto. La pendiente lisa y la altura de los muros impiden a muchos animales salir una vez caen al agua.
Las soluciones técnicas son conocidas por gestores y guardas: mejorar el vallado perimetral, instalar rampas o islas de escape cada cierta distancia y mantener despejados los accesos para que la fauna encuentre salidas. Traducido al campo, hablamos de que un corzo, una cabra o un jabalí que entra en el canal tenga una pasarela o una rampa a la vista antes de agotarse, y de que esa salida sea efectiva y mantenida.
Episodios como el de El Talave (Albacete) reabren el debate sobre el mantenimiento de esas infraestructuras y la coordinación entre hidrográficas y administraciones autonómicas. En el mundo cinegético y ribereño, la prioridad es clara: reducir mortandades evitables y no convertir los canales en sumideros de fauna, sin olvidar la seguridad de los usuarios que recorren la zona.
Consecuencias para cazadores y pescadores de la zona
En el entorno del embalse coinciden aficionados a la pesca, cuadrillas de caza mayor y titulares de cotos colindantes. Un episodio así exige coordinación con la guardería y con los servicios de la Junta para retirar restos, revisar pasos de fauna y planificar accesos. En Castilla-La Mancha, donde la caza es motor social y económico del medio rural, el sector pide soluciones prácticas y seguimiento en los puntos críticos.
Más allá del golpe ecológico, la mortandad de ungulados puede alterar temporalmente la actividad en fincas y acotados cercanos si se establecen trabajos de retirada o de mantenimiento. La experiencia del sector en la región, con datos que avalan su peso económico y de empleo, apunta a que la colaboración público-privada agiliza las soluciones cuando hay voluntad y planificación.
Si eres usuario habitual de la zona y te encuentras nuevos cadáveres, la vía correcta es avisar al 112 o al SEPRONA, anotar el punto exacto y mantener la distancia. Manipular restos puede suponer un riesgo sanitario y entorpece el trabajo pericial. Cualquier novedad relevante debería llegar por los canales oficiales de la Junta y de la Confederación Hidrográfica del Segura. La cobertura audiovisual de CMM sobre estos hallazgos también está disponible en su canal informativo.
