La peste porcina africana (PPA) ha dejado de verse como una amenaza lejana para convertirse en una preocupación real. Ese fue uno de los mensajes más repetidos durante la Jornada Técnica Nacional sobre Jabalí: situación, riesgos sanitarios y gestión, celebrada este martes en Madrid y a la que asistió Cazaflix. Expertos de diferentes ámbitos coincidieron en que el avance de la enfermedad por Europa y la elevada densidad de jabalíes existente en España sitúan al país ante un escenario que podría tener consecuencias muy graves para el sector porcino y para la gestión de la fauna silvestre.
Organizada por la Fundación Artemisan y la Fundación Bergara, la jornada reunió a científicos, responsables de administraciones públicas, representantes del sector ganadero y cazadores para analizar el crecimiento de las poblaciones de jabalí, los conflictos derivados de su expansión y los riesgos sanitarios asociados a una especie que ya ocupa prácticamente todo el territorio nacional.
La sensación compartida entre muchos de los asistentes fue clara: España dispone todavía de margen para prepararse, pero el tiempo juega en contra. Las experiencias vividas en otros países europeos muestran que una vez aparece la enfermedad resulta extraordinariamente difícil erradicarla.

España tiene 2,4 millones de jabalíes y la especie ya ocupa el 95 % del territorio
La magnitud del problema quedó reflejada en los datos expuestos por Gonzalo Varas Romero, investigador de la Fundación Artemisan. Según explicó, Europa alberga actualmente entre 13,5 y 19,6 millones de jabalíes, de los cuales unos 2,4 millones se encuentran en España. «Hay que tener en cuenta que en Europa hay entre 13,5 y 19,6 millones de jabalíes. En España hablamos de unos 2,4 millones. La presencia del jabalí en España está ya en el 95 % del territorio y se realizan unas 450.000 capturas oficiales al año», señaló.
Estas cifras ayudan a entender por qué el jabalí se ha convertido en uno de los grandes retos de gestión de fauna silvestre en nuestro país. Su extraordinaria capacidad de adaptación le ha permitido colonizar prácticamente cualquier hábitat, desde áreas agrícolas hasta entornos periurbanos, generando cada vez más conflictos.
Durante una de las mesas redondas de la mañana, Joaquín Vicente Baños, investigador del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC), defendió la necesidad de utilizar herramientas realmente eficaces para reducir las poblaciones allí donde la densidad de animales genera problemas. «La caza colectiva y el trampeo son los únicos métodos con reducciones significativas de población», afirmó.

Los accidentes con jabalí se disparan
Las consecuencias de esta expansión no se limitan al ámbito sanitario. Los accidentes de tráfico asociados a la fauna silvestre siguen aumentando y el jabalí es, con diferencia, la especie más implicada. Raquel Castillo Contreras presentó algunos de los datos más llamativos de la jornada. «El jabalí es la especie más involucrada en accidentes de tráfico, con un 42 % de los registrados en 2024», explicó. Pero lo más preocupante es la evolución de la tendencia. «Los accidentes con jabalí han aumentado un 61 % entre 2016 y 2022», añadió.
A esta problemática se suman los daños agrícolas, las molestias en entornos urbanos y la capacidad del jabalí para actuar como reservorio de distintas enfermedades que afectan tanto a la fauna doméstica como a la silvestre.
«El tema no es si va a llegar la PPA, sino cuándo»
El momento más contundente de la jornada llegó durante el bloque dedicado a la peste porcina africana. Christian Gortázar Schmidt, investigador del IREC y catedrático de Sanidad Animal de la Universidad de Castilla-La Mancha, lanzó una advertencia que captó la atención de toda la sala. «El tema no es si va a llegar la PPA, sino cuándo va a llegar».
La afirmación resume la preocupación creciente existente entre los especialistas. Según explicó, la experiencia acumulada en otros países europeos demuestra que controlar la enfermedad una vez detectada resulta extremadamente complicado. Además, recordó que ni siquiera las intensas medidas de control aplicadas en las zonas afectadas han logrado frenar completamente el crecimiento de las poblaciones de jabalí: «Con todo lo que se está actuando en la zona de los casos de la PPA, la población de jabalí sigue en aumento».
Gortázar defendió también la necesidad de replantear algunos criterios de gestión cinegética si se pretende reducir el riesgo sanitario. «Para reducir la población hay que cazar hembras y juveniles. La clave está en convencer al cazador para que se olvide en ocasiones del macho grande con trofeo y se dedique a las hembras». El investigador recordó además las enormes consecuencias económicas que tendría una expansión de la enfermedad sobre el sector porcino español. «El impacto es catastrófico en el sector porcino».

Cataluña muestra lo que podría ocurrir en otros territorios
Buena parte de la tarde estuvo dedicada a analizar la experiencia de Cataluña, donde se están desarrollando importantes programas de vigilancia y control. Josep Maria López Martín, subdirector general de Fauna Cinegética, Caza y Pesca Continental de la Generalitat, advirtió de que se trata de una batalla a largo plazo. «El problema de la PPA no se va a solucionar en tres, cuatro o cinco meses. Es algo que va para mucho tiempo». Según explicó, las medidas adoptadas ya han tenido consecuencias directas sobre la actividad cinegética. «Sesenta áreas privadas de caza han paralizado su actividad».
Desde la Federación Catalana de Caza, Joaquim Zarzoso defendió el papel de los cazadores en la gestión de la crisis sanitaria y destacó la eficacia de herramientas como la visión térmica y los equipos nocturnos para localizar animales y reforzar los controles. Mientras tanto, desde el sector porcino, Miguel Ángel Higuera, director de ANPROGAPOR, recordó la importancia económica de una actividad que aporta «9.000 millones de euros de retorno económico al mundo rural» y genera «415.000 empleos directos».
La conclusión que sobrevoló durante toda la jornada fue clara. La peste porcina africana ya no se contempla como una posibilidad remota. Los especialistas consideran que su llegada al conjunto de España es una cuestión de tiempo y que la mejor estrategia pasa por anticiparse, reforzar la vigilancia y mejorar la gestión de unas poblaciones de jabalí que siguen creciendo año tras año.
