Una mañana de caza en Tablado, dentro de la parroquia de Turón (Mieres), terminó con un susto serio el pasado 31 de octubre. Un cazador que se encontraba en la zona sufrió una reacción adversa después de ser picado por una avispa y tuvo que ser evacuado por el Grupo de Rescate de Bomberos de Asturias, que lo trasladó en helicóptero medicalizado hasta el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA).
El aviso llegó al 112 Asturias a las 12.57 horas, según recoge La Nueva España. El traslado aéreo se inició a las 14.40 horas y, tras dejar al afectado en el hospital ovetense, el helicóptero regresó a su base a las 15.22 horas. Del suceso fueron informados el SAMU y la Guardia Civil. La fuente no detalla la edad del cazador, su estado tras el ingreso ni si la reacción fue diagnosticada formalmente como anafilaxia, así que cualquier valoración sobre su pronóstico sería pura conjetura.
Un riesgo que no es nuevo en el monte asturiano
No es la primera vez este otoño que un cazador asturiano necesita una evacuación de urgencia desde una zona de difícil acceso. El 12 de octubre, Cazaflix contó cómo un cazador tuvo que ser rescatado en helicóptero tras sufrir una caída en Pelúgano (Aller), en un paraje sin acceso rodado que obligó a movilizar al mismo Grupo de Rescate de Bomberos de Asturias. Una semana después, otro cazador resultó herido al caer en una zona de Somiedo entre Aguino y Perlunes, también con evacuación aérea al HUCA. Son episodios distintos en su causa, pero comparten algo que conoce bien cualquier cazador de monte asturiano: el terreno escarpado convierte cualquier incidente, por menor que parezca al principio, en una emergencia que solo puede resolverse con medios aéreos.
Las picaduras de himenópteros —avispas y abejas— son, junto a ciertos alimentos y fármacos, de las causas más frecuentes de reacciones alérgicas graves en adultos y niños, según recoge la literatura médica sobre anafilaxia. En el monte, donde la ayuda tarda en llegar, esa combinación resulta especialmente delicada para quien pasa horas solo o en cuadrilla, lejos de cualquier centro de salud.
Cuándo una picadura deja de ser una simple molestia
La anafilaxia es una reacción alérgica generalizada, de aparición rápida y potencialmente mortal si no se trata a tiempo. La mayoría de las picaduras de avispa provocan solo dolor, enrojecimiento e hinchazón local, pero la situación cambia por completo cuando aparecen síntomas en dos o más partes del cuerpo a la vez: dificultad para respirar, hinchazón de labios, lengua o garganta, ronquera repentina, mareo intenso, urticaria generalizada o pérdida de conocimiento. Los manuales médicos sobre anafilaxia señalan que el diagnóstico es fundamentalmente clínico y que la adrenalina intramuscular constituye el tratamiento de elección, administrada lo antes posible. Esto no significa que cualquier cazador deba llevar o inyectarse adrenalina por su cuenta: el autoinyector solo tiene sentido si ha sido prescrito previamente por un alergólogo tras un estudio, y su manejo debe conocerse de antemano, igual que el de los acompañantes de cuadrilla que puedan tener que ayudar en un momento de apuro.
Ante cualquier síntoma de alarma tras una picadura, lo prudente —y lo que marca la diferencia entre un susto y una tragedia— es llamar de inmediato al 112, explicar que podría tratarse de una reacción alérgica grave e indicar con la mayor precisión posible dónde se encuentra la persona, cómo se accede al lugar y cómo evoluciona mientras llega el auxilio. Mientras tanto, no conviene dejar sola a la persona afectada ni esperar a ver si mejora por sí misma para avisar: en una reacción que avanza rápido, cada minuto cuenta. Si el cazador dispone de un autoinyector prescrito y de un plan de actuación por escrito, debe aplicarlo siguiendo esas indicaciones; ni la medicación de otra persona ni los remedios caseros sustituyen la atención urgente.
La avispa asiática, la que más preocupa en Asturias
La fuente del suceso de Tablado habla de una avispa sin más precisión, por lo que no puede afirmarse que se tratara de avispa asiática ni atribuirse a ninguna especie concreta. Pero en Asturias existe desde hace años un dispositivo oficial específico centrado en la Vespa velutina nigrithorax, conocida como avispa asiática o avispa negra, una especie invasora que preocupa tanto por su capacidad de depredar colmenas como por el riesgo sanitario de sus picaduras cuando se manipulan o alteran sus nidos. El Principado de Asturias aprobó en 2018 un plan de actuación para la detección y control del avispón asiático, actualizado posteriormente, con el objetivo de reducir su asentamiento y su expansión en la comunidad. La detección de nidos se canaliza a través del 112 y de la aplicación AvisAp, desde donde personal cualificado verifica si se trata realmente de un nido activo de esta especie, descartando otras avispas autóctonas o nidos de aves. En la temporada de 2019, el operativo asturiano llegó a verificar más de seis mil avisos, de los que la gran mayoría resultaron ser nidos activos de esta especie invasora, lo que da idea de su presencia en el territorio. Para el cazador y el aficionado al monte, la recomendación oficial es clara: ante un nido sospechoso, lo correcto es no acercarse ni intentar identificarlo a simple vista, y comunicarlo por los canales habilitados para que sean los técnicos quienes confirmen la especie y decidan si procede su eliminación. La gravedad de una picadura, en cualquier caso, depende sobre todo de la sensibilidad de cada persona y no puede deducirse del tamaño o el aspecto del insecto.
Lo que puede hacer una cuadrilla antes de salir al monte
Quien haya sufrido alguna vez una reacción generalizada tras una picadura debería consultar con un alergólogo antes de volver a actividades en zonas alejadas de asistencia sanitaria, para valorar si necesita un estudio específico, un plan de emergencia por escrito o autoinyectores de adrenalina. Para una cuadrilla que se mueve por terreno de monte, también conviene llevar el teléfono cargado, conocer bien las referencias de acceso a la zona y poder compartir coordenadas con rapidez si hace falta avisar al 112. El botiquín de la partida no sustituye a los servicios sanitarios, pero ayuda que los compañeros sepan quién tiene alergias conocidas y dónde guarda su medicación. Las picaduras no son el único riesgo discreto del monte asturiano. En Cazaflix ya explicamos cómo prevenir las garrapatas y qué hacer si se produce una picadura durante una jornada de caza, un peligro distinto —ligado a enfermedades infecciosas y no al veneno— que exige sus propias precauciones, pero que comparte con el de las avispas la misma lección de fondo: en el campo, la prevención y la rapidez de aviso son las mejores herramientas frente a lo que empieza como un simple incidente.
