Un equipo liderado por Fundación Artemisan ha publicado en la revista Diversity un estudio con 185 censos en 47 cotos del sur y este de España, principalmente en Extremadura, que registra 8.215 tórtolas europeas y asocia su mayor abundancia a la gestión del hábitat. La Federación Extremeña de Caza difundió el 23 de septiembre la pieza divulgativa y el enlace al artículo científico, que centra la recuperación de la especie en medidas de campo y no solo en restringir la caza en abstracto.
Los datos muestran una tendencia al alza en los cotos muestreados: frente a 2021, la abundancia relativa fue 1,57 veces superior en 2024 y 1,68 veces en 2025. El manejo más determinante fue implantar siembras para fauna, que se asociaron a una abundancia 1,76 veces mayor que en cotos sin estas parcelas. Dichas siembras combinan cereales y leguminosas, se mantienen sin herbicidas ni pesticidas y no se cosechan ni pastorean hasta septiembre, con una media de 2,84 hectáreas por cada 100 de terreno.
Además, el 98% de los acotados aportaba agua, el 87% comida suplementaria, el 23% aplicaba medidas agrícolas específicas y el 21% ejecutaba actuaciones forestales como desbroces o clareos. Traducido al campo, más comida, agua estable en verano y refugio accesible se convierten en querencias que la tórtola usa a diario. Para el cazador y el titular del coto, las cifras apuntan a que la inversión en hábitat rinde y que conviene medirla con regularidad para ajustar el esfuerzo de aprovechamiento.
Qué dicen exactamente los datos y hasta dónde llegan
El trabajo, disponible en acceso abierto en MDPI, identifica asociaciones robustas entre siembras para fauna y mayor abundancia de tórtola, pero no convierte esa relación en una causalidad universal ni extrapolable a toda España. Su alcance geográfico es claro —sur y este peninsular, con peso en Extremadura— y sus conclusiones se leen junto a esquemas de manejo y caza adaptativa, no como una restricción aislada y permanente sin medidas de hábitat en el área de estudio.
Metodológicamente, el equipo combinó transectos y puntos de escucha entre 2021 y 2025 para estimar abundancias relativas. En el proyecto participaron, además de Fundación Artemisan, las universidades de León, Extremadura y Salamanca, junto a la Federación Extremeña de Caza. La síntesis divulgativa puede leerse en Fundación Artemisan y FEDEXCAZA, mientras que el detalle técnico completo está en la publicación científica.
El artículo en Diversity puede consultarse en este enlace de MDPI, que recoge las métricas citadas y el detalle del manejo en los cotos. FEDEXCAZA ha difundido los principales hallazgos poniendo el foco en el valor de las siembras, el agua y el refugio como palancas de recuperación. Para quien gestione un acotado, la utilidad práctica del estudio está en que ofrece proporciones y ventanas temporales que pueden replicarse con evaluación anual.

Gestión adaptativa: el piloto extremeño que ilustra el camino
En paralelo, Journal for Nature Conservation publicó en 2026 un trabajo con lecciones del piloto 2020-2024 en Extremadura que vinculó oportunidades de caza a medidas de conservación. El estudio —«Ready for European turtle dove adaptive harvest management? Lessons learned from pilot trials in Extremadura (south-western Spain)»— refuerza la idea de que la caza puede integrarse en un marco adaptativo siempre que haya indicadores y compromisos de mejora del hábitat medibles.
Según la síntesis de Artemisan, el 74% de los cotos inspeccionados aplicó mejoras de hábitat; se realizaron 665 censos en 234 cotos con participación de cazadores y gestores, y la tendencia de la tórtola fue creciente entre 2021 y 2024 en la zona de estudio. Se autorizó caza experimental en 37 cotos, limitada a una jornada por temporada y con registro obligatorio de capturas, como parte de un esquema de aprendizaje y control.
Este enfoque cuadra con la realidad de los cotos: exige medir, condicionar las jornadas a objetivos cumplidos y trabajar codo con codo con la guardería y los técnicos. En Extremadura, donde se ha concentrado gran parte del trabajo de campo, el sector cinegético mantiene una agenda activa y de colaboración público-privada, como se ha visto en iniciativas sectoriales y en los debates sobre normativa autonómica que afectan a la gestión diaria.
Claves prácticas para cotos: agua, comida y refugio medibles
El patrón de manejo que mejor funcionó en los cotos analizados combina siembras cereal-leguminosas sin herbicidas ni pesticidas, mantenidas sin cosechar ni pastorear hasta septiembre, y una superficie media de 2,84 hectáreas por cada 100. Para entendernos, dejar comida y cubierta viva hasta el final del verano asegura energía y protección en las semanas críticas de muda y dispersión juvenil, y concentra la actividad diaria de las tórtolas.
Mantener agua accesible todo el verano —bebederos operativos y puntos de agua estables— y actuar con desbroces o clareos selectivos completa el tridente. El estudio no diseña una receta única, pero sí deja claro que las actuaciones medibles y mantenidas en el tiempo, con seguimiento anual mediante censos, se traducen en más observaciones y más querencias. Lo importante es registrar, comparar y ajustar, no improvisar cada temporada.
Esta noticia se ciñe a los resultados científicos y a su utilidad en campo. Para decisiones de caza concretas, la situación normativa depende de las órdenes de vedas de cada comunidad y de los boletines oficiales, y los datos poblacionales nacionales y autonómicos más recientes deben consultarse en fuentes oficiales. Aquí no se formulan cupos ni días hábiles: el mensaje central es que invertir en hábitat funciona y puede medirse.
Fuentes y lecturas: el artículo científico en MDPI puede consultarse en Diversity (MDPI). La síntesis sectorial está en FEDEXCAZA y en Fundación Artemisan. El estudio sobre gestión adaptativa en Extremadura está disponible en Journal for Nature Conservation. Contexto sectorial en la región: FEDEXCAZA y Gebidexsa en FECIEX y debate sobre leyes de caza en Extremadura.
