Cazaflix estrena el episodio 9 de ‘Con la luna por testigo’: la noche definitiva tras el viejo jabalí

Rubén llevaba meses siguiendo las huellas de un viejo macareno que apenas se dejaba ver y que había conseguido convertir cada espera en un nuevo desafío. Ahora, Cazaflix estrena el episodio 9 de Con la luna por testigo, un capítulo en el que cazador y jabalí vuelven a encontrarse bajo la oscuridad.

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Hay jabalíes que aparecen una noche y otros que permanecen durante meses en la cabeza del cazador. El protagonista del nuevo episodio de Con la luna por testigo pertenece al segundo grupo. Un viejo macho solitario, esquivo y experimentado que Rubén llevaba siguiendo desde el invierno y cuyas grandes huellas eran, muchas veces, la única prueba de que continuaba recorriendo aquellas sierras.

El episodio 9, ya disponible en Cazaflix, pone el broche a una historia construida durante meses de esperas, rastros y noches sin resultado. Pero antes de regresar tras los pasos del viejo macareno, el capítulo muestra otra de las caras de la caza del jabalí: la gestión, el aprendizaje en el campo y el aprovechamiento de su carne.

El campo como escuela

Rubén comparte parte de la jornada con Marcos y aprovecha cada momento para transmitirle algunos de esos conocimientos que difícilmente pueden aprenderse lejos del monte. Las señales en los árboles, las huellas, el viento o las querencias de los animales forman parte de un lenguaje que el cazador debe aprender a interpretar.

Son conocimientos que, en su caso, llegaron de la mano de su padre y de cazadores veteranos. Una forma de entender la caza basada en observar antes de actuar y que continúa teniendo valor incluso en una época en la que la tecnología permite ver aquello que antes permanecía oculto en la oscuridad.

Durante la jornada también tienen una oportunidad sobre un jabalí que está provocando daños en el cereal. Después de un intento anterior sin éxito, Rubén consigue culminar esta vez el lance con un preciso disparo a 225 metros.

Gestión y aprovechamiento de la carne

La historia continúa después del disparo. El episodio muestra cómo los cazadores cobran el animal y cómo, tras superar el correspondiente control veterinario, su carne termina siendo aprovechada. Con ella preparan hamburguesas caseras, una receta sencilla con la que acercar la carne de caza a los más pequeños y mostrar que detrás de cada alimento existe un proceso.

Es también una manera de poner sobre la mesa el aprovechamiento de los animales abatidos durante unas jornadas que contribuyen a reducir los daños que el jabalí provoca sobre los cultivos y a gestionar sus poblaciones. Sin embargo, mientras pasan los días, Rubén continúa pensando en otro animal. El viejo macareno sigue allí.

Una última noche tras sus huellas

Rubén decide volver a intentarlo. Esta vez irá solo y está dispuesto a permanecer toda la noche en el puesto si es necesario. Las altas temperaturas de esos días pueden convertirse en su mejor aliado. Sabe que el viejo jabalí tendrá que buscar agua y elige una baña que conoce bien. El problema es que desconoce cuándo acude el animal o con qué frecuencia lo hace.

Con la caída de la noche comienza una espera en la que únicamente existe un objetivo. Rubén utiliza un Nocpix Quest H50R para observar los animales que se aproximan al agua y asegurarse de identificar correctamente al jabalí antes de tomar cualquier decisión. Las primeras visitantes son dos ciervas. Después vuelve el silencio. Y las horas empiezan a pesar.

El capítulo aprovecha esos momentos de espera para plantear una reflexión sobre el papel de los dispositivos térmicos en la caza actual. Para Rubén, la tecnología es una herramienta, pero nunca puede sustituir el conocimiento adquirido durante años en el campo. Antes de mirar a través de un térmico hay que aprender a interpretar el barro, el viento, la luna y el comportamiento de los animales.

En esta ocasión, además, el dispositivo cumple una función fundamental: permitirle distinguir con seguridad al viejo macho de otros ejemplares que puedan aparecer en la oscuridad. Rubén no busca cualquier jabalí. Busca uno concreto.

El momento que llevaba meses esperando

Después de horas en el puesto, algo cambia. Rubén vuelve a observar la zona y descubre un jabalí solitario. Su tamaño despeja rápidamente las dudas. Todo indica que delante tiene al animal cuyas huellas lleva siguiendo desde el invierno. Es la oportunidad que ha esperado durante meses.

Lo que sucede a continuación constituye el desenlace de una historia marcada por largas noches, intentos fallidos, rastros en el barro y la incertidumbre de enfrentarse a uno de esos viejos jabalíes capaces de convertir una espera en un auténtico desafío. El episodio 9 de Con la luna por testigo es también una reflexión sobre la paciencia y la perseverancia necesarias en esta modalidad. Permanecer durante horas en completa oscuridad significa enfrentarse al sueño, al cansancio y a esa voz que invita constantemente a abandonar el puesto y regresar a casa. Porque un viejo macareno no llega a serlo por casualidad.

El nuevo capítulo de Con la luna por testigo cierra además con una mirada hacia aquello que permanece cuando termina la cacería: los conocimientos recibidos de quienes estuvieron antes y la responsabilidad de transmitirlos a las siguientes generaciones. Leer las huellas, interpretar las señales del monte, conocer las costumbres de los animales y comprender que detrás de cada lance existe una historia forman parte de esa herencia. Una filosofía que resume una de las frases con las que concluye el episodio: «Cazar no es solo un lance, es aprender a caminar». El episodio 9 de Con la luna por testigo, ‘El duelo final con el viejo jabalí’, ya está disponible en Cazaflix.