Dos personas resultaron heridas la noche del 19 de septiembre tras atropellar un jabalí en el punto kilométrico 4 de la LR-124, en Lardero (La Rioja). El aviso llegó al 112 a las 20:59 y, según el parte oficial, el turismo volcó tras el impacto. Los heridos, un varón de 68 años y una mujer de 65, fueron trasladados al Hospital San Pedro para su atención.
La secuencia descrita por el Centro de Coordinación indica que, después del primer choque, otros dos turismos impactaron posteriormente con el mismo animal sobre la calzada. Se movilizaron Guardia Civil, Bomberos de Logroño, recursos del Servicio Riojano de Salud y una ambulancia de Cruz Roja. Los datos constan en la nota oficial de SOS Rioja 112.
Por ahora no hay actualización pública sobre el estado clínico de los heridos ni constan más circunstancias relevantes añadidas al parte, como cortes de tráfico o afecciones prolongadas. El siniestro subraya el riesgo de los pasos de fauna en tramos periurbanos y obliga a extremar precauciones, especialmente al amanecer y al anochecer, cuando el jabalí se mueve más.
Responsabilidad en atropellos de fauna: qué dice la ley
La Dirección General de Tráfico recuerda que, en general, el conductor responde de los daños por atropello de especies cinegéticas en vías públicas. Hay dos excepciones: si el accidente se produce durante una acción de caza mayor colectiva el mismo día o en las 12 horas previas, o si hay deficiencias de vallado o ausencia de señalización específica, casos en los que podrían responder el titular del coto o de la vía, respectivamente. La DGT lo explica en esta guía oficial.
Dicho claro: fuera de esas dos excepciones, la responsabilidad suele recaer en el conductor. En el primer supuesto, solo cuentan batidas, monterías o ganchos de caza mayor en curso o concluidos en las 12 horas anteriores; en el segundo, la clave es acreditar fallos de vallado o de señalización. En el caso de Lardero (La Rioja), no consta información pública que apunte a ninguna de estas dos situaciones.
Tras cualquier siniestro de este tipo, la Guardia Civil instruye diligencias y el atestado puede ayudar a determinar responsabilidades. Para el automovilista, documentar la escena sin ponerse en riesgo, anotar el punto kilométrico y comunicar el accidente al 112 es básico. No mover al animal ni acercarse en exceso evita riesgos sanitarios y nuevos golpes por distracción de otros conductores.
Cómo reducir el riesgo: pautas básicas al volante
En tramos con monte, cultivos o ribazos, conviene bajar la velocidad y aumentar la distancia de seguridad, sobre todo al anochecer y al amanecer. Si aparece un animal, frenar de forma firme y en línea suele ser mejor que un volantazo que podría acabar en invasión del carril contrario o salida de vía. El jabalí es pesado y poco predecible: puede detenerse, retroceder o arrancar de golpe.
Si el impacto parece inevitable, sujeta el volante con fuerza, mantén la trayectoria y evita maniobras bruscas. Tras el golpe, estaciona en un lugar seguro, activa los intermitentes de emergencia y colócate fuera de la calzada. Señaliza correctamente para que el resto de conductores te vean con tiempo, y no intentes retirar el animal, que puede reactivarse o estar herido.
El paso siguiente es avisar al 112 y seguir las indicaciones de los servicios de emergencia. La DGT incide en estos puntos en su material divulgativo, con recomendaciones de actuación y prevención específicas para atropellos de fauna, accesibles en su página informativa. Si presencias un siniestro, aplica las mismas pautas y llama al 112 cuanto antes.
El jabalí, más cerca de pueblos y carreteras
La expansión del jabalí y su adaptación a entornos periurbanos ha llevado a las administraciones a reforzar medidas de control allí donde procede. Un ejemplo es el incremento de capturas para reducir daños y riesgos asociados, como recoge esta información sobre la retirada de 5.337 jabalíes en la Comunidad Valenciana, con participación destacada de los cazadores.
También se han declarado emergencias cinegéticas por daños del jabalí en varias regiones, lo que permite agilizar actuaciones de control bajo supervisión técnica. Así ocurrió en Andalucía, donde la Junta ha recurrido a esta figura en distintas campañas, como contamos en este reportaje. Son medidas distintas a la seguridad vial, pero conectadas por el mismo problema de densidades altas.
En cualquier caso, la prevención al volante es irrenunciable. En vías como la LR-124 a su paso por Lardero (La Rioja), donde conviven tráfico y fauna, anticipar la conducción y respetar la señalización específica puede marcar la diferencia. La coordinación entre conductores prudentes, servicios de emergencia y, cuando procede, la gestión cinegética, reduce riesgos para todos.
