Descubren en España lanzas de caza de hasta 2,45 metros fabricadas por los neandertales hace miles de años

Una investigación liderada por científicos españoles ha sacado a la luz nuevas pruebas de la extraordinaria habilidad de los neandertales para trabajar la madera. Entre los 597 restos analizados en un yacimiento de Barcelona destacan dos grandes lanzas que pudieron emplearse para cazar animales a corta distancia, demostrando que estos antiguos cazadores dominaban técnicas de fabricación mucho más complejas de lo que se pensaba.

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Mucho antes de que existieran los rifles, las escopetas o los arcos, nuestros antepasados y otros grupos humanos ya habían desarrollado armas con las que enfrentarse a los grandes animales que poblaban Europa. La caza era entonces una actividad fundamental para la supervivencia, y disponer de herramientas resistentes y eficaces podía marcar la diferencia entre conseguir alimento o regresar con las manos vacías. Ahora, una investigación desarrollada en España ha permitido conocer mejor cómo fabricaban sus armas los neandertales y hasta qué punto dominaban el trabajo de la madera.

El descubrimiento procede del yacimiento arqueológico de Abric Romaní, situado en Capellades (Barcelona), donde un equipo científico liderado por el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES-CERCA) ha reunido la mayor colección de evidencias de objetos de madera utilizados por los neandertales. Los resultados, publicados en la revista científica Science Advances, permiten reconstruir parte de la tecnología que estos antiguos habitantes de Europa empleaban hace entre 62.000 y 40.000 años.

Entre los hallazgos más llamativos destacan dos grandes lanzas de madera, una de las cuales alcanza los 2,45 metros de longitud. Los investigadores consideran que pudieron utilizarse como armas a corta distancia, posiblemente en actividades cinegéticas, aunque todavía no se ha podido determinar con exactitud su función.

Dos grandes lanzas que pudieron utilizarse para cazar ciervos y otros animales

El estudio resulta especialmente interesante para comprender cómo cazaban los neandertales. A diferencia de las armas actuales, aquellas lanzas estaban fabricadas íntegramente con madera, un material que exigía seleccionar adecuadamente la materia prima, trabajarla y darle una forma apropiada para el uso previsto.

Una de las piezas apareció en un contexto arqueológico en el que también se encontraron restos de ciervo, otros elementos de madera y evidencias de hogares utilizados para hacer fuego. Aunque esta asociación no demuestra que la lanza se empleara para abatir al animal, sí permite imaginar un escenario en el que la caza, el aprovechamiento de las piezas y otras actividades cotidianas se desarrollaban en un mismo lugar.

Las armas descubiertas en Abric Romaní amplían el reducido registro arqueológico de lanzas neandertales de madera documentadas en Europa, entre las que destacan las halladas en los yacimientos alemanes de Schöningen y Lehringen.

El descubrimiento refuerza la imagen de los neandertales como grupos humanos capaces de fabricar útiles especializados y aprovechar distintos materiales para responder a sus necesidades. La elaboración de una lanza de estas características requería habilidades manuales y conocimientos sobre las propiedades de la madera, además de una tecnología que hasta ahora resultaba mucho más difícil de estudiar que sus conocidas herramientas de piedra.

Un hallazgo excepcional que ha permitido reconstruir armas desaparecidas

Uno de los aspectos más sorprendentes de esta investigación es la manera en la que se han conservado los objetos. La madera suele descomponerse con el paso de los siglos, por lo que encontrar herramientas fabricadas con este material hace decenas de miles de años resulta extraordinariamente difícil. Sin embargo, en Abric Romaní se dieron unas condiciones geológicas muy particulares que permitieron preservar sus formas.

El carbonato cálcico fue recubriendo los objetos y, cuando la madera terminó por desaparecer, quedaron unos moldes naturales de gran precisión. Algunos permiten distinguir incluso detalles de la estructura original del material y las marcas producidas durante su elaboración.

Gracias a este fenómeno, los investigadores han podido estudiar 597 restos distribuidos en 16 niveles arqueológicos, correspondientes a diferentes ocupaciones neandertales. La abundancia de materiales demuestra que la utilización de madera no fue una práctica aislada, sino una actividad habitual que se mantuvo durante miles de años.

Además de las lanzas, el equipo ha identificado posibles recipientes elaborados con corteza, elementos destinados a acondicionar los espacios habitados y un singular objeto con forma de maza que presenta marcas de haber sido trabajado deliberadamente. Su función todavía es un misterio, aunque los científicos no descartan que pudiera haber servido como herramienta, instrumento de percusión o incluso tener algún significado simbólico.

La caza, una actividad fundamental para la supervivencia de los neandertales

Los resultados de esta investigación permiten completar una parte importante de la historia de nuestros antepasados y de sus parientes evolutivos. Hasta ahora, buena parte de lo que sabíamos sobre la tecnología neandertal procedía de las herramientas de piedra y los restos óseos encontrados en los yacimientos. La madera, pese a su importancia, apenas había dejado testimonios arqueológicos.

La existencia de lanzas cuidadosamente fabricadas confirma que estos grupos humanos disponían de conocimientos técnicos para producir armas potencialmente útiles en la captura de grandes animales. Sin embargo, los investigadores recuerdan que todavía quedan muchas preguntas por resolver, especialmente en lo relacionado con la organización de las actividades, la transmisión de conocimientos y las posibles diferencias entre poblaciones.

La investigación, coordinada por Palmira Saladié, del IPHES-CERCA y la Universidad Rovira i Virgili, es el resultado de más de cuatro décadas de excavaciones en las que han participado más de un millar de investigadores y estudiantes.

El hallazgo vuelve a demostrar que la historia de la caza está estrechamente relacionada con la propia evolución humana. Mucho antes de la aparición de las armas de fuego, e incluso de otras tecnologías cinegéticas posteriores, los neandertales ya habían desarrollado instrumentos de madera cuya fabricación requería experiencia, precisión y un notable conocimiento de los recursos que ofrecía la naturaleza