David Larrondo gana el Campeonato de España de Caza Menor Adaptada

El navarro suma 2.900 puntos en Miguel Esteban (Toledo) y se corona en la séptima edición de la prueba nacional para cazadores con discapacidad

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Doce cazadores con discapacidad, cada uno acompañado de su perro, se repartieron el sábado 24 de octubre por el coto de Miguel Esteban (Toledo) para disputarse el título más importante del calendario de caza menor adaptada. Al final de la jornada, David Larrondo, representante de Navarra, se llevó el trofeo del VII Campeonato de España de Caza Menor con Perro Adaptada con una puntuación que dejó sentencia desde primera hora.

Larrondo cerró la prueba con 2.900 puntos tras abatir tres perdices y cinco conejos, la mejor marca de una competición organizada por la Real Federación Española de Caza (RFEC), el Consejo Superior de Deportes (CSD) y la Federación de Caza de Castilla-La Mancha. Según informó la RFEC, la cita volvió a reunir a deportistas llegados de distintas comunidades autónomas en una jornada marcada por la deportividad y el compañerismo.

Un podio con 500 puntos de diferencia

El segundo cajón del podio fue para el cántabro Pablo Carral, que sumó 2.400 puntos tras cobrar tres perdices y tres conejos. El castellanomanchego Segundo Yago completó la terna con 2.150 puntos, resultado de tres perdices y dos conejos. La distancia entre el primer y el segundo puesto fue de 500 puntos, mientras que entre la segunda y la tercera plaza quedó en 250.

No es la primera vez que Pablo Carral pisa el podio de esta modalidad: ya había sido campeón en la edición de 2024, disputada en Zarza la Mayor (Cáceres), donde además coincidió con el propio Larrondo, que entonces entró tercero. La rotación de nombres en los primeros puestos año tras año da una idea de un grupo reducido pero fiel a la cita, en el que la paciencia sobre el terreno y el entendimiento con el perro pesan tanto como el número de piezas cobradas.

Qué es la Caza Menor con Perro Adaptada y a quién va dirigida

La Caza Menor con Perro es, en su formato estándar, una prueba de campo en la que el cazador y su perro deben localizar y cobrar especies autorizadas dentro de un tiempo y un terreno delimitados, con una puntuación que combina capturas y cumplimiento del reglamento. La versión adaptada traslada ese mismo esquema a cazadores con discapacidad, ajustando las condiciones de participación para que puedan competir en igualdad de oportunidades dentro de una prueba oficial de ámbito nacional.

La RFEC ha definido esta cita como una herramienta para que quienes han sufrido algún tipo de discapacidad puedan seguir vinculados a la actividad cinegética sin renunciar a la competición. El testimonio de un participante cántabro, recogido en un vídeo de la propia federación sobre una edición anterior, resume bien lo que representa la prueba para quienes la viven desde dentro: tras un accidente que le mantuvo cuatro años sin poder cazar, aseguraba sentirse «realizado» por volver a pisar el campo. Se trata de un relato personal, no de un dato medible, pero ilustra el fondo de una modalidad que no se entiende sin esa motivación de origen.

Siete ediciones y una sede que cambia cada año

La prueba de Miguel Esteban no salió de la nada. En 2024 se disputó en Zarza la Mayor (Cáceres), donde Pablo Carral se impuso con 2.200 puntos tras abatir cuatro perdices, por delante de Jorge Jorge y de un David Larrondo que entonces fue tercero con idéntica puntuación. Un año después, en 2025, la cita se trasladó a Campo de Criptana (Ciudad Real), donde Cazaflix contó cómo Pablo Carral defendía título sobre conejo y perdiz en la Sierra de los Molinos, con el respaldo de patrocinadores del sector y de instituciones locales.

La itinerancia por distintas provincias —Cáceres, Ciudad Real y ahora Toledo— muestra que la RFEC rota la organización entre federaciones autonómicas y sociedades de cazadores dispuestas a acoger la prueba, algo habitual también en otras modalidades de caza menor con perro que recorren el país a lo largo de la temporada. Bajo la coordinación de Jesús Juan Llanos como delegado nacional de la modalidad, el formato se ha mantenido estable: una jornada de concentración y recepción de participantes la víspera, con reparto de dorsales y cena de hermandad, y la prueba de campo al día siguiente, seguida de entrega de trofeos y comida de clausura.

Reglas generales y requisitos para competir

Las normas técnicas de Caza Menor con Perro de la RFEC definen la disciplina como una prueba deportiva de ámbito nacional para cazadores federados y afiliados a una sociedad de cazadores, que se disputa cada temporada entre quienes resultan clasificados o seleccionados por las federaciones autonómicas. Esa misma normativa exige que la entidad organizadora suscriba una póliza de responsabilidad civil y que la prueba se ajuste al plan técnico del terreno donde se celebra, además de a la legislación cinegética vigente en cada lugar.

La participación en un campeonato oficial no exime a ningún cazador de sus obligaciones habituales: licencia de caza en vigor, seguro de responsabilidad civil cinegética y la documentación que corresponda según la comunidad autónoma donde se dispute la prueba, igual que ocurre en cualquier campeonato provincial o autonómico de caza menor con perro. Para la categoría adaptada en concreto, la RFEC publica cada temporada una resolución específica de la convocatoria —en este caso ya existe una fechada en 2026— que recoge el boletín de inscripción y las condiciones particulares de acceso, aunque su contenido detallado sobre acreditación de discapacidad y adaptaciones individuales no se ha podido contrastar de forma independiente para esta edición.

Una modalidad dentro de un calendario cada vez más amplio

La caza menor con perro, en su formato general, mantiene un calendario propio de campeonatos provinciales y autonómicos que se extiende por toda España durante el otoño, como ha podido comprobarse recientemente en provincias como Málaga y Granada o en la cita que la Federación de Caza de Castilla y León ha fijado en Valladolid para representantes de Zamora. La versión adaptada se apoya en esa misma estructura federativa, pero añade un objetivo explícito de inclusión que la RFEC sitúa como parte de su compromiso con una actividad cinegética accesible.

Con su triunfo en Miguel Esteban, Larrondo entra en un palmarés todavía corto pero con nombres que se repiten edición tras edición, señal de un grupo de cazadores que ha encontrado en esta prueba una forma de seguir saliendo al campo en igualdad de condiciones. La continuidad del campeonato, que ya acumula siete convocatorias consecutivas, dependerá de que las federaciones autonómicas sigan ofreciendo sedes y de que el número de participantes —doce en esta edición, diez en la de 2024— continúe creciendo.