España lleva más de una década aumentando de manera prácticamente constante la presión cinegética sobre el jabalí. Los datos oficiales permiten hacerse una idea de la magnitud del esfuerzo: entre 2013 y 2023 fueron abatidos 4.020.812 ejemplares en nuestro país.
La cifra equivale a una media de aproximadamente 365.500 jabalíes cada año. Sin embargo, lejos de desaparecer el problema, la especie continúa manteniendo densidades muy elevadas en numerosas zonas de España.
Los datos resultan especialmente significativos si se comparan los dos extremos de la serie. En 2013 los cazadores españoles abatieron 268.655 jabalíes. Diez años después, en 2023, último ejercicio del que se disponen de estadísticas en esta serie, la cifra alcanzó los 443.714 ejemplares.
Son 175.059 jabalíes más al año, lo que supone un incremento del 65,2% respecto a 2013.
Más de 400.000 jabalíes al año
La evolución de las capturas muestra además cómo la presión sobre la especie se ha intensificado especialmente durante los últimos años. Tras superar los 300.000 ejemplares en 2015, las cifras continuaron creciendo hasta alcanzar los 385.726 jabalíes en 2019.
Después del descenso registrado en 2020, cuando las capturas se situaron en 354.374 ejemplares, volvieron a dispararse: 434.542 en 2021, 450.150 en 2022 y 443.714 en 2023.
Precisamente 2022 representa el máximo de toda la serie analizada, con más de 450.000 jabalíes abatidos en un solo año.
| Año | Jabalíes abatidos |
|---|---|
| 2013 | 268.655 |
| 2014 | 274.728 |
| 2015 | 310.280 |
| 2016 | 354.648 |
| 2017 | 370.770 |
| 2018 | 373.225 |
| 2019 | 385.726 |
| 2020 | 354.374 |
| 2021 | 434.542 |
| 2022 | 450.150 |
| 2023 | 443.714 |
| TOTAL | 4.020.812 |
Cuatro millones de capturas y el problema continúa
La dimensión de estas cifras adquiere todavía más relevancia cuando se observa la situación actual de la especie. La población española de jabalí se estimaba en 2.405.000 ejemplares en 2025, mientras que los mapas europeos de distribución y abundancia elaborados por investigadores del IREC sitúan amplias zonas de España entre los territorios europeos con importantes densidades de la especie.
Es decir, durante poco más de una década la actividad cinegética ha retirado del medio más de cuatro millones de animales y, pese a semejante esfuerzo, el jabalí continúa siendo extraordinariamente abundante.
Esta situación evidencia la enorme capacidad de adaptación y expansión de la especie. El jabalí aprovecha con facilidad numerosos recursos alimenticios, ocupa ambientes muy diferentes y ha conseguido establecerse incluso en zonas periurbanas, donde su control mediante los métodos tradicionales resulta mucho más complicado.
La caza, una herramienta imprescindible para su gestión
Las cifras muestran también el enorme peso que ha adquirido la actividad cinegética en la gestión de las poblaciones. Sin esos más de cuatro millones de animales extraídos durante el periodo analizado, la presión de la especie sobre el territorio habría sido todavía mayor.
El problema es que abatir cada vez más jabalíes no está siendo suficiente para conseguir una reducción generalizada de sus poblaciones. El incremento del 65,2% en las capturas anuales entre 2013 y 2023 demuestra hasta qué punto ha aumentado el esfuerzo realizado sobre la especie.
La elevada abundancia del jabalí tiene consecuencias que van mucho más allá de la propia actividad cinegética. Los daños agrícolas, los accidentes de tráfico, su presencia creciente en entornos urbanos y periurbanos y, especialmente, los riesgos sanitarios asociados a poblaciones excesivamente numerosas han convertido su gestión en uno de los principales desafíos de la fauna silvestre española.
La situación cobra todavía mayor importancia ante enfermedades como la peste porcina africana (PPA), para las que la densidad y distribución del jabalí constituyen factores fundamentales a la hora de diseñar estrategias de prevención y control.
Un desafío que obliga a replantear la gestión
Los datos de la última década dejan una conclusión difícil de ignorar: España nunca había retirado del campo tantos jabalíes y, aun así, continúa teniendo una población extraordinariamente elevada.
Más de cuatro millones de ejemplares abatidos en once años muestran la enorme capacidad de los cazadores para retirar animales del medio, pero también los límites de un modelo basado únicamente en incrementar las capturas.
El reto pasa ahora por conseguir que ese esfuerzo cinegético forme parte de una estrategia de gestión más amplia, adaptada a las diferentes realidades territoriales y especialmente intensa allí donde las densidades sean mayores.
Porque los números hablan por sí solos: España ha pasado de abatir menos de 270.000 jabalíes al año a acercarse a los 450.000. Y, después de más de cuatro millones de capturas, el jabalí continúa siendo uno de los grandes desafíos de gestión de la fauna silvestre en nuestro país.
