La caza sigue siendo uno de los grandes motores del medio rural vallisoletano. Valladolid cuenta actualmente con 464 cotos de caza que ocupan un total de 763.730 hectáreas, lo que equivale al 94% de toda la superficie provincial no urbana susceptible de aprovechamiento cinegético. Los datos reflejan hasta qué punto la actividad está integrada en el territorio y en la gestión del campo castellano.
La información, publicada por El Día de Valladolid, pone de manifiesto que la provincia, pese a ser la que menos cotos tiene de Castilla y León, mantiene una enorme extensión vinculada a la actividad cinegética. El presidente de la Federación de Caza de Castilla y León, Santiago Iturmendi, explica que se trata de una situación “normal” dentro de la comunidad, donde la gestión del territorio se organiza principalmente mediante cotos, reservas regionales y montes públicos.

Muchos de estos terrenos cinegéticos tienen su origen en los años 70, tras la entrada en vigor de la Ley de Caza de 1970 y su posterior desarrollo normativo, que impulsó la creación de cotos privados y turísticos para ordenar el aprovechamiento de la fauna silvestre. Desde entonces, el mapa cinegético vallisoletano apenas ha dejado de crecer. Según explica Iturmendi, cuando un coto desaparece suele dividirse en varios nuevos, y la incorporación de parcelas colindantes sigue siendo habitual cuando sus propietarios ceden el uso cinegético.
Los mayores cotos de la provincia
El coto de mayor tamaño se encuentra en Alaejos, con una superficie de 9.607 hectáreas gestionadas por el Club Deportivo de Cazadores de la localidad. Muy cerca se sitúa el de Nava del Rey y Villaverde, que supera las 9.000 hectáreas y que incluso acogió recientemente el Campeonato de España de Galgos en Campo.
En el caso de Alaejos, el modelo de gestión refleja la importancia de la caza social en Castilla y León. El coto cuenta con entre 150 y 160 socios, la mayoría vinculados directamente al pueblo. Allí domina la caza menor, especialmente la perdiz, el conejo o la paloma, y son los propios socios quienes deciden limitar jornadas y capturas para garantizar la conservación de las especies.
El auge del corzo dispara el interés cinegético
Uno de los fenómenos que más ha cambiado la realidad cinegética vallisoletana en los últimos años ha sido la expansión del corzo. La especie, llegada desde zonas como Soria, ha experimentado un importante crecimiento poblacional hasta el punto de hablarse ya de superpoblación en determinadas áreas.
Este aumento ha provocado también un fuerte interés económico alrededor de su caza. Cada vez son más los cazadores procedentes de Madrid o Andalucía que se desplazan a Valladolid y pagan importantes cantidades por abatir ejemplares de corzo en los cotos de la provincia.

La regulación de las temporadas y modalidades corresponde a la Junta de Castilla y León, aunque son los propios cotos quienes adaptan posteriormente sus normas internas. La caza menor puede practicarse generalmente entre octubre y enero, mientras que la mayor se extiende desde septiembre hasta febrero, con calendarios específicos para especies como el corzo o el jabalí.
