Los cazadores valencianos invirtieron 16 millones de euros en conservar el medio natural durante 2025

La Federación de Caza de la Comunidad Valenciana reivindica el papel fundamental de los cazadores en la conservación de los montes, el control de las poblaciones de fauna silvestre y la prevención de incendios. Con más de 36.000 federados, el sector también contribuye a reducir los daños agrícolas, los accidentes de tráfico y los riesgos sanitarios derivados de la sobrepoblación de determinadas especies.

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La apertura de la temporada general de caza, el pasado 12 de octubre, ha servido a la Federación de Caza de la Comunidad Valenciana para poner de manifiesto la importancia de una actividad que va mucho más allá de las jornadas cinegéticas. La organización ha recordado que los cazadores desempeñan durante todo el año una labor esencial en la gestión del medio natural, la conservación de los hábitats y el mantenimiento de numerosas actividades económicas vinculadas al mundo rural.

Su presidenta, Lorena Martínez, ha defendido la necesidad de reconocer esta contribución, especialmente en un momento en el que el incremento de determinadas poblaciones de animales silvestres está generando problemas cada vez mayores para agricultores, ganaderos y conductores.

La entidad insiste en que la presencia de los cazadores en los montes de Castellón, Valencia y Alicante no se limita a los meses en los que está permitida la actividad cinegética. Por el contrario, buena parte de su trabajo se desarrolla fuera de la temporada de caza, mediante actuaciones de mantenimiento, conservación y vigilancia que benefician tanto a las especies cinegéticas como al conjunto del ecosistema.

Una inversión millonaria para conservar el medio natural

Uno de los datos más significativos aportados por la Federación es el valor económico de las actuaciones que los cazadores desarrollan en los terrenos que gestionan. Solo durante 2025, los clubes y sociedades de cazadores valencianos llevaron a cabo trabajos de conservación y mejora de hábitats valorados en 16 millones de euros.

Entre estas intervenciones figuran el mantenimiento y recuperación de puntos de agua para la fauna silvestre, la realización de siembras destinadas a proporcionar alimento a los animales, la mejora de caminos rurales y el acondicionamiento de espacios que ofrecen refugio a numerosas especies.

Estas labores adquieren especial importancia en zonas afectadas por la sequía, donde la disponibilidad de agua puede resultar determinante para la supervivencia de la fauna, especialmente durante los meses de mayor calor.

La recuperación y conservación de caminos rurales también representa una aportación relevante para el conjunto de la sociedad. Además de facilitar el acceso a los terrenos cinegéticos, estas infraestructuras permiten mejorar la comunicación entre diferentes zonas del monte y pueden resultar útiles para los trabajos forestales y las intervenciones de los servicios de emergencia.

A ello se suma la participación de los cazadores en actuaciones relacionadas con la prevención de incendios forestales. Su presencia habitual en el territorio, el conocimiento de los caminos y la vigilancia de los espacios naturales constituyen una contribución a la detección de incidencias y al mantenimiento del monte.

La Federación también recuerda la implicación de numerosas sociedades de cazadores en la recuperación de zonas afectadas por los incendios, especialmente mediante la aportación de agua y alimento a los animales que sobreviven al fuego.

El jabalí, uno de los principales desafíos de gestión

El incremento de las poblaciones de determinadas especies silvestres constituye otro de los grandes asuntos que preocupan al sector. Aunque la Federación menciona los problemas asociados a animales como el conejo, el corzo o el arruí, es el jabalí el que concentra buena parte de los esfuerzos de gestión.

Su expansión por diferentes comarcas valencianas está provocando conflictos cada vez más frecuentes, tanto en explotaciones agrícolas como en carreteras y entornos próximos a los núcleos urbanos.

Ante esta situación, la actividad cinegética se ha convertido en una herramienta importante para las administraciones, que recurren al trabajo de los cazadores para reducir las poblaciones en aquellas zonas donde su elevada presencia genera problemas.

Según los datos difundidos por la Federación, más del 60 % de los jabalíes abatidos dentro del plan de choque impulsado por la Generalitat Valenciana han sido capturados gracias a la actuación de los cazadores.

Este trabajo también tiene una dimensión sanitaria. La gestión de las poblaciones de jabalí resulta especialmente importante ante el riesgo de enfermedades como la peste porcina africana, una enfermedad vírica que no afecta a las personas, pero que representa una grave amenaza para los cerdos domésticos y los jabalíes.

La Federación también llama la atención sobre otros problemas sanitarios relacionados con la fauna silvestre, como la sarna o la presencia de garrapatas, y defiende la necesidad de mantener una gestión coordinada entre cazadores, administraciones públicas y sectores afectados.

En este sentido, Lorena Martínez ha insistido en que la problemática del jabalí demuestra la estrecha relación existente entre la gestión de la fauna y el desarrollo de otras actividades económicas, especialmente la agricultura y la ganadería.

Más de 50 millones en daños agrícolas y cerca de cinco accidentes diarios

La repercusión económica de la fauna silvestre constituye otra de las grandes preocupaciones del sector primario valenciano.

De acuerdo con las cifras recogidas por la Federación, las pérdidas agrícolas provocadas por los animales silvestres superan los 50 millones de euros, una cantidad que refleja la dimensión de los conflictos existentes entre determinadas especies y las explotaciones agrarias.

Los daños ocasionados por el jabalí y otras especies pueden afectar especialmente a cultivos situados en zonas próximas a terrenos forestales, donde la disponibilidad de alimento y refugio favorece sus desplazamientos hacia parcelas agrícolas.

La situación también tiene consecuencias para la seguridad vial. Según los datos difundidos por la organización cinegética, las carreteras valencianas registran cerca de cinco accidentes diarios relacionados con la presencia de animales.

Aunque la caza no puede eliminar por completo estos problemas, la Federación sostiene que una gestión planificada de las poblaciones silvestres constituye una herramienta necesaria para reducir los conflictos y favorecer la convivencia entre la fauna y las actividades humanas.

Para ello, considera fundamental que las actuaciones se adapten a las características de cada territorio y que exista una coordinación efectiva entre las distintas administraciones y los responsables de los terrenos cinegéticos.

Más de 36.000 cazadores que también sostienen la economía rural

La Federación también ha querido destacar la dimensión económica y social de la actividad cinegética en la Comunidad Valenciana, donde existen más de 36.000 cazadores federados.

Su presencia en los pueblos contribuye al mantenimiento de numerosos establecimientos y actividades económicas, especialmente en municipios del interior que encuentran dificultades para conservar población y servicios.

Los desplazamientos de los cazadores durante la temporada generan consumo en bares, restaurantes, alojamientos rurales, gasolineras y comercios locales. A esta actividad se suman sectores directamente relacionados con la caza, como las armerías, las tiendas de equipamiento especializado y los establecimientos dedicados a la taxidermia y preparación de trofeos.

Pero la contribución del sector no se limita al gasto realizado durante las jornadas cinegéticas. Las sociedades de cazadores mantienen una vinculación permanente con numerosos municipios, participando en actuaciones de conservación, colaborando con propietarios y agricultores y contribuyendo al mantenimiento de tradiciones muy arraigadas en el territorio.

Precisamente por ello, la Federación reivindica que la caza sea reconocida no solo como una actividad recreativa, sino también como una herramienta de gestión ambiental y un recurso económico para las zonas rurales.

La carne de caza, otra oportunidad para los pueblos

Otro de los ámbitos en los que trabaja la Federación es la promoción de la carne de caza como alimento de proximidad y producto vinculado a la gastronomía valenciana.

La organización considera que su aprovechamiento puede generar nuevas oportunidades para restaurantes, establecimientos de hostelería y negocios relacionados con la transformación y comercialización de productos alimentarios.

Con este objetivo, está impulsando iniciativas divulgativas, demostraciones de cocina y degustaciones destinadas a acercar la carne de caza a consumidores que todavía desconocen sus posibilidades culinarias.

La Federación también participa en eventos gastronómicos y desarrolla actividades dirigidas a públicos de diferentes edades, incluidos los más pequeños, con el propósito de dar a conocer un alimento estrechamente vinculado a la tradición rural.

Con el comienzo de la nueva temporada, la entidad insiste en que la actividad cinegética debe valorarse por el conjunto de servicios que presta a la sociedad.

La conservación de los hábitats, el control de las poblaciones silvestres, la reducción de daños agrícolas, la colaboración en la prevención de incendios y la generación de actividad económica forman parte de una realidad que, según la Federación, demuestra que los cazadores continúan siendo actores fundamentales para el presente y el futuro del medio rural valenciano.