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Jabalí.

Los cazadores valencianos invierten 16 millones en el campo: gestión rural, prevención de incendios y ayuda tras la dana

El esfuerzo se ha materializado en miles de intervenciones sobre el terreno, muchas de ellas en comarcas donde la presión ambiental y el abandono rural exigen una atención constante. Municipios de Castellón, Valencia y Alicante han sido escenario de estos trabajos, tanto en zonas de interior como de litoral, consolidando a los cazadores como uno de los colectivos más activos en la vertebración territorial y el mantenimiento del paisaje.

En numerosos enclaves rurales, especialmente en aquellos con menor densidad de población, las sociedades de cazadores han asumido tareas básicas que no siempre cuentan con respuesta inmediata por parte de la administración u otros organismos. Una labor silenciosa, continuada y sostenida económicamente por el propio sector.

Gestión del territorio y prevención de incendios

Entre las actuaciones más habituales destacan la limpieza y acondicionamiento de caminos rurales, fundamentales para el acceso agrícola, forestal y de los servicios de emergencia. A ello se suma la instalación de comederos y bebederos en periodos de sequía, una medida clave para garantizar la supervivencia de la fauna silvestre y reducir conflictos con cultivos y núcleos habitados.

Un guarda de coto de caza andaluz rellena un bidón de agua.
Un guarda de coto de caza andaluz rellena un bidón de agua.

Los cazadores valencianos también han llevado a cabo siembras y plantaciones cinegéticas, recuperación de bancales abandonados, desbroces selectivos y creación y mantenimiento de cortafuegos, trabajos esenciales para la prevención de incendios forestales y la gestión responsable del paisaje. Estas actuaciones se completan con acciones de control de predadores y la creación de refugios, con un impacto directo sobre la biodiversidad y la estabilidad del ecosistema.

Según datos de la Federación de Caza de la Comunitat Valenciana, cada cazador invierte de media más de 300 euros al año en mejoras ambientales. Una aportación que se destina íntegramente al terreno y que supone un apoyo constante al medio natural valenciano, más allá del ejercicio de la actividad cinegética.

Actuaciones extraordinarias tras la dana

A este trabajo continuado se sumaron actuaciones de emergencia tras la dana de octubre de 2024, que provocó graves daños en infraestructuras rurales. La Federación de Caza de la Comunitat Valenciana impulsó entonces intervenciones urgentes para reabrir accesos completamente inutilizados por las lluvias e inundaciones.

En municipios como Cheste, Chiva y Turís, los trabajos permitieron recuperar la comunicación de más de 7.000 hectáreas de superficie rural, facilitando el acceso a viviendas, explotaciones agrícolas y zonas forestales, y acelerando la recuperación del entorno afectado.

La presidenta de la Federación de Caza de la Comunitat Valenciana, Lorena Martínez, ha subrayado que «en un año especialmente duro para nuestros montes y paisajes, los cazadores hemos redoblado esfuerzos para ayudar a recuperar y proteger el entorno. Nuestro compromiso se demuestra con trabajo real, presencia constante y actuaciones directas sobre el medio rural».

Un balance que refuerza una idea cada vez más evidente: la caza, además de actividad tradicional y cultural, es hoy una herramienta clave de gestión, conservación y apoyo al territorio rural.

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