PERRO-DE-CAZA

La caza murciana alza la voz frente a la exclusión de los menores y defiende su papel social y ambiental

El debate sobre la caza ha vuelto al primer plano político y social en España y lo ha hecho con especial intensidad en la Región de Murcia, donde el sector cinegético ha reaccionado a la propuesta del Ministerio de Juventud e Infancia de prohibir la participación o asistencia de menores en actividades como la caza. La iniciativa coincide con recientes protestas contra la caza con perros celebradas en Murcia y Cartagena, lo que ha reactivado la tensión entre el ámbito urbano y el mundo rural.

Desde la Federación de Caza de la Región de Murcia, su presidente, José Antonio Moreno, considera que la medida supone «cruzar una línea muy peligrosa» al interferir en la educación familiar y en la transmisión de tradiciones vinculadas al campo. Según explica, impedir que los menores acompañen a sus padres en jornadas cinegéticas sería una decisión desproporcionada que cuestiona prácticas históricas arraigadas en el medio rural.

Moreno rechaza además que la presencia de menores en la caza suponga un riesgo real para su seguridad. Recuerda que los accidentes en los que se ven implicados jóvenes son estadísticamente muy poco frecuentes y sostiene que la actividad cinegética es, sobre todo, un espacio de aprendizaje. «No es solo disparar; es conocer la naturaleza, respetarla y comprender sus equilibrios», defiende.

La caza como vínculo con el medio rural

El presidente de la federación murciana insiste en que la caza funciona como escuela de responsabilidad, compañerismo y disciplina, además de reforzar el vínculo entre las nuevas generaciones y el entorno natural. A su juicio, limitar ese contacto contribuiría a aumentar la desconexión entre la sociedad y el campo.

Un cazador en un camino
Un cazador en un camino. © Esperanza Vielva

En la Región de Murcia, donde amplias zonas del territorio dependen de la interacción entre agricultura, conservación ambiental y gestión de fauna, el sector advierte de posibles consecuencias a medio plazo si desaparece ese relevo generacional. «Si se rompe el vínculo con el campo, aumenta el abandono del territorio y se agravan problemas como los incendios o la pérdida de biodiversidad», señalan desde la federación.

Las sociedades de cazadores subrayan también su papel como gestores del territorio, encargándose del mantenimiento de caminos, bebederos, comederos y otras actuaciones de conservación que, en muchos casos, se realizan con financiación privada.

Perros de caza, control de fauna y descenso de licencias

Las recientes protestas contra la caza con perros han sido otro foco de conflicto. Desde la federación regional se rechazan las acusaciones sobre abandono de animales y se asegura que la mayoría de los perros de caza están identificados y cuidados, respaldados por datos de registros oficiales.

Más allá de la polémica social, el sector insiste en la importancia de la caza para el control de especies como el jabalí, cuyos daños agrícolas y riesgos para la seguridad vial preocupan a ayuntamientos y vecinos. Entre las medidas que se estudian figura la ampliación de los periodos de control poblacional en determinadas zonas.

El contexto se complica con el descenso del número de cazadores. En la Región de Murcia existen actualmente unas 16.000 licencias de caza, frente a las entre 25.000 y 30.000 registradas hace una década, lo que supone una reducción cercana al 35 % en diez años. El envejecimiento de la población cazadora y el distanciamiento social respecto al mundo rural explican en parte esta tendencia.

A pesar de ello, la actividad cinegética continúa teniendo un peso económico relevante en zonas rurales, generando empleo indirecto y dinamizando sectores como la hostelería, la agricultura y los servicios asociados a los cotos. Desde el colectivo recuerdan que la mayor parte de la inversión en gestión cinegética procede de las propias sociedades de cazadores y de los propietarios de terrenos, mientras que las ayudas públicas se limitan principalmente a programas formativos.

El sector murciano asegura que seguirá defendiendo la caza como actividad cultural, herramienta ambiental y elemento de cohesión rural, mientras se mantiene atento a la evolución del debate legislativo a nivel nacional.

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