La organización agraria Asaja de Castilla y León ha mostrado su respaldo a la decisión de la Junta de permitir nuevamente el pastoreo y la actividad cinegética en montes afectados por los incendios forestales registrados el pasado verano, entre ellos algunos de gran magnitud en la provincia de León, como los que afectaron a la comarca del Bierzo.
Desde la organización consideran que el levantamiento del acotamiento responde a una “necesidad imperiosa para los ganaderos y para el medio rural”, especialmente en las zonas donde la actividad ganadera depende de los pastos de monte. Según explican, mantener la prohibición durante años supondría poner en riesgo la continuidad de numerosas explotaciones y, en consecuencia, favorecer el abandono de la actividad y de los pueblos.
La normativa establece con carácter general un periodo de cinco años sin aprovechamiento cinegético ni pastoril en los terrenos afectados por incendios forestales, una medida pensada originalmente para evitar que se provocaran fuegos con el objetivo de modificar usos del monte. Sin embargo, Asaja considera que en el caso de los grandes incendios del pasado verano ese planteamiento no tiene sentido, ya que los ganaderos no fueron responsables de los fuegos.
Además, la organización recuerda que las condiciones meteorológicas registradas durante el otoño y el invierno han favorecido la regeneración de los pastos, lo que permitiría recuperar su aprovechamiento antes de lo previsto.
Críticas a la oposición ecologista
Asaja también ha criticado a los colectivos medioambientalistas y a los partidos políticos que han mostrado su rechazo a la decisión de la Junta. A su juicio, esa oposición responde más a intereses políticos que a criterios ligados al medio rural o al medio ambiente.

Desde la organización agraria aseguran que quienes viven y trabajan en el campo son los primeros interesados en conservar el territorio. También recuerdan que agricultores y ganaderos participan habitualmente en las labores de extinción de incendios, además de desempeñar un papel fundamental en el mantenimiento del paisaje y la prevención de grandes fuegos.
La caza, clave para controlar la fauna
En relación con la actividad cinegética, Asaja respalda igualmente la decisión de permitir nuevamente la caza en los montes afectados. Según sostienen, las poblaciones de especies de caza mayor provocan daños importantes en cultivos y prados, además de poder actuar como vectores de enfermedades infectocontagiosas que afectan tanto a fauna silvestre como a ganado doméstico.
Por ello, la organización considera necesario reducir de forma significativa las poblaciones de caza mayor en determinadas zonas para evitar perjuicios a las explotaciones agroganaderas.
Finalmente, Asaja ha pedido a los partidos políticos, organizaciones sociales y colectivos conservacionistas que muestren empatía con la situación del sector agroganadero en Castilla y León y que no obstaculicen medidas que, a su juicio, resultan necesarias para mantener la actividad económica y la vida en los pueblos.





