La Guardia Civil golpea al furtivismo en León: un detenido, rifles, silenciadores y visores térmicos
La Guardia Civil ha llevado a cabo en los últimos días cuatro actuaciones relacionadas con la caza furtiva en la provincia de León. Los operativos, desarrollados en Sopeña de Curueño, Rodanillo, La Valdería y La Cabrera, han terminado con un hombre detenido, otras dos personas investigadas y cuatro identificadas y propuestas para sanción administrativa.
La intervención de mayor relevancia tuvo lugar en Sopeña de Curueño, después de que un vecino alertase durante la noche del pasado sábado de haber escuchado varios disparos en las inmediaciones del pueblo. Tras recibir el aviso, patrullas de Seguridad Ciudadana establecieron un dispositivo para tratar de localizar a los posibles responsables. Horas después fue interceptado un vehículo cuyos ocupantes podrían estar relacionados con los hechos investigados.
Un rifle del .308 y la cabeza de un venado
Las posteriores investigaciones permitieron a los agentes localizar e intervenir un rifle monotiro del calibre .308, un silenciador, un visor térmico y la cabeza de un venado. Junto a ellos fueron aprehendidos una linterna, dos navajas, dos cuchillos, un afilador y 20 casquillos del mismo calibre.
Como consecuencia de la actuación fue detenido un joven de 22 años, vecino de La Vecilla, como presunto autor de un delito contra la protección de la flora y la fauna relacionado con un supuesto hecho de furtivismo. Un hombre y una mujer, ambos vecinos de la zona, también están siendo investigados por su posible participación en los hechos.
Además, al detenido se le investiga por otro presunto delito contra la seguridad colectiva, puesto que los agentes lo localizaron conduciendo un vehículo pese a tener el permiso de conducción sin vigencia. Las diligencias instruidas por el Puesto de la Guardia Civil de Boñar fueron remitidas al órgano judicial de guardia de León.
Sorprendidos durante un supuesto rececho de corzo
La segunda de las actuaciones se produjo el pasado 17 de septiembre en Rodanillo, cuando agentes del Seprona de Fabero realizaban labores de vigilancia para prevenir actividades relacionadas con el furtivismo.
Durante el dispositivo observaron un todoterreno circulando lentamente por una pista forestal. Tras interceptarlo e identificar a sus dos ocupantes, localizaron en su interior un rifle con mira telescópica, desenfundado y presuntamente preparado para ser utilizado, además de un monocular de visión térmica.
Según la Guardia Civil, los identificados se encontrarían presuntamente realizando una actividad cinegética en la modalidad de rececho de corzo, en la que está expresamente prohibido el uso de dispositivos de visión térmica. Los hechos fueron puestos en conocimiento de la autoridad competente ante la posibilidad de que constituyan varias infracciones de la Ley de Caza de Castilla y León.
Un rifle con silenciador en La Valdería
Otro de los operativos tuvo lugar durante la pasada semana en La Valdería. En este caso, efectivos del Seprona de Veguellina de Órbigo desarrollaban un dispositivo de vigilancia nocturna cuando localizaron a una persona que transportaba varias armas en el interior de su vehículo. Durante la inspección, los agentes encontraron un rifle con un silenciador acoplado, otra arma y un visor nocturno. Los efectos fueron intervenidos y se iniciaron las correspondientes actuaciones por una posible infracción de la normativa vigente.
La cuarta intervención se desarrolló en La Cabrera, donde efectivos de la misma patrulla localizaron dentro de otro vehículo un arco destinado a la práctica de la caza. La persona que lo transportaba carecía, según la información facilitada por la Guardia Civil, de la documentación preceptiva necesaria para ejercer la actividad cinegética, por lo que fue denunciada por una posible infracción administrativa.
Las cuatro actuaciones forman parte de los dispositivos permanentes de vigilancia y control desarrollados por la Guardia Civil para prevenir el furtivismo y detectar posibles prácticas cinegéticas ilícitas, especialmente en aquellas zonas sometidas a medidas específicas de protección.
Qué debe tener claro el cazador esta berrea
Documentación al día y custodia correcta. Para armas largas rayadas de caza mayor se exige licencia D y guía de pertenencia; para escopetas, licencia E. Armas y munición no deben ser accesibles conjuntamente y el transporte ha de hacerse en funda o desmontadas, yendo desde o hacia un coto o campo de tiro. Todo ello figura en el Reglamento de Armas, que también ampara la exigencia de exhibir la documentación a requerimiento de la autoridad.
Visión térmica y nocturna: precaución con la normativa autonómica. Hay supuestos de control poblacional y autorizaciones específicas que no se confunden con un rececho ordinario. En Castilla y León, el detalle aplicable a la temporada vigente debe verificarse en la orden anual de caza y en las condiciones del plan técnico del coto. Hasta contar con cita autonómica concreta, este medio no puede afirmar una prohibición genérica para todos los casos de rececho.
La berrea es un momento con más presencia de controles y espectadores en el monte. Conviene extremar prudencia, ceñirse al permiso y a las horas y modalidades autorizadas, y recordar que accesorios como los silenciadores están vetados a particulares. Si buscas mejorar tus opciones de observación o reclamado, aquí explicamos cómo cazar ciervos en celo durante la berrea. Y para seguir el pulso cinegético en la región, este es el balance de la última media veda en Castilla y León.
