Los datos, difundidos por FACE a partir del principal informe europeo sobre biodiversidad, cuestionan uno de los argumentos más repetidos en el debate público y refuerzan una conclusión que se repite desde hace años en los informes oficiales: el deterioro de la naturaleza en Europa no tiene su origen en la actividad cinegética regulada, sino en impactos estructurales acumulados durante décadas.
Qué está dañando realmente la biodiversidad en Europa
Según los datos del State of Nature, casi el 50 % de las presiones que afectan a los hábitats europeos están relacionadas con la contaminación del aire, el agua y el suelo, mientras que un 21 % se atribuye directamente a la agricultura, especialmente a la intensificación de usos y la pérdida de espacios seminaturales.
A estas causas se suman la urbanización, el avance de especies invasoras, el cambio climático y la alteración de los sistemas hídricos, como presas, drenajes o eliminación de sedimentos, que continúan afectando de forma grave a los ecosistemas de agua dulce. FACE subraya que estos factores aparecen de manera reiterada en los informes remitidos por los Estados miembros, pero rara vez ocupan el centro del debate mediático.

La federación considera que la simplificación del problema conduce a diagnósticos erróneos y a políticas poco eficaces, al desviar la atención de las causas reales del declive de la biodiversidad.
La confusión interesada entre caza legal y furtivismo
Uno de los puntos que FACE recalca con mayor contundencia es la confusión entre caza legal y furtivismo. El informe europeo agrupa bajo el epígrafe «illegal killing and hunting» un conjunto de prácticas que representan en torno al 13 % de las presiones sobre las aves, pero que mezclan realidades muy distintas.
La federación recuerda que el furtivismo no es gestión cinegética, y que equipararlo a la caza regulada genera interpretaciones erróneas. De hecho, al analizar los datos con mayor detalle, la caza legal aparece como presión significativa en menos del 1 % de todos los hábitats estudiados, un porcentaje residual frente a otros impactos.
FACE advierte de que «los titulares engañosos desvían la atención de los verdaderos desafíos», entre los que cita la pérdida de hábitat, la contaminación, las especies invasoras y el cambio climático.

Décadas de trabajo en conservación y gestión
Fundada en 1977 y con sede en Bruselas, FACE agrupa a asociaciones de cazadores de 37 países y representa a más de siete millones de europeos. Desde 1987 forma parte de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y participa en acuerdos internacionales desde los años ochenta.
La federación colabora con administraciones, científicos y entidades locales en políticas de uso sostenible y gestión de fauna, y coordina iniciativas como el Biodiversity Manifesto, que documenta el trabajo de miles de cazadores europeos en restauración de hábitats, seguimiento de especies y mejora del medio rural.
El mensaje final del organismo es claro: sin actuar con decisión sobre la pérdida de hábitats, la contaminación y las especies invasoras, la biodiversidad europea seguirá retrocediendo, independientemente de que la caza legal continúe siendo señalada como un problema que los propios datos oficiales no respaldan.





