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Buitres.

Un estudio revela que los buitres eliminan antes los restos de caza si se ubican en zonas abiertas y de elevada altitud

Los buitres eliminan restos cinegéticos en menos de 24 horas si estos se localizan en hábitats abiertos y de mayor altitud, frente a los más de seis días que tardan otros carroñeros como el jabalí. Es la principal conclusión de un nuevo estudio de Fundación Artemisan publicado en la revista científica Animals, que analiza cómo mejorar la gestión de subproductos de caza aprovechando la acción natural de las aves carroñeras.

El trabajo, desarrollado dentro del proyecto CEAC (Caza en la Ecología de Aves Carroñeras), ha contado con la colaboración de Fundación Bergara y se ha basado en el análisis de más de 67.000 fotografías tomadas con cámaras trampa en un coto de Sierra Madrona. El objetivo: entender cómo interactúan distintas especies carroñeras con los restos de ungulados silvestres tras una acción cinegética.

Hábitats abiertos y a mayor altitud, clave para una limpieza más eficaz

Según el artículo firmado por las investigadoras de Artemisan Inmaculada Navarro y Raquel Castillo, los cadáveres localizados en áreas despejadas y elevadas son detectados antes por los buitres. En esos escenarios, el tiempo medio de permanencia en campo fue de 51 horas, mientras que en zonas con vegetación densa se elevó a 132 horas, con una llegada más tardía de las aves.

En total, se documentó el consumo de restos de ciervo por parte de seis especies carroñeras, incluyendo el buitre leonado (Gyps fulvus) y el buitre negro (Aegypius monachus) como especies obligadas, además del cuervo, el zorro, el perro y el jabalí como carroñeros facultativos. Los buitres eliminaron por completo 13 cadáveres en apenas 24 horas, mientras que los jabalíes solo consumieron cinco y lo hicieron tras más de seis días.

Recomendaciones para gestores y cazadores

El análisis estadístico revela que la vegetación y la altitud influyen decisivamente en la eficacia del proceso natural de eliminación de restos. De ahí que el estudio recomiende ubicar los puntos de abandono o despiece en zonas abiertas y visibles, lo que facilita el acceso de las aves y potencia su función sanitaria en el ecosistema.

Lejos de ser un simple detalle técnico, estas conclusiones refuerzan la sinergia entre caza y conservación, mostrando cómo una gestión cinegética adecuada puede potenciar el papel de las aves carroñeras en la salud ambiental, animal y humana.

El estudio publicado por Fundación Artemisan pone en valor el papel de los buitres como aliados naturales en la limpieza del campo. Un recordatorio más de que, bien planificada, la caza no solo es compatible con la conservación, sino una herramienta eficaz al servicio del equilibrio ecológico.

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