Así se cazaba hace 15.000 años en la actual provincia de Huesca

Un estudio vinculado a Unizar describe la caza estacional de cabra montés en el Magdaleniense de la cueva de Chaves (Huesca) y reabre el foco sobre su valor patrimonial BIC.

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Hace unos 15.000 años, grupos del Paleolítico superior ocuparon de forma recurrente la cueva de Chaves (Huesca) para cazar cabra montés. Un trabajo difundido por la Universidad de Zaragoza y publicado en International Journal of Osteoarchaeology, con participación de la Universidad de Pisa y el Museo Nacional de Historia Natural de Francia, describe una caza estacional adaptada al relieve del Prepirineo aragonés. La noticia sitúa a Chaves como una ventana para entender cómo planificaban los antiguos cazadores sus entradas al monte.

Según la información adelantada por ABC, el equipo ha analizado restos faunísticos y señales de ocupación que apuntan a visitas repetidas al abrigo en determinados momentos del año, con protagonismo de la cabra montés. A falta de la referencia bibliográfica completa, atribuimos el hallazgo a ese artículo académico y a la comunicación de Unizar, sin extender sus conclusiones más allá de lo que documenta el yacimiento en Bastarás (Huesca).

Para el lector de campo, el mensaje es claro: ya entonces se cazaba leyendo la estación y el terreno. Traducido al monte, significa organizar la actividad cuando la especie es más accesible y aprovechar lo que ofrece el relieve. No es una receta moderna, pero ayuda a entender por qué el Magdaleniense del Prepirineo aragonés ofrece un ejemplo potente de adaptación del cazador a su paisaje.

Un enclave clave del Paleolítico superior en Aragón

La cueva de Chaves (Huesca), en Bastarás (Huesca), se sitúa en el Prepirineo central, en torno a la Sierra de Guara (Huesca). Las excavaciones sistemáticas documentaron ocupaciones del Solutrense superior y del Magdaleniense superior/final, ambas del Paleolítico superior, además de un asentamiento posterior del Neolítico Antiguo Cardial. Son periodos distintos: el episodio de hace 15.000 años remite al Magdaleniense, no al Neolítico, según sintetiza la revisión académica del CSIC.

El enclave está protegido como Bien de Interés Cultural desde 2002, pero su integridad sufrió un grave golpe con la destrucción del yacimiento en 2007. El registro patrimonial contabiliza más de 69.000 piezas extraídas y conservadas. Estos datos figuran en el portal de Patrimonio del Gobierno de Aragón y en el Boletín de las Cortes de Aragón, que recogen la situación y las acciones para difundir el legado de Chaves (Huesca) (noticia oficial; BOCA).

Para 2026, el Gobierno de Aragón ha solicitado a la propiedad el acceso para visitas guiadas en fechas distribuidas de marzo a diciembre, como el 14 de marzo, el 11 de abril, el 9 y 23 de mayo o el 12 de septiembre. La autorización está pendiente; no hay aforos ni itinerarios públicos confirmados. El detalle de la petición y del calendario propuesto puede consultarse en la nota de Patrimonio Cultural.

Qué aporta el estudio sobre la caza de cabra montés

La cabra montés (Capra pyrenaica) está documentada en el conjunto faunístico de Chaves (Huesca) y, según la difusión del estudio, habría sido objeto de una caza intensiva y estacional durante el Magdaleniense. La investigación implica a equipos de la Universidad de Zaragoza, la Universidad de Pisa y el Museo Nacional de Historia Natural de Francia, y se publica en International Journal of Osteoarchaeology, según ABC.

Dicho claro: «estacional» no es un adorno académico, sino un patrón. Repetir la visita al mismo abrigo en los mismos meses indica planificación, conocimiento de los ciclos de la especie y lectura del relieve. Para el cazador moderno la comparación es solo orientativa, pero ayuda a poner en valor esa mirada paciente que busca el momento y el lugar, no la improvisación.

El alcance de estas conclusiones se circunscribe a la cueva de Chaves (Huesca) y su entorno inmediato en el Prepirineo aragonés. No es prudente extrapolarlo a toda la península sin evidencias equivalentes. Cuando el artículo esté accesible con su referencia completa, podrá afinarse el muestreo, la cronología exacta de los niveles y otros detalles zooarqueológicos.

Fuentes y piezas que hoy pueden verse

Para situar el marco cultural del yacimiento, resulta útil la síntesis de Utrilla y Laborda en Trabajos de Prehistoria, que repasa las ocupaciones paleolíticas y neolíticas y asigna cada nivel a su periodo. Es una referencia sólida para no confundir el Magdaleniense con fases posteriores como el Neolítico (artículo del CSIC).

En clave museística, el Museo de Huesca exhibe una vasija del Neolítico procedente de la cueva de Chaves (Huesca), testimonio de la ocupación cardial durante el V milenio antes de nuestra era. Esa pieza recuerda que, siglos después de aquellos cazadores paleolíticos, el abrigo también fue hogar de comunidades agrícolas y ganaderas (ficha del Museo de Huesca).

Quien desee ampliar la información periodística sobre el estudio de 2026 puede consultar la cobertura de ABC Aragón, que resume los resultados divulgados y atribuye la autoría a Unizar y sus colaboradores. A falta del DOI y del título exacto, esa es por ahora la vía más directa para seguir el hilo de esta investigación arqueozoológica (reportaje en ABC).