El corzo está viviendo su gran momento en España… pero ese “boom” no llega gratis. Fundación Artemisan y la Asociación del Corzo Español (ACE) han presentado en Madrid el libro El corzo en España. Situación actual y prospectiva de futuro, un trabajo de tres años que recopila datos, tendencias y retos de una especie que cada vez está más presente en el campo… y también en la carretera.
La presentación se celebró en el Instituto de la Ingeniería de España y reunió a especialistas, entidades del sector y representantes de la Junta de Castilla-La Mancha y de la Junta de Castilla y León, administraciones que han colaborado y patrocinado el proyecto. El resultado final es un documento muy completo, con cerca de 600 páginas repartidas en dos tomos, pensado para ayudar a tomar decisiones de gestión con más cabeza y menos intuición.
El estudio deja uno de esos titulares que se entienden al primer vistazo: el corzo se ha expandido de forma notable desde los años 70, tanto en distribución como en población, y en solo cinco años las capturas han crecido un 33%. Eso obliga a mirar de frente lo que muchos cotos llevan tiempo sufriendo en silencio: el animal crece y los conflictos también.
Antes de entrar en los grandes bloques del informe, el mensaje general es claro: si el corzo sigue aumentando, la gestión tiene que ir al mismo ritmo. Y no siempre está pasando.

El corzo crece… y las carreteras lo están pagando
Uno de los apartados más serios del estudio es el de la siniestralidad vial. En los últimos años, los accidentes de tráfico provocados por corzos han aumentado un 60%, una cifra que por sí sola ya enciende todas las alarmas.
Además, el corzo aparece como protagonista del 32,02% de los accidentes registrados por fauna silvestre y doméstica. Entre 2013 y 2022, estuvo implicado en 78.371 accidentes de un total de 244.736 siniestros contabilizados por fauna.
Burgos, León, Guadalajara y Segovia lideran el ranking de provincias con heridos graves y leves en este tipo de choques, y en territorios como Madrid, Toledo y Ciudad Real se han producido víctimas mortales.
Y ojo al patrón, porque el estudio también lo marca con precisión: los accidentes se concentran entre abril y agosto, sobre todo viernes y domingos, y se disparan en las horas “malditas”, justo al amanecer y al atardecer.
Canales de riego: la trampa silenciosa que mata muchos corzos
Si lo de la carretera preocupa, lo de los canales de riego es directamente una sangría silenciosa. El informe analiza los ahogamientos en los canales de Alcañiz y Calanda-Alcañiz y deja un dato muy difícil de ignorar: el corzo es la especie más afectada, con el 80,8% de los ahogamientos registrados.
La conclusión es dura, pero clara: los canales de riego provocan una mortalidad importante para el corzo. Y, además, los ahogamientos coinciden con su época de dispersión, cuando más se mueve y cuando también hay más demanda de agua.

Durante el estudio se colocaron GPS en animales rescatados y se comprobó que estas infraestructuras no son barreras imposibles… pero sí puntos negros repetidos. El problema, además, viene de lejos: muchas de estas obras no contemplaron medidas de prevención durante su diseño, y las soluciones se han ido planteando después, cuando el daño ya estaba hecho.
Cupos de captura desajustados y daños que se notan en el bolsillo
Otro de los puntos que el estudio pone sobre la mesa es el de los cupos. Según se desprende del informe, los permisos de captura no se adjudican según las densidades reales de la especie. En muchos casos, una vez se alcanzan densidades medias, no se incrementan los permisos incluso cuando la población llega a densidades altas o muy altas.
Por eso, los expertos insisten en monitorizar la situación real en cada acotado y ajustar los cupos al terreno. También destacan la necesidad de priorizar el equilibrio entre machos y hembras, porque son pocas las comunidades que conceden precintos por sexo y edad, algo esencial si se quiere una extracción sostenible de verdad y no un parche.
Y como pasa siempre que una especie aumenta… llegan los daños. El informe señala impactos en agricultura, especialmente en cultivos como el girasol, y también en cultivos arbolados: leñosos frutales, viñedos y almendros. En muchos cotos, el coste se convierte en un problema serio.
Respecto a los depredadores, se menciona al lobo, con cifras de 131 registros solo en Palencia en el año 2000, y al águila real, que ha incorporado al corzo como presa gracias a su expansión y abundancia.
Por su parte Rafael Centenera, biólogo y uno de los expertos que participó en la jornada, fue especialmente directo al hablar de la necesidad de equilibrar las poblaciones para garantizar una gestión sostenible: «En España hay que cazar 150.000 corzas al año para asegurar el futuro de la especie. Sin que nos tiemble la mano». Un mensaje contundente que vuelve a poner el foco en la importancia de ajustar la extracción a la realidad del campo y no limitar la gestión únicamente a los machos.

El sureste como nuevo rumbo del corzo
Durante la jornada, el investigador de Fundación Artemisan Gonzalo Varas dejó una de las frases que más titulares va a dar en los próximos años, porque apunta directamente al mapa: «El corzo se está expandiendo desde Burgos y Soria hacia Teruel Zaragoza y cuenca. Eso es lo que muestran los datos. Por lo que estoy seguro que los próximos corzos grandes se cazarán en Valencia. El rumbo sureste es claro».
Un aviso claro para gestores y cazadores: el corzo está cambiando de territorio… y lo que viene puede ser una nueva “zona caliente” para la especie.
Un libro de casi 600 páginas para no gestionar a ciegas
El trabajo se recoge en un libro de dos tomos y cerca de 600 páginas que busca servir como guía real para el futuro del corzo en España. La idea es clara: mejorar el manejo sostenible de una especie con enorme peso ecológico y social, en un escenario donde administración, gestores y cazadores tienen que remar en la misma dirección.
Los dos tomos podrán adquirirse a partir del próximo lunes 26 de enero en la web de la Asociación del Corzo Español por un precio de 60 euros.
La jornada, que ha arrancado con la bienvenida de Valentín Gómez, representante de la Asociación de Ingenieros de Montes y del Instituto de Ingeniería de España, ha contado con las intervenciones del presidente de Fundación Artemisan, José Luis López-Schümmer; el presidente de la Asociación del Corzo Español, Florencio Markina; los investigadores de Fundación Artemisan Elena Fuentes y Gonzalo Varas; el biólogo Rafael Centenera, el coordinador del Departamento Jurídico de Fundación Artemisan, Jorge Bernad; y el gerente de ASICCAZA, Jaime Hurtado.
Para finalizar, ha tenido lugar una mesa redonda, moderada por el director de Fundación Artemisan, Luis Fernando Villanueva; en la que han participado, además de los presidentes de la ACE y Fundación Artemisan, la jefa del Servicio de Caza y Pesca de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Llanos Gabaldón; el jefe del Servicio de Caza y Pesca de la Junta de Castilla y León, Ignacio de la Fuente; y Pablo Fernández y Rafael Centenera, ambos integrantes de la Asociación del Corzo Español.





