La actividad cinegética en España registra cada vez menos accidentes con armas de fuego, pero los que se producen tienden a tener consecuencias más graves. Esa es una de las principales conclusiones del primer estudio específico realizado en nuestro país sobre esta materia, elaborado por Fundación Artemisan en colaboración con la Intervención Central de Armas y Explosivos de la Guardia Civil.
El trabajo analiza los accidentes ocurridos entre 2013 y 2024 y ofrece por primera vez una radiografía detallada de las circunstancias que rodean estos sucesos. Los datos muestran una realidad que suele pasar desapercibida en el debate público: los accidentes con armas de fuego durante la práctica de la caza son muy poco frecuentes en términos absolutos si se comparan con el elevado número de cazadores y jornadas cinegéticas que se desarrollan cada temporada.
Menos accidentes, pero más graves
Durante el periodo analizado se registraron 585 accidentes con personas afectadas. El balance total fue de 54 fallecidos, 220 heridos graves y 292 heridos leves.
La evolución de las cifras muestra una tendencia claramente positiva en cuanto al número total de accidentes. Mientras que en 2013 se contabilizaron 65 siniestros, en 2024 la cifra se redujo a 33, prácticamente la mitad. El análisis estadístico realizado por los investigadores confirma una reducción media cercana al 7 % anual durante los once años estudiados.
Sin embargo, el informe también detecta una tendencia que preocupa a los expertos. Aunque los accidentes son menos numerosos, aumenta la probabilidad de que tengan consecuencias graves o mortales. Según el estudio, esta proporción se ha incrementado aproximadamente un 8 % cada año.
Pese a ello, los autores subrayan que la siniestralidad sigue siendo extremadamente baja si se pone en contexto. Tomando como referencia los 577.000 cazadores existentes en España en 2023, los accidentes afectan cada año a menos del 0,01 % del colectivo. Además, en años como 2021 y 2023 no se registró ningún fallecimiento por este tipo de accidentes.

España, por debajo de otros países
Otra de las conclusiones destacadas del trabajo es que España presenta niveles de accidentalidad inferiores a los observados en Suecia, Dinamarca o Estados Unidos.
Los investigadores consideran que esta situación podría estar relacionada con las medidas de seguridad implantadas en la práctica cinegética y con el desarrollo normativo de las últimas décadas.
Entre ellas destaca el uso obligatorio de prendas de alta visibilidad, especialmente en modalidades colectivas de caza mayor, una medida que ha contribuido a reducir el riesgo de accidentes.
Los resultados respaldan también la percepción que existe dentro del propio sector cinegético, donde la seguridad se ha convertido en una de las principales prioridades de organizadores, gestores de cotos y federaciones.
La mayoría de los accidentes se deben a errores humanos
Uno de los aspectos más llamativos del estudio es que los accidentes no suelen estar relacionados con la falta de experiencia. Por el contrario, la mayoría de los autores contaban con licencia en vigor, eran propietarios de las armas utilizadas y acumulaban años de práctica cinegética.
Las escopetas fueron las armas implicadas con mayor frecuencia y los accidentes se repartieron entre modalidades de caza mayor y menor.
Respecto al consumo de alcohol o drogas, los datos desmontan algunos de los tópicos que habitualmente acompañan este tipo de sucesos. En todo el periodo analizado solo se detectaron dos casos positivos por alcohol y tres por otras sustancias.
El estudio concluye que las principales causas de los accidentes están asociadas a negligencias, descuidos o incumplimientos de medidas básicas de seguridad. Por ello, los investigadores consideran que la prevención debe centrarse en la formación, la concienciación y el cumplimiento de las normas de seguridad.

Batidas y monterías, los escenarios más complejos
Los autores señalan que existe margen para seguir reduciendo la siniestralidad, especialmente en aquellas modalidades donde coinciden numerosos participantes y las situaciones de disparo son más dinámicas.
Batidas y monterías aparecen como los escenarios donde resulta más importante extremar las precauciones debido a la complejidad de las acciones de caza, la presencia simultánea de cazadores y rehalas, y la necesidad de tomar decisiones rápidas en cuestión de segundos.
La presentación oficial de este trabajo corrió a cargo del coronel jefe de la Intervención Central de Armas y Explosivos de la Guardia Civil, Jesús Gálvez, durante la Gala Anual de Fundación Artemisan celebrada en Madrid.
Los responsables del estudio consideran que estos resultados constituyen una herramienta valiosa para seguir mejorando la seguridad en la actividad cinegética y reducir aún más una siniestralidad que ya se sitúa entre las más bajas de Europa.
Los responsables del estudio consideran que estos resultados constituyen una herramienta valiosa para seguir mejorando la seguridad en la actividad cinegética y reducir aún más una siniestralidad que ya se sitúa entre las más bajas de Europa.
