La Reserva Regional de Caza de Ancares, en la provincia de León, volverá a situarse este fin de semana en el centro de la actividad cinegética con la celebración de su tradicional subasta anual de permisos. En esta edición se pondrán en juego 44 autorizaciones correspondientes a distintas especies y categorías, en un acto que tendrá lugar el sábado en la Casa de la Cultura de Vega de Espinareda a partir de las 17.00 horas.
Se trata de una cita consolidada dentro del calendario cinegético del noroeste peninsular, que cada año atrae a cazadores interesados en acceder a uno de los territorios de montaña con mayor personalidad y exigencia del país. La reserva de Ancares, marcada por su orografía abrupta y su riqueza faunística, mantiene una alta demanda en este tipo de adjudicaciones, donde la calidad de los trofeos y el valor de la experiencia cinegética juegan un papel determinante.
El sistema de adjudicación se mantiene sin cambios respecto a años anteriores y se realizará mediante ofertas en sobre cerrado. Los interesados podrán presentar sus propuestas hasta las 12.00 horas del mismo sábado, así como de forma presencial entre las 16.00 y las 16.45 horas, en el intervalo previo al inicio de la subasta. Cada participante podrá optar a los permisos mediante una única oferta por autorización, lo que obliga a ajustar con precisión las pujas en función del interés de cada lote.
El rebeco marca el techo de salida
Entre las especies incluidas en la subasta, el rebeco vuelve a ocupar el papel protagonista. En concreto, el permiso para un rebeco tipo A fija el precio de salida más elevado, establecido en 2.600 euros, una cifra que no incluye ni el IVA ni los costes asociados a la cacería. Esta categoría representa el máximo nivel dentro de la oferta disponible y suele concentrar una parte importante del interés de los participantes.
En el extremo opuesto, la opción más asequible corresponde a una cabra montés hembra, con un precio inicial de 300 euros, lo que permite acceder a la reserva con un coste más contenido. Entre ambos extremos, la subasta ofrece una gama variada de permisos adaptados a distintos perfiles de cazador y objetivos cinegéticos.
Así, los precios de salida se completan con 1.600 euros para rebeco tipo B, 850 euros para hembra de rebeco, 950 euros para ciervo tipo B, 2.000 euros para cabra montés tipo B y 950 euros para cabra montés tipo C1. Esta diversidad refleja la planificación de la gestión cinegética en la reserva, que busca equilibrar la presión de caza con la conservación de las poblaciones.
Más allá del valor económico, cada uno de estos permisos implica enfrentarse a un entorno exigente, donde las condiciones del terreno y la dificultad de los recechos forman parte esencial de la experiencia. En este sentido, Ancares mantiene su reputación como uno de los destinos más duros y auténticos para la caza de montaña.
Una subasta clave para el territorio
La subasta anual de la Reserva de Ancares no solo tiene relevancia desde el punto de vista cinegético, sino que constituye una herramienta económica de primer orden para el medio rural. Los ingresos generados repercuten directamente en las juntas vecinales del territorio, contribuyendo a sostener servicios, infraestructuras y labores de gestión.
Los datos de la edición anterior, celebrada en 2025 en la localidad de Peranzanes, ilustran con claridad esta dimensión económica. En aquella ocasión, algunos permisos superaron ampliamente los precios de salida, como un rebeco que alcanzó los 4.667 euros o un macho montés tipo B que se adjudicó por 4.699 euros.
En conjunto, la subasta permitió recaudar cerca de 90.000 euros, una cifra que refuerza el papel de este modelo como mecanismo de financiación directa vinculado al aprovechamiento sostenible de los recursos naturales. Este sistema, además, contribuye a implicar a las entidades locales en la gestión de la fauna, generando un retorno tangible sobre el territorio.
La convocatoria de este sábado se presenta, por tanto, como una nueva oportunidad para medir el pulso del mercado cinegético en este enclave y comprobar si se mantiene la tendencia al alza en las adjudicaciones. La combinación de demanda, calidad de los permisos y singularidad del entorno vuelve a situar a Ancares en una posición destacada dentro del panorama nacional.

