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Santiago Cañizares recuerda con emoción sus inicios en la caza menor junto a su abuelo: «Cazar una perdiz era una fiesta»

Santiago Cañizares.

Santiago Cañizares

El exguardameta de la selección española y del Real Madrid, Santiago Cañizares, ha compartido en el pódcast Territorio Arcaza sus primeros recuerdos vinculados a la caza menor. En una intervención cargada de nostalgia, relató cómo fue su abuelo materno, quien lo introdujo en este mundo: «Tuve la suerte de tener un abuelo que adoraba el campo y era cazador de caza menor».

Aquel entorno rural y humilde, alejado de grandes cotos y lujos, le marcó profundamente. «El hombre vivía con lo justo, por lo cual no podíamos ir a grandes cotos. No sabía lo que era un ojeo de perdiz», explicó. Sin embargo, la pasión por salir al monte era intensa: «Íbamos a cazar a lo libre. Entonces había terreno libre para cazar, no como ahora que ya está todo acotado».


Tres tiros y una codorniz: la esencia de la caza de antes

Cañizares rememoró también la escasez de medios, que hacía de cada salida algo especial. Acompañaba a su abuelo desde que tenía seis o siete años, aunque no siempre le dejaban ir por su corta edad. «Llevaba la canana con seis cartuchos y dos en la escopeta. Podíamos tirar, como mucho, tres o cuatro tiros».

En ese contexto, cualquier pieza abatida era motivo de celebración. «Una buena percha en verano era matar tres codornices. El día que cazábamos una perdiz o una liebre, era una fiesta». A su juicio, ese tipo de sensaciones están volviendo: «Vuelve a serlo eso, por la escasez de codorniz. Vuelve a tener valor».

Las palabras de Cañizares han calado entre los aficionados a la caza menor tradicional, que ven en su testimonio un reflejo de lo que fue la caza más pura, ligada a la tierra, a los abuelos y a las cosas sencillas.

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