La imagen de un pequeño corcino escondido entre la hierba alta mientras una segadora avanza hacia él resume el objetivo de una iniciativa que cada año gana más importancia en Europa. La Fundación Bergara ha mostrado en un vídeo grabado en Baviera, al sur de Alemania, cómo trabaja junto a cazadores, agricultores y voluntarios para rescatar crías de corzo (Capreolus capreolus) antes de que comiencen las labores de siega.
La actuación se desarrolla durante los meses de primavera y comienzos del verano, coincidiendo con la época en la que las hembras de corzo dejan a sus crías ocultas entre la vegetación. Los corcinos permanecen inmóviles por instinto cuando perciben peligro, una estrategia eficaz frente a depredadores naturales, pero inútil frente a la maquinaria agrícola.
Según explica Claudia Bryce, integrante del equipo profesional de Bergara y una de las responsables del proyecto, cada año miles de crías mueren atropelladas por segadoras en Alemania. Algunas estimaciones elevan la cifra hasta los 90.000 ejemplares o incluso más.
Cómo funciona el rescate de corcinos con drones térmicos
La clave del operativo está en el uso de drones equipados con cámaras térmicas. A primera hora de la mañana, antes de que el calor del sol dificulte la detección, los pilotos sobrevuelan los campos buscando puntos de calor ocultos entre la hierba.
Cuando localizan un corcino, los voluntarios se acercan cuidadosamente y lo trasladan fuera de la parcela utilizando hierba entre las manos para minimizar el olor humano. Una vez finaliza la siega, las crías son liberadas de nuevo para que sus madres puedan encontrarlas.
El sistema permite cubrir grandes superficies en muy poco tiempo y ha cambiado completamente este tipo de trabajos de conservación. Antes de la llegada de los drones térmicos, localizar a pie a las crías requería muchas horas y una gran cantidad de personas.
El papel de los cazadores en la conservación
El vídeo también pone el foco en una realidad poco conocida fuera del ámbito rural: gran parte de quienes participan en estos rescates son cazadores. Claudia Bryce asegura que en Alemania aproximadamente el 90 % de las personas implicadas en estas labores pertenecen al colectivo cinegético.
Desde la Fundación Bergara defienden que la caza responsable comienza mucho antes del disparo y que la conservación del hábitat y de la fauna forma parte esencial de la actividad cinegética moderna.
Durante varios días de trabajo en Baviera, el equipo consiguió rescatar numerosos corcinos en diferentes parcelas agrícolas. Según explican, en algunos terrenos llegan a salvar entre uno y dos ejemplares por cada 10 hectáreas revisadas.
El proyecto refleja además la importancia de la coordinación entre agricultores, cazadores y comunidades rurales para reducir la mortalidad de fauna salvaje durante las campañas agrícolas.

