La última temporada de caza menor en Extremadura ha dejado un balance desigual entre especies residentes y migratorias. Mientras conejo y liebre muestran signos de recuperación en distintos cotos de la región, la presencia de aves migratorias ha sido menor de lo habitual, según el análisis realizado por la Federación Extremeña de Caza (Fedexcaza).
El biólogo de la federación, Miguel Gómez Beloki, explica que los mejores resultados se han registrado en terrenos donde se mantiene una gestión cinegética continuada y planificada, lo que ha permitido observar un aumento progresivo en algunas poblaciones de caza menor.
Gestión y recuperación de especies residentes
Tras varios años marcados por enfermedades y descensos poblacionales, la liebre muestra una evolución positiva en Extremadura. La recuperación llega después del impacto provocado por la mixomatosis, que redujo notablemente sus efectivos en buena parte del territorio.
El conejo, por su parte, mantiene una tendencia ascendente en distintas zonas de la comunidad autónoma. En algunos espacios se registran densidades medias e incluso altas, aunque la especie continúa siendo escasa o inexistente en determinados enclaves, lo que refleja una recuperación todavía irregular.
Durante la media veda, la codorniz ha respondido dentro de parámetros considerados normales por los técnicos, mientras que la tórtola europea ha podido cazarse de nuevo en la región bajo limitaciones y cupos tras varios años de suspensión.
Menos migratorias por el invierno templado
El comportamiento de las aves migratorias ha sido distinto. La temporada no ha resultado favorable para especies como el zorzal o la paloma torcaz, cuya presencia ha sido inferior a la de campañas anteriores.
El invierno menos frío registrado este año ha influido en los movimientos migratorios. Las temperaturas suaves en zonas más septentrionales de Europa han permitido a estas aves permanecer durante más tiempo en esos territorios, donde han encontrado alimento suficiente gracias a la continuidad de insectos y otros recursos.
El zorzal solo se dejó ver con mayor frecuencia en el tramo final de la temporada, mientras que la paloma migratoria también se ha visto condicionada por la reducción de dormideros tradicionales en la región.
Las lluvias persistentes en el final de la campaña también han afectado a la actividad cinegética, especialmente en modalidades como la perdiz con reclamo, y podrían influir en el ciclo reproductivo de la perdiz roja durante los próximos meses.
Pese a esta menor presencia de migratorias, los especialistas recuerdan que estos movimientos responden a ciclos naturales variables de un año a otro, como demuestra la abundancia registrada hace apenas dos temporadas.
La actividad cinegética continúa teniendo un papel relevante en el medio rural extremeño, tanto por su contribución económica como por su función en la gestión del territorio y la conservación de los hábitats ligados a la fauna silvestre.

