Los incendios forestales vuelven a golpear con fuerza este verano en España y ponen de manifiesto, una vez más, la enorme vulnerabilidad de nuestros montes. Los graves fuegos declarados en La Mierla (Guadalajara) y los distintos focos activos en la provincia de Ávila son solo algunos ejemplos de una situación que cada año pone en peligro miles de hectáreas de bosque, explotaciones agrícolas, pueblos y también numerosos cotos de caza. Cuando las llamas irrumpen en un terreno cinegético no solo desaparecen hábitats, infraestructuras y años de trabajo de gestión, sino que también se pone en riesgo la vida de las personas y el equilibrio de un ecosistema que tardará mucho tiempo en recuperarse.
Precisamente para concienciar sobre este problema, Mutuasport, junto a la Real Federación Española de Caza, ha lanzado una campaña de prevención bajo el lema #StopAccidentesDeCaza, en la que recuerda que la mejor forma de combatir un incendio forestal es evitar que llegue a producirse y ofrece una serie de recomendaciones para que los cazadores sepan cómo actuar tanto para prevenir como para responder de forma adecuada ante una emergencia.
En una situación de este tipo conviene recordar una idea fundamental: ningún vallado, ninguna caseta, ningún comedero y ninguna instalación del coto justifican poner en peligro una vida humana. Por eso, todas las decisiones que se tomen durante un incendio deben estar orientadas a proteger a las personas y facilitar el trabajo de los equipos de extinción.
Lo primero es avisar cuanto antes al 112
Cuando se detecta un incendio dentro del coto o en sus inmediaciones, la primera actuación debe ser avisar inmediatamente al servicio de emergencias a través del teléfono 112 si nadie lo ha hecho previamente. La rapidez en esa llamada puede resultar decisiva durante los primeros minutos, cuando todavía existe la posibilidad de controlar el fuego antes de que alcance grandes dimensiones.
Desde Mutuasport recuerdan que no basta con comunicar que existe un incendio. Es importante facilitar la ubicación lo más exacta posible del foco, explicar qué se está observando —si únicamente hay humo o ya existen llamas visibles— e indicar, siempre que sea posible, la dirección en la que avanza el fuego. Toda esta información permite que los servicios de emergencia movilicen los recursos adecuados y planifiquen con mayor eficacia la intervención.
Los incendios que estos días afectan a Guadalajara y Ávila demuestran cómo unas condiciones meteorológicas adversas, con temperaturas muy elevadas, escasa humedad y fuertes rachas de viento, pueden convertir un pequeño foco en un gran incendio forestal en muy poco tiempo. En estas circunstancias, ganar unos minutos gracias a un aviso rápido puede marcar la diferencia.
La prioridad absoluta es sacar a todas las personas del monte
Una vez realizada la llamada, toda la atención debe centrarse en garantizar la seguridad de quienes se encuentren dentro del coto. Cazadores, guardas rurales, agricultores, trabajadores forestales o cualquier otra persona presente en el monte debe abandonar inmediatamente la zona utilizando únicamente rutas seguras y siguiendo en todo momento las indicaciones de los servicios de emergencia.
La campaña de Mutuasport insiste en que la evacuación debe realizarse alejándose del incendio en dirección opuesta al avance del fuego y del humo. Siempre que sea posible, hay que utilizar caminos, pistas forestales o zonas despejadas con poca vegetación, evitando atravesar áreas de monte cerrado donde el fuego pueda cambiar de comportamiento de forma repentina.
También recomienda proteger la nariz y la boca con un paño, preferiblemente húmedo, para reducir la inhalación de humo, una de las principales causas de intoxicación durante este tipo de emergencias.
Uno de los errores más habituales consiste en pensar que todavía existe tiempo para salvar maquinaria, retirar vehículos o proteger alguna instalación del coto. Sin embargo, el comportamiento del fuego resulta extremadamente imprevisible. Un cambio brusco del viento puede hacer que las llamas recorran cientos de metros en apenas unos minutos y corten cualquier vía de escape.
Por ello, Mutuasport recuerda que nunca debe intentarse atravesar el frente de llamas ni regresar a la zona afectada hasta que las autoridades competentes autoricen expresamente el acceso.
La prevención empieza mucho antes de que aparezcan las llamas
La mejor forma de enfrentarse a un incendio sigue siendo evitar que llegue a producirse. Ese es precisamente el principal mensaje de la campaña #StopAccidentesDeCaza, con la que Mutuasport recuerda que un pequeño descuido puede provocar consecuencias devastadoras para el monte.
Entre las principales recomendaciones figura no encender fuego fuera de los lugares autorizados y no arrojar colillas, cerillas o cualquier otro material incandescente al suelo. Del mismo modo, resulta imprescindible respetar las restricciones de acceso al monte que establezcan las administraciones durante los periodos de riesgo extremo.
La aseguradora especializada en el sector cinegético también recuerda la importancia de no abandonar basura, especialmente envases de vidrio, que pueden favorecer el inicio de un incendio bajo determinadas condiciones. Asimismo, aconseja evitar el uso de maquinaria o equipos capaces de generar chispas cuando exista un riesgo elevado de incendio forestal.
Son medidas sencillas, pero que cada verano evitan numerosos siniestros y contribuyen a proteger uno de los principales escenarios donde los cazadores desarrollan su actividad.
El conocimiento del terreno puede ayudar a los equipos de extinción
Los gestores cinegéticos y los guardas conocen su coto mejor que nadie. Saben dónde se encuentran los caminos transitables, las pistas forestales, los puntos de agua, los cortafuegos o las zonas donde la vegetación acumula una mayor carga de combustible.
Toda esa información puede resultar de enorme utilidad para los responsables de la extinción, especialmente cuando el incendio afecta a grandes superficies o terrenos de difícil acceso. Sin embargo, esa colaboración siempre debe producirse bajo las indicaciones de los profesionales y sin interferir en su trabajo.
Intentar participar directamente en la extinción sin los medios adecuados supone un riesgo innecesario tanto para quien lo intenta como para el propio operativo. En cambio, aportar información precisa sobre el terreno puede ayudar a que bomberos forestales, agentes medioambientales y fuerzas de seguridad actúen con mayor rapidez y eficacia.
Después del incendio comienza un largo trabajo de recuperación
Cuando las llamas han sido controladas y las autoridades autorizan nuevamente el acceso al monte comienza otra fase igualmente importante: evaluar los daños y planificar la recuperación del coto.
Antes de reanudar cualquier actividad conviene revisar cuidadosamente el estado de caminos, pistas forestales, vallados, cerramientos, casetas, puestos, torretas, comederos y bebederos. El incendio puede haber dejado árboles debilitados con riesgo de caída o puntos calientes capaces de reactivarse horas después.
También resulta muy recomendable documentar todas las pérdidas mediante fotografías y elaborar un inventario detallado de los daños sufridos. Esa información será de gran utilidad para tramitar seguros, solicitar ayudas públicas y planificar las inversiones necesarias para recuperar las infraestructuras dañadas.
Pero la reconstrucción de un coto va mucho más allá de reparar instalaciones. La fauna deberá buscar nuevos refugios y fuentes de alimento, muchas especies habrán sufrido importantes pérdidas y la vegetación necesitará varios años para regenerarse. Durante ese tiempo, la gestión cinegética tendrá que adaptarse a una realidad completamente distinta, siempre priorizando la conservación del hábitat.
Los incendios forestales que este verano mantienen en alerta provincias como Guadalajara y Ávila vuelven a recordar que el monte es un patrimonio natural tan valioso como frágil. En este sentido, Mutuasport, a través de su campaña #StopAccidentesDeCaza, lanza un mensaje claro a todos los cazadores: prevenir, avisar y proteger. Evitar comportamientos de riesgo, alertar rápidamente a los servicios de emergencia y priorizar siempre la seguridad de las personas son las mejores herramientas para minimizar las consecuencias de un incendio y contribuir a que nuestros montes puedan recuperarse cuanto antes.

