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Así cazaban hace 5.000 años: descubren en Chile los propulsores más antiguos hallados en los Andes

Así cazaban hace 5.000 años

Así cazaban hace 5.000 años

La historia de la caza acaba de sumar un nuevo capítulo. Un equipo internacional de investigadores ha identificado en el yacimiento arqueológico de Caleta Huelén 42, en el norte de Chile, los propulsores de lanza más antiguos datados directamente en los Andes, unas herramientas utilizadas hace aproximadamente 5.000 años para aumentar el alcance y la potencia de las lanzas durante la caza.

Aunque las piezas fueron descubiertas durante unas excavaciones realizadas en la década de 1970, las técnicas actuales de datación por radiocarbono han permitido determinar ahora su antigüedad con precisión. El estudio confirma que estos utensilios fueron empleados por comunidades de cazadores-recolectores que habitaban la costa del desierto de Atacama, ampliando el conocimiento sobre sus estrategias de subsistencia.

Una tecnología que revolucionó la caza prehistórica

Antes de la aparición del arco, el propulsor supuso uno de los mayores avances tecnológicos para los cazadores prehistóricos. Este instrumento, conocido también como estólica o atlatl en otras culturas, funciona como una prolongación del brazo que permite lanzar la lanza con mayor velocidad, precisión y distancia que únicamente con la fuerza del brazo.

Su uso facilitó la caza de animales rápidos o potencialmente peligrosos manteniendo una mayor distancia de seguridad, algo que pudo resultar decisivo para la supervivencia de aquellas comunidades. Los investigadores consideran que estos ejemplares representan la evidencia más antigua datada directamente de esta tecnología en la región andina.

Estructuras en Caleta Huelén 42. © Ballester y de Souza 2026.

Conservados durante milenios gracias al desierto

Uno de los aspectos más llamativos del descubrimiento es el excelente estado de conservación de los propulsores. Fabricados en madera, un material que rara vez sobrevive durante miles de años, han llegado hasta nuestros días gracias a las condiciones extremadamente áridas del desierto de Atacama, considerado uno de los más secos del planeta.

El yacimiento de Caleta Huelén 42, situado junto a la desembocadura del río Loa, ya era conocido por su importancia arqueológica como asentamiento de grupos costeros de cazadores, pescadores y recolectores que ocuparon la zona entre hace unos 6.000 y 4.000 años. La nueva investigación añade ahora una pieza clave para comprender cómo obtenían recursos y qué papel desempeñaba la caza dentro de su modo de vida.

Un hallazgo que ayuda a reconstruir la evolución de la caza

Para los arqueólogos, estos propulsores no son solo dos herramientas antiguas. Constituyen una prueba directa del elevado nivel tecnológico alcanzado por aquellas comunidades mucho antes de la generalización del arco y las flechas.

El estudio aporta nuevos datos sobre la evolución de las armas de caza en Sudamérica y demuestra que estas poblaciones desarrollaron soluciones técnicas eficaces para adaptarse a un entorno especialmente exigente. Miles de años después, aquellas herramientas siguen ofreciendo información sobre el ingenio de los primeros cazadores del continente.

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