La Asociación de Rehalas Regionales Españolas ‘Caza y Libertad’ (ARRECAL) ha presentado dos solicitudes de acceso a la información sanitaria y ambiental a la Generalitat de Catalunya para aclarar cómo se está gestionando la peste porcina africana (PPA) en Cataluña. La entidad reclama transparencia para evaluar la eficacia de las decisiones adoptadas y poder anticipar escenarios en los que el sector cinegético, los titulares de cotos y las rehalas deban colaborar en el control del jabalí y en el cumplimiento de protocolos de bioseguridad.
Según ARRECAL, desde la declaración del foco en jabalíes en noviembre de 2025 se han sucedido resoluciones que han ido ajustando las zonas sometidas a restricciones. Con sus escritos, la asociación pide datos epidemiológicos y operativos, la base técnica de las decisiones y la trazabilidad de actuaciones como búsqueda y retirada de cadáveres, así como información sobre la gestión poblacional del jabalí y el alcance real de las limitaciones en terrenos cinegéticos y actividades vinculadas.
Para el cazador y el titular del coto, disponer de esa fotografía completa es importante: condiciona permisos, planificación de batidas o aguardos, el movimiento de perros y piezas y, en definitiva, la forma de colaborar con garantías. La claridad también afecta a rehaleros y guardas, que necesitan saber qué se permite en cada zona, con qué medios y bajo qué requisitos sanitarios, para no incurrir en incumplimientos y aportar eficacia en el control del jabalí.
Qué pide ARRECAL a la Generalitat
En sus solicitudes, ARRECAL reclama información detallada sobre positivos en jabalí, número de animales analizados y evolución temporal; el posible origen del brote; el dispositivo de búsqueda y retirada de cadáveres; los protocolos de bioseguridad aplicados; los recursos económicos comprometidos y los informes técnicos y científicos que han sustentado cada decisión. La entidad insiste en que conocer estos extremos permite valorar si las medidas están cumpliendo los objetivos esperados.
La asociación también pide datos sobre la gestión y el control poblacional del jabalí, con resultados desglosados por actuaciones y por colectivos participantes, incluidos cazadores colaboradores. Ese balance, explica, es clave para ajustar el esfuerzo de control donde haga falta, con seguridad jurídica y sanitaria, y para entender qué herramientas están siendo más útiles según el territorio y la época.
Otro bloque relevante es el que afecta directamente al mundo cinegético: restricciones vigentes en acotados y actividades asociadas, así como la existencia de compensaciones, indemnizaciones o ayudas a titulares de aprovechamientos, sociedades de cazadores y rehaleros afectados. ARRECAL solicita que, si existen, se detallen sus bases, alcance y procedimiento, y que, si no existen, se expliquen los motivos y la hoja de ruta prevista.
Rehalas y perros de caza en el control del jabalí
ARRECAL pregunta expresamente por el papel asignado a los perros de caza y a las rehalas dentro del dispositivo de control. Pide los informes veterinarios y técnicos que hayan valorado su empleo, las autorizaciones o restricciones que estén vigentes y las propuestas de colaboración que el sector ha trasladado a la Administración. La entidad subraya que esa información es imprescindible para organizar cuadrillas y medios con seguridad y eficacia.
La asociación sostiene que la experiencia de los rehaleros aporta eficacia en terrenos complejos y que su participación, bien ordenada y con bioseguridad, puede sumar en el control del jabalí. Al mismo tiempo, evita presentar conclusiones cerradas sin respaldo documental: pide a la Generalitat la evaluación técnica disponible y los criterios empleados para autorizar, limitar o posponer el uso de perros según las zonas y los periodos.
Contar con criterios claros evita incertidumbres sobre desplazamientos, limpieza y desinfección de vehículos y perreras, gestión de piezas abatidas o manejo posterior. También facilita que los guardas de los cotos y los responsables de cuadrilla coordinen esfuerzos con los técnicos de la Administración, ajustando días, horarios y métodos al objetivo sanitario sin improvisaciones.

