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La perdiz roja vuelve a cantar en los campos de Llerena gracias al Proyecto RUFA

Perdiz roja.

Perdiz roja. © Shutterstock

En el corazón de la Campiña Sur de Extremadura, los campos de Llerena están viendo regresar el sonido más característico de su paisaje: el canto de la perdiz roja (Alectoris rufa). Allí, un equipo de personas convencidas de que el medio rural tiene futuro si se trabaja con cabeza está devolviendo la vida a estas tierras. La clave: la gestión cinegética responsable, aplicada a través del Proyecto RUFA, impulsado por la Fundación Artemisán.

Dicha fundación ha publicado un vídeo en su canal de Youtube que recoge la labor realizada en uno de los siete cotos demostrativos que integran la red RUFA a nivel nacional. En él se agradece la implicación de la familia Rodríguez, que ha cedido los terrenos para desarrollar esta experiencia, y se destaca la colaboración de la Sociedad Local de Cazadores de Llerena y de la Federación Extremeña de Caza. Todo, con un único objetivo: demostrar que la caza menor gestionada no es parte del problema, sino de la solución.

Cuando la caza menor es biodiversidad

El modelo RUFA defiende un enfoque integral del campo: agricultura, ganadería y caza trabajando juntas. No se trata solo de favorecer a la perdiz roja, sino de restaurar los equilibrios del ecosistema. La pérdida de hábitats y el abandono de las prácticas tradicionales habían llevado a un declive alarmante de muchas especies esteparias. Hoy, gracias a siembras específicas, gestión de predadores y cuidado del terreno, la fauna menor vuelve a ocupar su sitio.

Como explican los responsables en el vídeo, este no es un proyecto aislado, sino una estrategia a largo plazo que ya está dando frutos. Donde se gestiona bien, hay más fauna. Y cuando hay más fauna, hay más caza. En un momento en el que la caza mayor ha ganado peso en la gestión de muchas fincas, RUFA recuerda que la caza menor tiene un valor insustituible. Por su ligazón con el territorio, por su potencial ecológico y por su capacidad para unir a quienes viven y trabajan el campo.

Un mensaje claro que trasciende la caza

El vídeo publicado por la Fundación Artmeisan no muestra una jornada de caza ni una pieza concreta. Muestra una forma de entender el campo. Donde la caza es conservación, y donde el cazador es parte activa del ecosistema. Lejos del estereotipo, este es un ejemplo perfecto de relato sereno y documentado de lo que ocurre cuando las cosas se hacen bien.

En Llerena, la perdiz roja vuelve a cantar. Y lo hace como símbolo de que la colaboración, el compromiso y el respeto por el campo dan resultados. Esa es la gran lección del Proyecto RUFA: el futuro rural no se legisla desde un despacho. Se construye pisando el campo con esfuerzo y trabajo y con la voluntad de entenderse entre todos.

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