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Ojeo de grouse en Escocia

OJEO-GROUSE

Una jornada vibrante tras el grouse del brezal

Un día de niebla, tensión y disparos rápidos en el corazón de los páramos ingleses. Así arranca esta espectacular jornada de caza a la menor, donde el protagonista no es sólo el cazador, sino también el ave más veloz del mundo cinegético: el grouse (Lagopus lagopus scotica), endémico de las islas británicas. En este episodio de Driven Grouse, Johnny Goodhart nos invita a vivir desde dentro una jornada de caza a puesto fijo en las colinas brumosas del norte de Inglaterra, donde la emoción se desata en segundos y cada decisión cuenta.

La esencia del “driven shooting”: técnica, tradición y vértigo

La jornada comienza con una rigurosa charla de seguridad por parte del encargado de la finca. Las reglas son claras: turnos organizados, posiciones rotativas, comunicación constante y, sobre todo, respeto por la seguridad del equipo. Se forman líneas de armas a lo largo del páramo y, mientras los flanqueadores agitan banderas blancas para guiar las bandadas hacia la línea de tiro, los cazadores aguardan en sus puestos —bunkers hechos de piedra y madera— a que la acción comience.

Cuando los primeros bandos de grouse irrumpen a ras de brezo, la tensión se transforma en pura adrenalina. Johnny, experimentado tirador, realiza varias dobletes espectaculares con la ayuda de su fiel cargador David. Entre ambos logran un intercambio de armas casi coreografiado que permite mantener el ritmo frenético de disparos. Es un ballet perfectamente ejecutado entre aves fugaces, escopetas de corredera y decisiones en fracciones de segundo.

Cada bando de grouse que aparece lo hace a toda velocidad, adaptándose al relieve del terreno y aprovechando los vientos cambiantes. La clave está en anticiparse, mantener la calma y no dejarse llevar por el pánico. Incluso para cazadores veteranos, estas aves representan un auténtico desafío técnico y emocional.

Una caza que conserva, emociona y sustenta

Pero este vídeo va mucho más allá del disparo. Nos recuerda que la caza del grouse no es sólo una tradición ancestral: es también una herramienta clave para la conservación del ecosistema de los páramos. Gracias a la actividad cinegética, se mantienen prácticas como la quema controlada de brezo, que genera mosaicos de distintas edades vegetales esenciales para la alimentación y refugio del grouse. Además, la caza genera empleo para guardas, cargadores, guías, batidores y hosteleros locales, revitalizando comunidades rurales enteras.

El papel de los perros de cobro también es destacado. Serena, una apasionada del campo, guía a su spaniel “Sizzle” con destreza para recuperar aves abatidas con respeto y eficacia, cerrando así el ciclo ético de la caza.

Espíritu de campo en estado puro

Al caer la tarde, con la niebla bajando y el silbato marcando el final del último lance, el equipo recoge armas, recoge los últimos pájaros y se despide con la satisfacción del trabajo bien hecho. Una jornada inolvidable, que mezcla tradición, precisión y respeto por la naturaleza, dejando claro que el driven shooting no es sólo una modalidad de caza, sino una forma de vida en estos páramos británicos que aún resisten el paso del tiempo.

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